José Meolans: el nadador que abrió el camino y hoy disfruta de los cambios que se viven en su deporte

Olivia Díaz Ugalde
lanacion.com

Se retiró hace rato ya...doce años lo separan de la última vez que nadó el Campeonato argentino en el Cenard como profesional. El 22 de diciembre de 2008 quedó marcado como su última participación, de la cual se despidió a lo grande: marcó récord argentino en los 50 metros libres (batió su propia marca de 2001) con un tiempo de 22s31. Hoy, José Meolans mira hacia atrás y agradece las oportunidades, la experiencia. Valora todas esas vivencias y lecciones que lo llevaron a convertirse en el hombre que es. Su realidad nada tiene que ver con aquellos años, pero no por eso deja de estar involucrado y de realizar un seguimiento constante de la actualidad de la Argentina en natación. Padre de familia, motivador nato, honesto.

"Cuando dejé la competencia y decidí volverme a Córdoba es porque tengo toda mi vida acá. Todos mis proyectos tienen que ver con el deporte, y prefiero viajar pero saber que vuelvo a mi lugar donde estoy tranquilo, y si bien es una ciudad, no es la locura de Buenos Aires", describe del otro lado del teléfono José Meolans. "Desde que me retiré nunca dejé el deporte. Organicé mis proyectos alrededor del deporte con clínicas, charlas y ropa deportiva, un poco de todo. Además, nunca dejé de nadar y desde hace algunos años estoy probando con el ciclismo."

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Su hablar es pausado, como el de aquellas personas que disfrutan de la charla y piensan cada una de sus palabras. Se muestra atento y conectado con lo que ocurre dentro de la natación argentina, y si bien no participa, conoce como pocos las entrañas de ese mundo. Lo vivió en carne propia, y ahora lo experimenta alrededor del país con sus clínicas y talleres. La voz al otro lado del teléfono permite advertir que Meolans está enfocado en el crecimiento y el desarrollo de la natación.

"En todo el país hay mucha predisposición de la gente para buscar un desarrollo constante. Hay mucha voluntad, más allá de tener que lidiar con ciertas limitaciones, pero hay gente muy entusiasmada, y cada vez hay más gente que practica este deporte. Lo tenemos que seguir promoviendo. Nosotros que hemos estado en la natación, y que entendemos y lo hemos vivido, tenemos que hacerles ver a los chicos que esto es un camino a largo plazo", explica respecto de la situación de la actividad en el país. "Hay muy buenos recursos humanos, gente con capacidad, idoneidad y ganas como para hacer que todo el trabajo que se realice tenga su frutos."

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Una publicación compartida de ???? ??????s (@josemeolans) el 27 Dic, 2019 a las 2:30 PST

No desconoce que los avances que se hicieron son saludables y que es mucha la gente disponible para potenciar la natación, aunque también tiene bien en claro que todavía es mucha la diferencia con los países lideres en la materia, respecto a disponibilidad de recursos. Comprende que los espacios físicos para la práctica son escasos (tanto a nivel amateur como en el alto rendimiento), la estructura está en crecimiento y que las condiciones en los accesos a la tecnología son bajos. Pero se ubica del otro lado de la vereda y se entusiasma con los cambios conseguidos y con los avances. "Más allá de cualquier dificultad, se está en una evolución constante me parece. Porque hay mucho más respaldo económico, al menos, respecto de mí camada. Hoy tenés el camino un poco más allanado, pero así y todo hay mucho por hacer."

-En relación al alto rendimiento, ¿cómo lo evaluás?

-Que el Enard esté muy presente, me parece que esto contribuyó a que los chicos ya tengan la posibilidad de formarse, planifiquen su año de entrenamientos y competencias, tengan accesos a los mejores entrenadores... Eso es un gran paso. Esto se vio reflejado en los últimos Juegos Panamericanos de Lima 2019, con el gran rendimiento y medallas ganadas, sobretodo en la rama femenina. Porque si bien, para el deporte argentino este torneo siempre es un gran escenario, la realidad te la marcan los Juegos Olímpicos. Es una buena antesala, pero no hay que fiarse.

-Más allá de un contexto que tiene a todo el mundo pendiente, ¿Cómo la ves a Delfina Pignatiello de cara a Tokio 2020?

-Es la abanderada que tiene hoy la natación. Todas las miradas están puestas sobre ella y en lo que puede llegar a hacer. Si logra mejorar sus registros personales, me parece que hay chances de que alcance una final, junto a las mejores ocho donde puede pasar cualquier cosa. Es difícil predecir un resultado en la natación, pero todo pareciera decir que si ella supera sus mejores registros y está motivada y encendida, habría chances para pensar en eso.

Cuenta que le tocó vivir una época de alta competencia y mucho respeto y camaradería. Tuvo el honor de competir junto al ruso Alexander Popov, el holandés Pieter van den Hoogenband, Ian Thorpe y César Cielo, de Brasil. Pasó por grandes competencias, en las que si bien reconoce que en la mayoría le tocó perder, también se dio el gusto de ganar. "Si bien en algunos torneos no puede alcanzar mis objetivos -como sucedió en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000- o no me fue cómo lo esperaba, también están esos torneos, como el Mundial de Moscú 2002 que para mí fue el mejor de todos. Ahí gané la medalla de oro, tuve mis mejores registros, entonces, en concreto, fue el combo perfecto. Pero cada una de las competencias te deja un sabor especial, es la experiencia, el conocimiento y las lecciones que van generando dentro de uno para mejorar a futuro", describe Meolans de 41 años y padre de tres hijos: Martina, Felicitas y Lautaro.

-A nivel mundial, ¿hay algún nadador con posibilidades de igualar o superar lo realizado por Michael Phelps?

-Phelps fue un conjunto de virtudes, de condiciones, que hacían la diferencia. Era un deportista que nunca se conformaba con nada, con una mentalidad ganadora ciento por ciento, de condiciones físicas únicas y todo eso potenciado con un gran entrenamiento, con un gran entrenador, y en un país en el que tenés todos los recursos. Eso abría el juego para que él como nadador pueda explotar como lo hizo. No creo que aparezca alguien que lo llegue a reemplazar, porque ganar 28 medallas olímpicas no es algo sencillo para ningún nadador. En Tokio va a estar todo repartido.

-A nivel mundial, ¿cómo ves el desarrollo y el nivel competitivo?

-Los métodos de entrenamiento han variado, y eso se refleja en la evolución que tuvo la natación. A medida que esto se desarrolle se va a ir mejorando, de la mano de la tecnología y de los trajes de baño. Esto va ayudando a este cambio y propiamente la vida del nadador se va extendiendo. Por lo tanto, todas esas proyecciones de entrenamientos y de cargas se van extendiendo. No es que hoy se buscan resultados inmediatos, sino que se espera al deportista, hay todo un proceso de desarrollo y formación del nadador que antes no estaba y eso es un gran avance.

-En relación al doping, ¿qué papel juega?

-Lamentablemente siempre está presente. Es parte de un negocio, no lo sé. Siempre fui un batallador del juego limpio y me molesta mucho que haya sustancias prohibidas en el ámbito deportivo y, sobretodo, que haya quienes elijan consumirlas para tener un mejor rendimiento. Esto hace que sea una problemática difícil de contrarrestar. Porque peleamos por la moral, y la ética deportiva, por un deporte más limpio, pero con el mensaje no alcanza. Igual se sigue haciendo fuerza, yo trato desde mi lugar de hacerles entender a los chicos que la diferencia se hace con el entrenamiento, con la conducta, con el respeto, escuchando al entrenador, cumpliendo con la planificación y que todo eso es lo que hace al deportista.

-En la antesala a Tokio (todavía no está definida su realización por el avance del coronavirus), en tu caso tuviste la posibilidad de ir a cuatro, ¿qué significa para un deportista clasificarse?

-Es la mayor competencia que puede tener un deportista porque tiene la particularidad que es diferente a cualquier otro evento. No sólo por representar a tu país, sino porque estás rodeado de deportistas de otras disciplinas, convivís con atletas de todo el mundo, compartís charlas, experiencias...eso es lo que le da el plus y los hace especial. Tuve la suerte de ir a cuatro, '¡Wow! ¡¿Cómo pasa el tiempo?!' Mis recuerdos son maravillosos. De cada uno aprendí, batallé, tuve mejores y peores rendimientos, pero me sirvieron de experiencia para ganar conocimiento y crecer en mi carrera.

Volver a zambullirse en una pileta olímpica. Sentir ese cosquilleo previo a la competencia. Luchar frente a los nervios y dominar la adrenalina que buscan tomar el control del cuerpo. Esas son sensaciones que le gustaría volver a vivir. Las extraña, como todo deportista aguerrido, porque son momentos irreemplazables y que no vuelven a experimentarse. Porque durante su carrera profesional debió aprender a madurar con ellos, sacarles provecho, entender que eran parte del juego. "Esa previa a la competencia, los cinco minutos antes, la campana de la última llamada, subirse al partidor... Son cosas que dejan de existir tras el retiro, no las vivís más, y eso es lo que más se extraña."

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