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Josep Pedrerol, retrata(n)do.
Josep Pedrerol, retrata(n)do.

[No, pese a lo que pueda sugerir el título, el artículo de esta semana no va sobre Manu Carreño]

Ante un público entregado, Josep Pedrerol desgranó este fin de semana en Marbella las líneas maestras de ‘El chiringuito de jugones’, el producto que manufactura cada noche en Mega. Sucedió durante una de las charlas del Marca Sports Weekend, un evento que a buen seguro habrá disparado la búsqueda “Cómo silenciar un hashtag en Twitter”.

Emilio Contreras, responsable de Marca.com, le preguntó de una forma inusualmente directa cómo lleva que otros “compañeros” de la prensa tomen su programa como “modelo” para criticar la situación actual del periodismo deportivo. “Pasamos”, mintió Pedrerol entre risas. No hay más que ver el descalzaperros que hace apenas dos meses montaron varios tertulianos del programa a Maldini por una alusión bastante comedida.

“Pasar no es”, corrigió de inmediato, “pero cada uno tiene que hacer su trabajo y cuando ve que una noticia la damos nosotros lo que tiene que hacer es agachar la cabeza, apretar los dientes y seguir trabajando, o trabajar incluso más para intentar sacar algo, ¿no?”, respondió Pedrerol, que de un plumazo redujo a sus críticos a la condición de envidiosos y vagos. “Meterse con ‘El chiringuito’ funciona, da pinchazos en redes sociales y en webs”. Por lo visto, esa es la única razón detrás de las críticas al programa, nunca sus dudosas y agresivas prácticas.

La semana pasada dos reporteros del programa vieron cómo les paraban los pies. Primero lo hizo Dani Carvajal, que se negó a contestar a Juanfe Sanz. En la presentación de la camiseta de España para la Euro 2020, el redactor tomó tres autopistas de circunvalación para tratar de escarbar en la lesión de Bale con un hipérbaton de pregunta. Luego, el jefe de prensa del equipo de baloncesto del FC Barcelona, Carles Cascante, impidió que Nico Rodríguez ‘atracara’ micro en mano a Nikola Mirotic, al que preguntó por los gritos de “¡Rata!” con que le había recibido su antigua afición.

“Hay cantidad de periodistas, porque compañeros no les considero, que se ponen a criticar esa pregunta”, explica Pedrerol estupefacto ante semejante banda de mezquinos, por no decir panda de ratas. “Ellos estaban agazapados en una zona esperando que hablaran los jugadores, y si no hablan se van a casa tan felices”.

En esta modesta columna no suscribimos la crítica generalizada a Nico Rodríguez por preguntar a Mirotic por los insultos: creemos que procedía. Sí criticamos que esa fuera la primera (y posiblemente única) pregunta. Si a ‘El chiringuito’ sólo le importa el fútbol en la medida en que lo puede explotar para generar contenidos morbosos, no digamos ya el baloncesto. A eso hay que añadir el desprecio por los canales establecidos para la prensa y por los profesionales que se atienen a cumplirlos, unos pardillos en toda regla. Espabilaos 1 - Pringaos 0.

“En ‘El chiringuito’ trabajamos hasta el final. ¿Nos pueden criticar porque un redactor nuestro pregunta a un jugador por algo que ha ocurrido? ¿Se nos puede criticar por trabajar más que otros? ¿Por trabajar mejor que los demás? Me parece que hay un punto de envidia que a mí me cabrea bastante”, añadió Pedrerol, que acabó retratando (je) a sus críticos como un grupo de tarados, firmes candidatos a convertirse en el próximo Joker: “Yo creo que es gente con algún complejo, con algún problema, y no acepta que en la vida podemos hacer periodismo como hacemos nosotros y además nos podemos divertir”, remató. Una mano tendida al compañerismo que tanto echa de menos en la profesión.

Y el público que abarrotaba el mentado macrobolo marbellí rompió a aplaudirle.

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