Dimite Javier Tebas: ¿quién es y qué pretende el hombre más poderoso del fútbol español?

Javier Tebas, hasta ahora presidente de la LFP. Foto: Piaras Ó Mídheach/Sportsfile for Web Summit via Getty Images.
Javier Tebas, hasta ahora presidente de la LFP. Foto: Piaras Ó Mídheach/Sportsfile for Web Summit via Getty Images.

La gala del Balón de Oro amenazaba con ser un espectáculo rutinariamente aburrido, toda vez que cuestionar la superioridad absoluta de Messi, no ya este año sino en casi cualquier momento de la última década, es una pérdida de tiempo (o casi). Pero en esto llegó Javier Tebas y le dio un giro inesperado al guion. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), el organismo que agrupa a los clubes de Primera y Segunda división en España, anunció que presentaba su dimisión.

Con truco, eso sí: lo hace para adelantar las elecciones, que iban a ser en octubre de 2020, y convocar unas nuevas a las que se pretende presentar. A través de su cuenta de Twitter ha publicado una carta con los motivos, que fundamentalmente se resumen en que, ante el nuevo panorama político en el que (esperemos) se encontrará España en breve, considera que La Liga necesita una directiva estable con un proyecto que dure años en lugar de meses. ¿La excusa es creíble o hay otros intereses ocultos? La respuesta solo está en la propia mente de Tebas y en las especulaciones que quiera hacer cada uno.

Lo sorprendente, no obstante, es el hecho de que un tipo como Javier Tebas Medrano lleve ya más de seis años, desde abril de 2013, como mandamás de una de las instituciones más relevantes del fútbol no ya español, sino europeo e incluso mundial. Sorprende mucho porque, al contrario que otros dirigentes, su pasado carece de cualquier vinculación con el deporte. No ha sido futbolista profesional, ni consta que haya competido en serio a nivel aficionado. Tampoco ha sido entrenador ni director deportivo. Entonces, ¿de dónde ha salido? ¿Qué pinta un hombre como Tebas en el fútbol español?

Repasando su biografía consta como lugar de nacimiento San José, la capital de Costa Rica, hecho que sus detractores no tardan en recordar como si fuera algún tipo de desprestigio. No obstante, se le puede considerar aragonés a todos los efectos, tanto por sus orígenes familiares como porque de niño volvió a España y se crio en la ciudad de Huesca. De hecho, es el club azulgrana el que le brindó su primer acercamiento al balón, ya que en 1993 accedió a la presidencia del equipo, entonces un modesto de Tercera. Era ya un personaje conocido en la localidad pirenaica, ya que durante 10 años había sido delegado provincial de las juventudes de Fuerza Nueva, una formación ultraderechista con cierto tirón en los ‘70 y ‘80.

Su labor en la entidad de su tierra no fue mala: profesionalizó sus estructuras y logró el ascenso a 2ª B y la consolidación en la categoría de bronce. En paralelo siguió trabajando en el despacho de abogados que había montado en 1987, Tebas Coiduras (en referencia a Marta Coiduras, su esposa, economista y codirectora), con el que fue especializándose poco a poco en derecho deportivo (no en vano creó una subsección con el muy elocuente nombre de Law Sport) y asesorando a varios clubes. El gran salto lo dio en 1998, cuando dejó el Huesca (“por cansancio”) y al poco tiempo entró en la directiva del Badajoz, club entonces en Segunda que acababa de comprar el célebre empresario argentino Marcelo Tinelli.

En tierras extremeñas es donde empezó realmente Tebas a prosperar. Ante los malos resultados del proyecto, Tinelli se apartó y el aragonés quedó al frente de la entidad como representante de Esfinge 20, la empresa a cuyo nombre estaban las acciones. En 2001 la propiedad se traspasó a Antonio Barradas, un inversor portugués bajo cuyo mando los pacenses cayeron a 2ª B, si bien el descenso ya estaba muy encarrilado (iban penúltimos). Pero su tiempo como mandatario fue suficiente para que Tebas consiguiera, en nombre del equipo blanquinegro, un asiento en el consejo de administración de la LFP en calidad de representante de los equipos de Segunda.

Ya no dejaría los puestos importantes en el mundo del fútbol. Su bufete se encargó de la cobertura legal de algunos personajes bastante peculiares que pasaron por nuestro fútbol en la primera década del siglo, destacando sobre todo Dmitry Piterman, un excéntrico millonario ucraniano que quiso ser a la vez presidente y entrenador del Racing de Santander (entonces en Primera) y después del Alavés (en Segunda). De esta época tan convulsa Tebas dice que no se arrepiente de haberle defendido “porque soy abogado y así me gano la vida”, pese a que la gestión del dirigente fue calamitosa en lo económico: hizo caer al club en concurso de acreedores y forzó al Baskonia, equipo local de baloncesto, y a las administraciones públicas a rescatarlo.

Tebas colaboró con otros personajes controvertidos como Ruiz Mateos (Rayo Vallecano) o Lopera (Betis); en 2003, incluso, se erigió en representante del G-30, una agrupación de clubes profesionales en la que estaban todos los de Segunda y bastantes de Primera con el objetivo de negociar una venta centralizada de derechos de televisión. Se especializó también en clubes inmersos en leyes concursales, es decir, procedimientos para el pago de las deudas pendientes. E incluso fue intermediario en procesos de traspasos de futbolistas.

Así, poco a poco, fue ganando prestigio en los despachos y convirtiéndose en un personaje cada vez más relevante en la LFP. Tras un tiempo como vicepresidente, su campaña para convertirse en presidente de la entidad en 2013 no tuvo rival. Literalmente: fue la única candidatura que se presentó para suceder a José Luis Astiazarán, contando con el aval de 32 de los 42 clubes.

En general, las entidades están satisfechas con su gestión, como demuestra el hecho de que en 2016 se le reeligió con aún más apoyos: 37 de 42. Ha impuesto una política férrea de control financiero y límites salariales que, justo es reconocerlo, ha contribuido a la reducción de la deuda en muchos clubes. Además, ha impulsado operaciones de lucha contra el amaño de partidos (la Oikos es el ejemplo más reciente), ha fomentado actuaciones contra la violencia tras sucesos escabrosos como el asesinato de un ultra del Deportivo de La Coruña cerca del Vicente Calderón en 2014, y ha negociado con el gobierno un Real Decreto para resolver el problema de los derechos audiovisuales que ha ayudado de manera muy notable a la economía de los clubes más pequeños. Mal del todo no lo hará cuando incluso desde Italia intentaron ficharle para que se hiciera cargo de la liga transalpina.

No obstante, no faltan polémicas en su mandato. Algunos clubes, por ejemplo, califican los límites salariales como “técnica de extorsión” que limitan sus posibilidades de realizar fichajes y, por tanto, competir contra los grandes. De hecho, esa es la gran crítica que se le hace: haber transformado, sin decoro alguno ni la menor intención por disimularlo, el fútbol en un producto comercial que vender a toda costa, sin importarle que eso implique horarios extravagantes para los partidos que pueden ser beneficiosos para la televisión, pero no tanto para los hinchas que acuden a las gradas. Incluso pretende que se jueguen partidos ligueros fuera de las fronteras del país. En este sentido, muchos le acusan de favorecer descaradamente al Real Madrid y al Barcelona, los dos clubes más grandes (y por tanto más “vendibles”) de la Liga. Paradójicamente, merengues y culés tampoco están muy contentos con él, precisamente por la cuestión del reparto televisivo.

La televisión es, igualmente, una de las principales fuentes de suspicacia contra Tebas. Se le considera muy vinculado a Jaume Roures, empresario barcelonés administrador de Mediapro. Esta productora audiovisual es la que gestiona las retransimisiones de los campeonatos de Liga en España, no sin acusaciones de tratos de favor y de creación de monopolios de dudosa legalidad. Muy distanciados desde el punto de vista ideológico (Roures se define como izquierdista), es muy llamativa la alianza empresarial que han tejido estos dos personajes tan dispares.

Se protesta contra Tebas también acusándole de censor y represor de la libre expresión de los aficionados en las gradas. Aficiones como la del Rayo Vallecano son abiertamente hostiles a él, e incluso algún club, como Osasuna, le ha llegado a declarar persona non grata. En general, sus maneras autoritarias causan rechazo; a la prensa tampoco le gusta que haya intentado condicionar las preguntas que se pueden hacer a los futbolistas para que vayan en consonancia con “la línea editorial” de la Liga.

Luego está, por supuesto, su polémica eterna e irresoluble con la Federación. Su relación personal con Luis Rubiales, el presidente (otro que no para de meterse en líos), está deterioradísima, incluso con acusaciones de corrupción de por medio. Uno de los motivos más llamativos del conflicto ha sido la potestad de fijar horarios de los partidos de liga, ya que ambos creían tener la competencia y la LFP estaba a favor de que hubiera fútbol los lunes y los viernes, mientras que la Federación se negaba en redondo. Hay muchos más puntos de fricción que requerirían, más que un artículo, una enciclopedia entera para enumerarse y explicarse.

Es difícil determinar hasta qué punto es Javier Tebas un personaje positivo o negativo para el fútbol español. Hay tantas opiniones al respecto como aficionados. En cualquier caso, no ha surgido aún una figura capaz de hacerle sombra y parece que esta convocatoria de elecciones no es más que un trámite burocrático para que su reinado se alargue unos cuantos años más.

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