Johnson y Freeman vencen a la COVID-19 y logran sus mejores triunfos

Agencia EFE
·4  min de lectura

Houston (EE.UU.), 15 nov (EFE).- La llegada de la pandemia del cornavirus cambió por completo el desarrollo del deporte profesional en Estados Unidos al forzar primero la suspensión completa de todas las competiciones, luego hacerlo sin aficionados y también tener a decenas de atletas contagiados con el COVID-19.

Entre ellos estuvieron el golfista Dustin Johnson y el primera base de los Bravos de Atlanta, el beisbolista Freddie Freeman, quienes no solo sobrevivieron a la mortal enfermedad sino que además lograron los triunfos mas importantes de sus respectivas carreras profesionales.

Johnson, de 36 años, el actual número uno del mundo, iba a vivir este domingo su consagración entre los grandes del golf al conseguir su primer título del Masters de Augusta, el segundo de los "mayores", algo más de un mes después de haber dado positivo al COVID-19, que le hizo perderse dos torneos del PGA Tour.

La baja por la obligada cuarentena, en absoluto, afectó al juego de Johnson, que si el pasado domingo, ya estuvo cerca de conseguir el título en el torneo de Houston, en el Augusta National Golf Club, dio todo un recital de magia con sus golpes que le permitieron vestir la tradicional chaqueta verde, acompañado con nuevas marcas históricas.

El total de golpes en 72 hoyos de Johnson (268, -20) rompió el récord del Masters de 270 establecido por su compatriota Tiger Woods en 1997 y empatado por el también estadounidense Jordan Spieth, en el 2015.

Johnson también tuvo la menor cantidad de bogeys (cuatro) de todos en la historia del torneo. Su última ronda marcó la undécima consecutiva de Johnson bajo par en el Augusta National, rompiendo el récord establecido por Woods en 2000-02 con 10.

El gran triunfo de Johnson en el Masters le llegó en su décimo intento después de terminar entre los 10 primeros en cada uno de los cuatro torneos anteriores, incluido un empate en el segundo lugar detrás de Woods el año pasado, que lo dejó pleno de frustración y de interrogantes sobre su capacidad de saber definir en los momentos decisivos.

Johnson tenía sus propios demonios que conquistar el domingo. Era la quinta vez que mantenía una ventaja de 54 hoyos en un campeonato importante; salió derrotado las primeras cuatro veces.

Más recientemente, sus compatriotas, Brooks Koepka lo remontó en el Abierto de Estados Unidos 2018, de Shinnecock, y el joven Collin Morikawa hizo lo propio en el Campeonato de la PGA, en TPC Harding Park, el pasado agosto.

Pero sobre todo, el nativo de Columbia, Carolina del Sur, a unos 153 kilómetros al noreste de Augusta, vio cumplido el gran sueño que siempre tuvo de niño cuando comenzó a jugar a golf y que no era otro que ganar el Masters, el más simbólico de todos los "mayores".

Ese sueño se hizo realidad el domingo para un jugador que posiblemente sea el más talentoso de su época y sin duda el más atlético, algo que le ayudó a derrotar con facilidad al COVID-19.

Además, después de tantas decepciones, Johnson también tiene uno de los mejores currículos de la historia del golf al tener ya 24 títulos del PGA Tour en su haber.

Más difícil y dramático lo tuvo Freeman en su lucha con la mortal enfermedad del COVID-19 y luego convertirse en el Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Nacional.

Tres semanas antes de que se inaugurara la temporada regular con demora a finales de julio, la temperatura corporal de Freeman ascendió a 40 grados centígrados (104,5 Fahrenheit).

El pelotero de 31 años perdió el sentido del gusto y del olfato, lo que comenzó a ser su mayor pesadilla de salud, el haber contraído el COVID-19, y que en un momento dado lo llevo a pensar que era el final de su vida.

Se llegó a sentir tan mal, que le imploró a Dios: "Por favor, no me lleves".

Poco a poco pudo superar el contagio y cuando volvió al diamante las secuelas de la difícil etapa vivida fueron quedando atrás con un rendimiento que ni el propio Freeman esperaba.

"No estaba listo", admitió Freeman tras recibir la noticia del premio. "Tuve un comienzo lento. Simplemente no sabía cuándo recuperaría la fuerza en las piernas".

Pero Freeman se recuperó de una forma asombrosa. Bateó para .341 con 13 cuadrangulares y 53 impulsadas en 60 partidos, en los que demostró siempre el poder de un bateador zurdo con la capacidad de colocar la pelota en cualquier lugar del terreno, y que le permitió encabezar las mayores con 23 dobles y 51 carreras anotadas.

Su resurgir, al igual que el de Johnson, los convierte en los deportistas símbolo que le ganaron la batalla a un virus que ya se ha cobrado la vida de cerca de un millón y medio de personas a través de todo el mundo.

Sonia Salazar

(c) Agencia EFE