Maroto esconde sus pactos con Bildu para no lastrar al PP

Asier Martiarena
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Javier Maroto debe hacer olvidar su pasado para no ser relegado en el PP como Cayetana Álvarez de Toledo. (Photo by Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)
Javier Maroto debe hacer olvidar su pasado para no ser relegado en el PP como Cayetana Álvarez de Toledo. (Photo by Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)

A Javier Maroto, portavoz del PP en el Senado, no le tembló ayer el pulso al reprocharle al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estar haciendo algo inédito al pactar con EH Bildu. "No ha sucedido antes y no tiene precedente", le repitió el senador popular ahondando en la mentira. Porque él mismo, durante su etapa de alcalde de Vitoria, lideró múltiples pactos con la formación independentista. Acuerdos que, como la estación de autobuses vitoriana que tuvo el honor de inaugurar, perdurarán más que sus falsedades.

Ayer intentó negarlo en un ejercicio de hipocresía televisado, pero el PSOE no tardó en recordarle los parabienes con los que ensalzaba los acuerdos del PP con EH Bildu: "No me tiemblan las piernas para llegar a acuerdos con nadie. Y creo que eso es bueno. Ojalá sucediese en más foros. Ojalá cundiese el ejemplo", llegó a señalar en 2011 quien ayer negó la evidencia.

Viendo que su estrategia se derrumbaba a las primeras de cambio, "Maroto acabó convirtiendo su pregunta en una terapia", como acertadamente señala el periodista Fernando Garea. Dedicando la mayor tiempo a justificarse por aquellas declaraciones en las que defendía la necesidad de pactar con Bildu.

Es decir, que Maroto esbozó un 'Excusatio non petita, accusatio manifesta' en toda regla. Una locución latina de origen medieval cuya traducción literal es 'excusa no pedida, acusación manifiesta'.​ Pero no le queda otra. Porque el portavoz popular sabe que es el eslabón más débil del PP en su intento de torpedear el pacto presupuestario del Gobierno con EH Bildu.

De hecho, en los últimos tiempos Maroto está dando más problemas que soluciones al PP. No hay que olvidar que, tras dirigir la campaña electoral que hundió al PP hasta el punto de cosechar sus peores resultados históricos en 2019, el exalcalde de Vitoria se quedó, incluso, sin escaño. Eso motivó que Casado, aparte de relevarle como jefe de campaña, lo recolocara en la Cámara Baja como senador por Castilla y León. Una triquiñuela para la que Maroto se vio obligado a hacer las maletas y empadronarse en Segovia. Un trámite que twitter le afeó recordándole unas polémicas declaraciones suyas de años atrás por las que pidió "tolerancia cero con quienes se empadronan de forma irregular solo para tener acceso a las ayudas sociales".

Como decimos, Maroto es ahora mismo un lastre en la estrategia presupuestaria del PP que quiere desgastar al Gobierno de coalición afeándole que pacte y blanquee a “los herederos de ETA”. Porque gracias a su cinismo el PSOE también ha sacado brillo a la hemeroteca para recordar que el Gobierno de UPN y PP en Navarra también negoció con Herri Batasuna los presupuestos regionales en 1993. Incluso el entonces portavoz del PP, Miguel Sanz, se reunió con el líder abertzale Patxi Zabaleta aunque en el PP miren hacia otro lado para no reconocerlo.

Si el Gobierno está blanqueando a Bildu, no cabe duda de que el PP también está blanqueando a Maroto por lo mismo. Y si el plan no le llega a buen puerto y el vitoriano sigue lastrando al partido, corre el peligro de ser relegado como Cayetana Álvarez de Toledo, otra apuesta de un Pablo Casado a quien no le tiembla el pulso cuando se encuentra en situaciones comprometidas.

En vídeo | Sánchez esquiva la polémica por Bildu y presume del apoyo a sus presupuestos

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