Jorge Carrascal: del "¿Le pegaste?" a transformarse en el mejor gambeteador del River de Gallardo

Christian Leblebidjian
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Hace poco menos de un mes, en la cancha de Banfield, River no estaba jugando bien. El sistema 3-5-2 de Marcelo Gallardo no estaba dando resultados y no estaba perdiendo porque Lollo erró un penal (lo pateó por encima del travesaño de Bologna). Para el segundo tiempo, el entrenador dispuso el ingreso de Jorge Carrascal por Javier Pinola. Wing por defensor central y pasaje al dibujo 4-1-3-2, con el habilidoso colombiano como una especie de enganche, en el centro, en el medio de Nacho Fernández y Ferreira y por delante de Ponzio.

Carrascal ayudó a cambiar el rumbo del partido y River terminó ganando 2-0. Porque además de atrevimiento, rebeldía, buenos controles orientados y habilidad para ganar con gambetas sus duelos individuales, se encargó de patear las pelotas paradas: y de dos córners vinieron los goles de Nacho Fernández y Robert Rojas. Pero esa noche la película no iba a terminar bien para el delantero de 22 años nacido en Cartagena e iniciado en Millonarios FC.

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Cuando se terminaba el partido, Carrascal se hizo expulsar de manera infantil y dejó a su equipo con uno menos. Le dio un golpe de puño a un rival que lo venía marcando y vio la roja directa. Mientras salía de la cancha y se dirigía al banco de los suplentes, se encontró cara a cara con un muy serio Gallardo, a quien no le gustó nada la actitud. Y mientras Carrascal salía, el Muñeco lo miró fijo a los ojos y le preguntó varias veces: "¿Le pegaste? ¿Le pegaste?".

El gol de Carrascal a Nacional, en Uruguay

Sin embargo, una de las principales virtudes de Gallardo en River es que siempre juegan los que mejor están. Y muchas veces los que mejor están tardan en tener sus oportunidades, pero las tienen. Porque en la versión 2020 sorprende Carrascal como titular, pero también Bruno Zuculini, Paulo Díaz o Rojas, el propio Angileri relegando a un histórico como Casco. Hasta Bologna ingresó con un aura ganadora. Pero no todo es resultado de una magia celestial, sino que es el propio Gallardo el que les da herramientas a sus dirigidos en los entrenamientos para ser cada día mejores. Y para que, cuando les toque ingresar, lo hagan a la altura de lo que River necesita de ellos.

Antes, en el lugar que hoy está Carrascal estuvieron el Pity Martínez, Juan Fernando Quintero y un De la Cruz que se potenció hasta ser uno de los mejores cabeceadores del equipo, ya sea para atacar o defender. Y porque recupera pelotas con estadísticas como si fuera un volante central. Y cuando muchos podrían pensar que Gallardo podría tomar represalias por la expulsión de Carrascal ante Banfield, el DT le redobló la confianza pero sin dejarle pasar el aprendizaje.

Este jueves, ante Nacional, en Uruguay, Carrascal fue la llave para terminar de confirmar una clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores que, parecía (por la diferencia de jerarquías entre unos y otros) ya sellada con el 2-0 conseguido por River en la cancha de Independiente.

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El gol fue espectacular. Control orientado, gambeta pisando la pelota y gran definición al ángulo superior izquierdo del arquero Luis Mejía, reemplazante del expulsado Rochet (ingresó por Trezza). Fue el quinto gol de Carrascal en 30 partidos con la camiseta de River, aunque sólo en 10 de ellos fueron como titular. Fue titular por primera vez con Godoy Cruz (3-1) y en los dos cruces ante Nacional. En el semestre, disputó 13 partidos (3 como titular) de un total de 15 del Millonario. Y se ganó un lugar que hasta hace poco parecía impensado.

Sobre los 25 minutos del segundo tiempo produjo un amago con derecha (hizo creer al adversario que iba a patear al arco y lo gambeteó para luego definir de zurda y desviado), antes buscó a Borré para que su compatriota rompa la sequía y con una asistencia de volea fina, pero el zurdazo de Borré dio en el palo.

Después del partido, Gallardo opinó sobre el momento de Carrascal: "Hoy está para jugar. A veces los jugadores lo están y otras no. Cuando considero que un jugador me puede dar algo que encontraba... su calidad técnica y su fantasía en su juego... Nosotros no lo estábamos teniendo. Necesité que él estuviera en condiciones para que pueda darle eso que el equipo no tenía. El partido del jueves pasado demostró que no estaba equivocado y Carrascal va ganando confianza y minutos, asumiendo el juego que el equipo necesita de él con continuidad. Ante Nacional, acá en Montevideo, mostró que es un jugador diferente".

El fútbol también vive de momentos. Santos Borré volvió al gol (y por triplicado), pero el 9 colombiano siempre es importantísimo para la estructura millonaria; Pratto ya no es el que fue -aunque puede seguir asistiendo y convirtiendo-; Julián Álvarez sorprende gratamente por su versatilidad para cumplir varias funciones y también en diferentes sistemas tácticos. De la Cruz dejó de ser una promesa para transformarse en un señor jugador, muy completo. Y Carrascal pasó de hacerse expulsar hace menos de un mes ante Banfield a ser el mejor gambeteador de River. Matías Suárez, el exitoso silencioso, le disputa el trono al colombiano y sigue sumando asistencias y goles. Pero Carrascal, que juega con la camiseta N° 8, disfruta de su momento entre la juventud y la rebeldía. Juega con sentido colectivo y, encima, se divierte.