Joan Cañellas, el 'alquimista' del balonmano español

Agencia EFE
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Barcelona, 22 mar (EFE).- El central internacional barcelonés Joan Cañellas (Santa Maria de Palautordera, 1986), actualmente jugador del Pick Szeged húngaro, es todo un trotamundos del balonmano español y europeo y cuenta con un apodo curioso para un deportista: 'El Alquimista', que es producto de una historia personal.

Él mismo, en la página de la EHF (Federación Europea de Balonmano), explica que, "viene del vínculo entre la ciencia, yo y mi familia". "Vengo de una familia apasionada por la ciencia. Mi madre y su hermana, mi tía, estudiaron farmacia, así como mi hermano mediano, Jordi", detalla Cañellas.

"No es exactamente lo que yo llamaría una dinastía, pero la pasión por la ciencia se extiende profundamente en mi familia, algo que me hace sentir muy orgulloso", añade.

Ese amor por la ciencia fue creciendo y llegó el momento en que se preguntó si decantarse por la farmacia o la biotecnología, pero fue la primera la que más le atrajo. "Sabía que quería estudiar farmacia en la universidad", ha revelado.

En ese momento, el balonmano se cruzó en su vida. "Si no hubiese sino por el balonmano, mi vida habría sido totalmente diferente", continuó Cañellas.

Su población natal, Santa Maria de Palautordera, tenía entonces algo más de cinco mil habitantes y después de la escuela, los niños se iban a jugar al parque o cerca del río. Él jugaba sus hermanos, Jordi y Marc.

En esa población, todo el mundo estaba conectado de una manera u otra con el balonmano. David Davis, actual entrenador del Vészprem, nació allí. El padre de Cañellas también jugó a balonmano y él aprendió en las calles de alrededor de su casa.

Tenía 18 años y fichó por el primer equipo del BM Granollers. Ese mismo año, en 2004, empezó los estudios de farmacia. Al siguiente, en 2005, lo fichó el FC Barcelona por tres temporadas, y eso marcó el comienzo de su carrera profesional en el balonmano.

Volvió al Granollers en la temporada 2008-2009 y siguió tratando de compaginar el balonmano y las clases. Pero estaba siendo muy duro.

En la siguiente campaña lo fichó el Ciudad Real, en esos momentos uno de los mejores equipos de la historia, posteriormente renombrado Atlético de Madrid. En paralelo, continuó con los estudios. Tenía 26 años, en enero de 2013 ganaba el Mundial con España en Barcelona, pero en julio desaparecía el Atlético de Madrid.

"Después de dejar el Atlético sentí que necesitaba un nuevo reto y ese llegó en Alemania, en el Hamburgo. Fue muy diferente con lo que había experimentado hasta ese momento: una nueva cultura, un nuevo idioma, sin compañeros de equipo españoles. Fue difícil, especialmente cuando fiché por el Kiel, donde estaría dos temporadas (2014-2016)", explica Cañellas.

Había dejado su carrera de farmacia sin terminar, pero en el verano de 2016 fichó con el Vardar Skopje macedonio. "Cuando fui al Vardar supe que había tomado la decisión correcta de centrarme en el balonmano", recuerda el catalán.

2017 fue su gran año porque, con el Vardar, llegó a la final a cuatro de la Liga de Campeones. "Nadie creía que nosotros pudiéramos ganarla. Eliminamos al Barça en semifinales (26-25) y al PSG (24-23) en la final. Conmocionamos a todo el mundo; fue increíble. Yo era 'el Alquimista', pero todos tuvimos la química adecuada", asegura Cañellas.

En 2018, Hungría se convirtió en su cuarto país diferente en seis años al fichar por el Pick Szeged, donde estará hasta final de esta temporada. Tendrá 34 años, pero asegura que aún le restan dos o tres más en activo.

En cuanto al futuro, comenta que ha sido "un poco trotamundos" y que le gustaría "sentar cabeza, volver a España". "Mi familia se lo merece. Han hecho enormes sacrificios por mí hasta ahora. Mi hija mayor, que tiene cinco años, ya va a la escuela y me gustaría que estuviera en España a medida que crece", revela Cañellas.

"Realmente me siento realizado. Tal vez regrese a la universidad y termine mis estudios de farmacia, aunque he olvidado algunas cosas. Después de todo han pasado casi 10 años desde que me fui. Sea como sea, no voy a dejar de aprender, ya estoy en camino de completar un título en marketing", explica el catalán.

"Tal vez me meta a entrenador. Tengo el beneficio de mucha experiencia y he trabajado con algunos grandes entrenadores a lo largo de mi carrera", considera.

"Tal vez sea difícil si vuelvo a España", reconoce. "Un exjugador de balonmano, con un título de marketing y también estudiando farmacia, parece imposible, pero para mí, imposible no es una palabra que me guste usar", concluye el internacional español desde 2008, con un Mundial, dos Europeos y 199 encuentros en su palmarés.

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