El juego de pies de Guzmán seduce a Sampaoli

El arquero de Tigres reveló en una entrevista el nombre del club con el que buscaría retirarse como futbolista.

Cuando Nahuel Guzmán escucha que alguien va a jugar un picado con amigos, siempre lo dice: "Sin pisadas y sombrerito, no vale". Gerardo Martino era gráfico: se agarraba la garganta y explicaba que el Patón te ponía los huevos ahí, pero que valía la pena porque casi nunca erraba y porque, así, su Newell's había comenzado muchas jugadas de gol. Después de una lesión en el quinto metatersiano del pie, volvió a jugar en México, donde disputa la final de la Concachampions contra Pachuca -empataron 1-1 la ida, el vencedor va al Mundial de Clubes-, y en siete partidos se volvió, con un promedio de 35 pases por partido, el segundo arquero con más toques en el país. Con el Tata y con Edgardo Bauza se consolidó como el segundo de los guardianes bajo los tres palos, pero todavía nunca jugó un partido oficial. La llegada de Jorge Sampaoli, por una cuestión de gustos, le da una pequeña ventaja sobre Sergio Romero.

Cuando llegó a Sevilla, Sampaoli pidió que le trajeran otro arquero. Sergio Rico no le convencía por su juego de pies y, por eso, llegó Salvatore Sirigu, desde PSG. Pero el italiano apenas atajó dos partidos: el español empezó a entregar con velocidad y con precisión pelotas a la medialuna del área, donde las pedía Steven Nzonzi, o hacia los costados, para el central de turno. Incluso resolvió la prueba más difícil, pero más determinante en los juegos de presión que hoy tiene este deporte: el pase al primer cuarto de cancha, hacia afuera, para los laterales, salteando las líneas de delanteros. A mitad de año, Sirigu terminó migrando a Osasuna. En marzo de 2017, Rico fue convocado a la Selección de España.

"Cualquiera puede mejorar con los pies. Es cuestión de arriesgarse", explica Guzmán. Mientras jugaba sus únicos cuatro partidos en Racing y era observado por Louis Van Gaal para ser contratado, con 20 años, por Alkmaar Zaanstreek, un experimentado compañero del equipo de Avellaneda, con pasado en el viejo continente, le sugirió: "Tenés que mejorar con los pies. Ponerte a patear todos los días. Si mejorás eso, vas a ser un gran arquero en Europa. Pero allá todos juegan". Mejoró mucho, pero aún así no se convirtió el juego de pies en su mayor virtud: los especialsitas destacan su fuerza, no así su precisión. Ahí radica la pequeña ventaja que le saca el Patón a Chiquito en la consideración del nuevo entrenador, quien en la Selección de Chile volvió a Claudio Bravo su capitán.

Guzmán y Sampaoli forman parte de Pelota de Papel, un movimiento cultural que publicó el primer compilado de cuentos escritos por futbolistas. Los dos pusieron sus historias ahí, pero nunca llegaron a cruzarse en una actividad, producto de las distancias de los lugares donde viven. Comparten, también, el fanatismo por el rock, aunque, obviamente, eso no significa nada en cuanto al puesto.

Lo que es claro es que se mantendrá la constante iniciada por Martino: Romero y Guzmán serán los indiscutidos bajo los tres palos. Agustín Marchesín atraviesa un gran momento en América de México, Gerónimo Rulli alterna partidos extraordinarios con pequeños errores, Mariano Andújar custodia el arco de Estudiantes y Wilfredo Caballero es el elegido por Pep Guardiola para Manchester City. Esos son los nombres que seducen a Sampaoli que, por ahora, prefiere el juego de los pies del Patón. 

LOS NÚMEROS DE GUZMÁN EN LA TEMPORADA: