Jacinta, la gran campeona del agua, lucha por estar en los Juegos Paralímpicos

Juan Landau
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Jacinta Martínez Ranceze con su mamá, Raquel, que la acompaña y defiende sus derechos
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Primero, y desde los 4 años, comenzó bailando ballet clásico. Luego empezó a hacer natación, pasando por el hockey, taekwondo (es cinturón azul), y muchas otras disciplinas que practicó hasta que Gabriela Vigliano, una entrenadora de larga trayectoria en el nado sincronizado, la invitó a participar de un entrenamiento. Y fue así como se enamoró de este deporte. Pocas historias plenas de frescura como la de Jacinta Martínez Rancéze, una nadadora con síndrome de Down, campeona argentina, europea y mundial de la disciplina y que busca volver a tomar vuelo en medio de la pandemia por el Covida-19. Claro que no es sólo eso, porque un objetivo la desvive hoy por hoy: poder ser parte de los Juegos Paralímpicos, cuya próxima estación será en Tokio.

Jacinta hace lo que le gusta y sueña con llegar a Tokio 2020
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Jacinta hace lo que le gusta y sueña con llegar a Tokio 2020 (LA NACION/Hernan Zenteno/)

Jachu, como le dicen sus familiares y amigos, tiene ese sueño: poder representar a la Argentina en los Paralímpicos. Así lo cuenta su madre, Raquel Rancéze, quien además es profesora de educación física. Estos Juegos son organizados por el Comité Olímpico Internacional (COI), se llevan a cabo desde Roma 1960 (siempre después de los Juegos Olímpicos convencionales) y son únicamente para deportistas con capacidades especiales físicas y sensoriales. En Tokio, se disputarán 22 deportes entre los que se destacan el atletismo, la natación, el taekwondo y el fútbol 5. El nado sincronizado no está incluido entre estas 22 disciplinas que estarán compitiendo desde el 24 de agosto hasta el 5 de septiembre. En diálogo con LA NACION, Raquel comentó entre risas: “Hubiera sido mejor si Jacinta hubiese seguido con taekwondo, que no tiene pileta, hay más espacio, es paralímpico... Habría sido mucho más fácil, pero hoy está haciendo lo que ella quiere y lo que la hace feliz”.

La primera competencia de Jacinta fue en Cancún, en 2017 con apenas seis meses de entrenamiento y con la intención de ver sus condiciones de cara al Mundial de la categoría de 2018. En tierras aztecas, logró la medalla plateada, superando incluso a deportistas que tenían más de 7 años practicando nado sincronizado. “Desde aquel entonces, nos dimos cuenta de que quizás había algo por este camino, el de este deporte. Encontramos la disciplina exacta para ella. Jacinta es feliz con esto”, asevera Raquel.

En acción en la piscina: allí Jacinta es feliz
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En acción en la piscina: allí Jacinta es feliz (LA NACION/Hernan Zenteno/)

Hoy, Jachu, de 20 años, es bicampeona del Open Argentino (2018 y 2019) y además logró conquistar las medallas de plata por equipo y dúo en el Mundial 2018 y en la siguiente edición fue medalla de plata en el solo, en las categorías técnico y libre. En cuanto a sus actividades fuera de la pileta y la competencia, es estudiante de “Formación para el Empleo” en la Universidad Católica Argentina y, en este último tiempo, aprendió a manejar.

Obviamente, Jacinta tiene que entrenarse como cualquier otro deportista, pero por la pandemia tuvo que prepararse un tiempo en su casa. Cuando ya estaban las condiciones dadas para la volver a los entrenamientos presenciales luego de la extensa cuarentena que vivió nuestro país, su madre tuvo que ir a pedir que la dejaran entrenar en el Cenard. “Cuando el Cenard abrió las puertas en el medio de la pandemia y anotaron a algunos integrantes de la selección, principalmente los más grandes, para que puedan entrenarse, Jacinta, que es parte de la selección argentina, es campeona mundial de su categoría, no estaba habilitada. Tuve que ir yo a pedir que la dejaran entrenar. Por supuesto que cuando pedí, se abrieron instantáneamente.” Además, señala: “Yo les tengo que escribir y aclarar que ella es parte de la selección argentina. Creo que todo esto es por no saber del tema, es ignorancia pura. Hay un montón de gente a la que no le interesa la discapacidad, pero bueno, tenemos que aprender que todos tenemos los mismos derechos, incluidos ellos (los atletas con capacidades especiales)”.

Jacinta junto con su actual entrenadora de nado sincronizado, Martina Frljanic
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Jacinta junto con su actual entrenadora de nado sincronizado, Martina Frljanic (LA NACION/Hernan Zenteno/)

Con el objetivo de seguir mejorando y elevando su nivel, Jacinta y todo su equipo fueron a los Estados Unidos a prepararse y resultó una experiencia espectacular. “Cuando llegamos allá, me la sacaron. Le hicieron una fila con aplausos y carteles de bienvenida que decían ‘Bienvenida Jacinta Martínez Rancéze, Campeona Mundial’. Fue una recepción con honores. Ella me miraba como diciéndome ‘¿Estamos todos locos? ¿Qué pasó acá?’. Fueron apenas tres entrenamientos, pero le pidieron a ella que le enseñara al equipo de síndrome de Down y hasta le dijeron que podía a llegar a tener la visa laboral. Nosotros estábamos sorprendidos con todo esto, no lo podíamos creer”, apunta Raquel. Y agrega: “Igualmente, todo este tema, de a poco, se está normalizando en el país. Es empujar, empujar, empujar hasta que se haga normal. A mí no me importa nada mientras Jacinta no sufra y sea feliz. Ella tiene una vida divina, nos enseña todo el tiempo y nos dice “¡Qué linda que es mi vida, mamá!”.

Meticulosa y tenaz, Jacinta escucha las indicaciones para la próxima rutina
LA NACION/Hernan Zenteno


Meticulosa y tenaz, Jacinta escucha las indicaciones para la próxima rutina (LA NACION/Hernan Zenteno/)

En su cuenta de Instagram (@jacinta.martinezranceze), donde muestra entrenamientos y participaciones en campeonatos, Jacinta publicó un video anunciando su presentación especial en el Campeonato Absoluto de Deportes Acuáticos Buenos Aires 2021 y pidiendo para que el nado sincronizado sea un deporte paralímpico. En el mensaje, le agradeció a la Secretaría de Deportes de la Nación por su apoyo a lo largo de su carrera y en esta lucha en particular. Desde la Secretaría comentaron que Jacinta siempre tiene “las puertas abiertas” para poder entrenarse y preparar sus presentaciones en el Cenard todas las veces que ella lo necesite. Además, en cuanto a la vestimenta oficial y becas, Raquel cuenta que siempre han sido muy amables, “pero siempre después de que fuera a insistir por estos derechos que tiene Jacinta como representante de la Argentina a nivel internacional”.

Desde la Secretaría de Deportes se anunció que está muy latente la posibilidad de crear una federación para atletas con síndrome de Down, una iniciativa que está demorada por la pandemia de Covid-19. Esta federación le brindaría un apoyo a los atletas con capacidades diferentes y Raquel cuenta su propia experiencia en la lucha por la igualdad de oportunidades: “Si no estamos nosotros (Padres-Equipo), a nadie se le ocurre acordarse de Jacinta, porque como no es olímpica ni paralímpica, tienen presente que es parte de la selección. Yo no me voy a enojar porque todos tenemos que aprender, pero cuando ya va la sexta, séptima vez que se olvidan...

La plasticidad de Jacinta Martínez Ranceze
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La plasticidad de Jacinta Martínez Ranceze (LA NACION/Hernan Zenteno/)

“Este tema es muy importante porque tiene los mismos derechos que todos. Es deportista, tiene que tener las oportunidades y posibilidades que tienen todos los otros. Yo agradezco un montón a todos los ministros de deportes de todos los colores desde que Jacinta se inició porque cada vez que fui a tocar puertas, siempre me las abrieron, pero no da que esté tocando todo el tiempo hasta que haya una legalización y ellos (por los atletas con capacidades especiales) tengan una oportunidad”, enfatiza Raquel. La Argentina cuenta con muchos de los mejores atletas con capacidades especiales, como Gustavo Fernández (tenis en silla de ruedas), los Pumpas XV (rugby), las Lionas (hockey, equipo del que fue parte Jacinta), los Murciélagos (Fútbol para Ciegos), entre otras disciplinas.

Jacinta no pierde el entusiasmo, disfruta cada día de lo que hace y sueña con ser parte de los Juegos Paralímpicos. Un nuevo desafío que afronta con el impulso de siempre.