La vida maldita de Jake 'The Snake' Roberts: violaciones, adicciones, tendencias suicidas y redención

Antonio Gil
·6  min de lectura
El luchador Jake 'The Snake' Roberts es uno de los más populares de toda la historia del 'wrestling' profesional.

Hablar de Aurelian Smith Jr. (Texas, 1995) es hacerlo de Jake ‘The Snake’ Roberts, uno de los luchadores profesionales más reconocibles y únicos de la historia del wrestling. Muchos de los niños que se criaron con el pressing catch de los 90 tuvieron (los más mitómanos todavía tendrán) su muñeco, acompañado de su inseparable serpiente pitón. Pelo largo, bigote y mucha mala leche. ‘El Serpiente’ era un personaje aterrador dentro del universo de la WWF (actual WWE), como igualmente aterradora fue su infancia. Un pasado lleno de sombras que le convirtió en una de las personalidades más complicadas de la lucha libre. Abusos, violaciones, drogas, excesos… Un cóctel molotov que marcó su personalidad y que aún hoy en día justifica el camino por el que marcha.

El principio de la historia es ya desagradable, a la par que complicado. Jake nació producto de una violación. Su padre abusó sexualmente de su madre cuando ésta sólo tenía 12 años y ‘The Snake’ vino a este mundo. Un lugar en el que le costaría bastante encontrar su sitio.

La relación de Jake ‘The Snake’ Roberts con su padre siempre fue de lo más tormentosa, y se complicó más aún cuando fue objeto de abusos físicos y sexuales por parte de su madrastra cuando sólo era un crío. Evidentemente esto marcó su infancia, haciendo de él alguien introvertido, inseguro y frágil, que se refugió en las adicciones a la cortísima edad de 11 años, cuando empezó a convivir con sus propios demonios, tal y como reconoció en el podcast de Joe Rogan, The Rogan Experience. “El alcohol siempre estuvo ahí. Empecé a beber cuando tenía 11 o 12 años… También esnifaba cocaína y cosas así”, admite el luchador. “Me odiaba a mí mismo siempre que lo hacía. Ya no me colocó y sin embargo no puedo olvidarlo”.

PARK CITY, UT - JANUARY 23:  Wrestler Jake "The Snake" Roberts from "The Resurrection of Jake The Snake Roberts" poses for a portrait at the Village at the Lift Presented by McDonald's McCafe during the 2015 Sundance Film Festival on January 23, 2015 in Park City, Utah.  (Photo by Larry Busacca/Getty Images)
Jake Roberts en la actualidad. (Foto: Larry Busacca/Getty Images)

Cuando la figura materna es tu peor enemigo

Las drogas y la bebida se convirtieron en su peligroso aliado ante el dolor interno de aquel crio. “Lo hacía porque pasé por mucha mierda cuando era niño. Abusaron de mí en múltiples ocasiones. El sexo deja de ser sexo si se hace de esa forma. Se llama violación y esa mierda te destroza la cabeza para toda la vida”, explica un ‘The Snake’ que todavía tuvo que hacer frente a un desasosiego mayor. “Mi hermana también sufrió abusos y más tarde fue raptada y asesinada. Todo eso estaba ahí y me odiaba a mí mismo por no haberla protegido mejor”.

La tormentosa relación con su madrastra le hizo ponerse una coraza con la que protegerse de las mujeres que le marcó de por vida. “He querido tener una relación de pareja desesperadamente. Una relación de verdad y finalmente la he encontrado ahora, pero hasta este momento he estado saboteando todas las oportunidades que me surgían porque no confiaba en las mujeres. La última en quien lo hice me violaba, me daba palizas y me amenazaba con que mi padre me mataría si se enteraba”.

Un objetivo en la vida: superar a su padre

En un momento dado, Jake ‘The Snake’ Roberts quiso encontrar un camino para dar sentido a su vida y se decidió por seguir los pasos profesionales de su padre, que era luchador. El joven se metió de lleno en el mundo del wrestling con la intención de ser más grande que su padre y así alcanzar la paz sabiéndose superior a él.

Tras doce años formándose en compañías de lucha libre del circuito independiente, Jake Roberts dio el salto a la WWF en 1986. Al mes de su debut hizo su primera aparición en un evento de pay-per-view y comenzó su escalada imparable hacia el estrellato. ‘The Snake’ era un personaje oscuro y temible. Sus promos para vender sus combates y rivalidades eran únicas. Se trataba de un adelantado a su tiempo. Intenso, oscuro, maestro en la guerra psicológica… Una personalidad muy similar a las de las serpientes que siempre portaba enroscadas en su cuerpo, que le acompañaban al ring y con las que humillaba a sus rivales una vez que los había derrotado. ‘El Serpiente’ era distinto y los fans, sorprendentemente, le adoraban.

El clamor popular le convirtió en uno de los wrestlers punteros y tras su retirada es considerado por muchos expertos como el mejor luchador de la historia que nunca ganó un título de élite. Había conseguido lo que buscaba y no tenía motivos para no verse por encima de su padre.

Una bofetada de realidad

Sin embargo, su llegada a la cima del wrestling mundial no fue suficiente. Había logrado su objetivo, pero no respiraba tranquilo. No se sentía realizado. Seguía a la sombra de su progenitor. No sentía nada y el golpe moral que recibió fue demoledor. En el documental Beyond The Mat se ve un reencuentro con su padre, ya en edad adulta, en el que Jake pasa cuatro horas junto a él y prácticamente no es capaz de mirarle a los ojos. Una situación que más tarde se volvería en su contra cuando se da cuenta de que en una visita de su hija es ésta quien casi no cruza miradas con él. El mundo de ‘The Snake’ no tenía ningún sentido y las drogas, el alcohol y unas crecientes tendencias suicidas se apoderaron de él.

No fue hasta 2012 cuando la vida de Jake se enderezó, y fue con la ayuda de su gran amigo y también luchador Diamond Dallas Page. Le acogió y puso a su disposición todo lo necesario para dejar sus adicciones y separarse de sus demonios internos, hasta que en 2014 llegó un enorme rayo de luz en forma de su ingreso en el Hall of Fame de la WWE.

La serpiente que renace de sus cenizas

Con una complicada operación de hombre pagada gracias a un crowdfunding a sus espaldas, habiendo superado un cáncer muscular de rodilla y tras un enorme susto al desmayarse en un avión por culpa de una anomalía cerebral, Jake ‘The Snake’ Roberts ha vuelto a la lucha libre profesional en forma de mánager. Recientemente firmó con la compañía All Elite Wrestling (AEW) y protagonizó una de las mejores promos del año en el mundo del wrestling.

Volvió a ser el mismo de siempre, pero ‘limpio’ y sin fantasmas a su alrededor. Una serpiente nueva y orgullosa de sí misma. “Sin todo lo que yo he pasado no sería quién soy ahora. Fue un viaje muy duro y Diamond Dallas Page me guió por el camino correcto. Nunca me dejó tirado y jamás podré agradecérselo lo suficiente. Me dio una nueva vida, a mí y a mi familia. Estoy otra vez con mis hijos y me apoyan. Soy un gran abuelo, probablemente el mejor de todos los tiempos”.

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