Jaguares: World Rugby subvenciona a Oceanía y la Argentina se aleja aún más de los grandes torneos

Alejo Miranda
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El segunda línea de los Jaguares, Federico Gutiérrez, celebra su try en el partido con Cafeteros Pro
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Las posibilidades de un regreso al Super Rugby, ya de por sí lejanas, tomaron todavía más distancia esta semana cuando World Rugby anunció un decisivo aporte económico destinado a instalar dos equipos con jugadores de las Islas del Pacífico en el certamen que entre 2016 y 2020 disputó Jaguares.

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World Rugby, el ente rector de este deporte a nivel mundial, anunció el miércoles la partida de 1,66 millones de dólares anuales inicialmente por tres años para contribuir al financiamiento de dos franquicias cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de los jugadores de esa región. La intención es crear un equipo con base en Suva, Fiji (Fijian Drua), y otro en Nueva Zelanda conformado por jugadores de Fiji, Samoa y Tonga afincados en ese país (Moana Pasifika), que se sumarían a los cinco neocelandeses del actual Super Rugby Aotearoa y, según prosperen las negociaciones, a algunos o los cinco australianos del Super Rugby AU.

En marzo de 2020, cuando estalló el coronavirus, se canceló el Super Rugby y se disolvieron los Jaguares, cuyos jugadores en un 90% emigraron a Europa y Australia. Nueva Zelanda y Australia armaron sus propios certámenes puertas adentro con sus respectivas franquicias. Paralelamente, comenzaron a negociar entre ellos por un Super Rugby transtasmánico, que para este año quedó reducido a unas pocas fechas pero con la posibilidad latente de crecer en el futuro. En definitiva, la pandemia le cayó justo a las potencias de Oceanía para realinearse en un momento de crisis rugbística y económica. Ante esta coyuntura, Sudáfrica apuntó al norte y trasladó sus cuatro principales franquicias (Stormers, Bulls, Sharks y Lions) a la Liga Celta (Irlanda, Gales, Escocia e Italia), renombrada Rainbow Cup.

Ahora, la Argentina quedó una vez más relegada, una situación en la que no se vislumbra salida en el mediano plazo, más allá de la pandemia. La base de los jugadores profesionales que integran el seleccionado se radicaron en distintos países, con las dificultades logísticas y deportivas que ello entraña cada vez que deben reunirse para vestir la camiseta de los Pumas. La base profesional en la Argentina, necesaria para dotar de recambio al seleccionado y desarrollar jugadores, se quedó sin competencia de nivel. La posibilidad de sumarse a la Rainbow Cup, que apareció en diversos medios, nunca tuvo asidero real. “Un bluff”. La Superliga Americana no sólo es acotada en tiempo (dos meses) sino en nivel. La apuesta por la región es a muy largo plazo.

Juan Bautista Daireaux, en el partido inaugural de Jaguares XV en la Superliga Americana de Rugby 2021
Superliga Americana de Rugby Oficial


Juan Bautista Daireaux, en el partido inaugural de Jaguares XV en la Superliga Americana de Rugby 2021 (Superliga Americana de Rugby Oficial/)

En este contexto, la mejor alternativa sigue siendo, una vez más, Sudáfrica, un aliado incondicional del rugby argentino. Como los cuatro años de Pampas XV en la Vodacom Cup, la primera experiencia de un equipo argentino rentado, o Jaguares XV en la segunda división de la Currie Cup en 2019. Precisamente este certamen centenario es el que mejor le cabe a un plantel profesional argentino sin las principales figuras que ya emigraron. Se trata de una competencia tradicional, competitiva, popular y con trascendencia internacional. Es factible que los equipos locales no cuenten para esa época con todas las estrellas de los Springboks, pero la base de jugadores sudafricanos es amplísima.

Se trata de una posibilidad siempre vigente pero que, según pudo averiguar LA NACION, todavía no hay avances en concreto. Las condiciones sanitarias siguen siendo cambiantes día a día (aunque la confirmación de la gira de los Lions a Sudáfrica es una gran noticia) y costo que demanda tener un equipo profesional radicado tres meses en otro país requiere que la UAR busque recursos por otros medios para solventarlo (televisión, sponsors).

Sebastián Cancelliere, en el partido entre Jaguares y Cafeteros Pro
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Sebastián Cancelliere, en el partido entre Jaguares y Cafeteros Pro (Jaguares Oficial/)

Fiji, Samoa y Tonga son tres países donde el rugby está muy arraigado pero que acarrean dificultades para desarrollarse. Sus mejores jugadores, en general, terminan representando a otros países, ya sea de Oceanía como de Europa. Con la inserción de estos dos equipos al Super Rugby, World Rugby aspira a contener la fuga de talentos y fortalecer la región. Nueva Zelanda también los necesita, ya que un certamen sólo con sus cinco franquicias es competitivo pero inviable en el largo plazo.

Cabe recordar que en la última elección para presidente de World Rugby, Fiji y Samoa votaron por el inglés Bill Beaumont, que superó por cinco sufragios a Agustín Pichot, quien tenía al desarrollo de los países emergentes como base de su plataforma.

El Super Rugby le daba la Argentina la posibilidad de tener a todos sus jugadores alineados en un mismo calendario y en un mismo estilo de juego en una competencia de altísimo nivel, lo que debía redundar en potenciar a los Pumas, al margen de muchas cuestiones que no se supieron (o no se quisieron) manejar de manera adecuada, como la proscripción a los que siguieron jugando en el exterior.

Mientras contribuye con el desarrollo de la región, debe buscar un nuevo lugar en el mundo.