La previa de Argentina-Uruguay: Israel se suma a la conquista territorial de Lionel Messi con la selección

Cristian Grosso
lanacion.com

Los puntos cardinales se rinden. Lionel Messi enciende adoración en propios y extraños. Ya recorrió 33 países del planeta enfundado en la camiseta celeste y blanca y cada uno, al menos por unas horas, sacudieron su rutina. Desde grandes urbes como Londres, Pekín, Nueva York o Moscú, hasta Barquisimeto, Polokwane, Murcia o Salerno. Su imán tampoco lo resistieron Doha, Melbourne, Johannesburgo, Saitama, Río de Janeiro, Hong Kong, Calcuta, Riad, Guatemala o Dacca, la capital de Bangladesh. Pisó todos los continentes y dejó huella. Por primera vez con la selección llegó a Israel y, esta tarde, Tel Aviv se convertirá en un nuevo eslabón entre otras 70 ciudades del mundo a las que ya cautivó el capitán argentino.

Finalmente Messi jugará en Israel. Pudo suceder el año pasado, antes del Mundial, pero amenazas sobre el rosarino cancelaron aquel amistoso. Este clásico del Río de la Plata contra Uruguay también pudo anularse en los últimos días por una escalada de violencia tras el asesinato de un líder de la Jihad Islámica, pero la organización lo confirmó. Las 29 mil entradas para el estadio Bloomfield se agotaron el jueves pasado en menos de dos horas. "Fue la venta más rápida para llenar una cancha en la historia de Israel", confesaron fuentes de Comtec Group, la empresa a cargo del duelo con los charrúas. El fenómeno tiene una sencilla explicación: Messi. El rosarino ya estuvo en Tel Aviv, en 2013, pero con Barcelona, a raíz de un amistoso por la paz.

Messi encanta. Atrae. Volverá a ocurrir hoy. Como pasó en Basilea, Gelsenkirchen, Puerto Ordaz, Oslo y Boston. O en Marsella, Quito y San Petersburgo. Y en tantos lugares más. Se atropellan los ejemplos: el desembarco de Messi y los desbordes a su alrededor. Cuando aterrizó en el aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, provocó lo que nadie: evitó el último rezo árabe, de los cinco de cada día, de aquellos que esperaban verlo y desafiaron los fanatismos religiosos. Al desembarcar en Calcuta, otros 1500 apasionados hicieron guardia para verlo salir, ya con el Tilaka pintado arriba del entrecejo, el tercer ojo o el ojo del alma según la cultura hindú. Una vez en Venezuela, cuando Messi dejaba la cancha, una chica se arrojó desde la platea y cayó a sus pies. Un gran golpe que tuvo su premio: aún sorprendido, el propio rosarino la ayudó a incorporarse y la abrazó. Sin dudas, la messimanía no tiene control.

A veces, el futbolista hasta recibe el tratamiento de un líder político. Los mandatarios desarman sus agendas si Messi anda cerca. El príncipe saudí Salman bin Abdulaziz al-Saud lo saludó, lo abrazó y lo besó con devoción. Alguna vez Evo Morales lo esperó en la puerta del vestuario del estadio Hernando Siles, en La Paz, hasta condecorarlo y poder colocarle un poncho andino... Sin perder de vista la visita de la delegación argentina, con él al frente, a la Sala Clementina del Vaticano para encontrarse con el papa Francisco.

Messi jugó en Ciudad del Cabo, Estocolmo, Salvador y Leipzig, por citar solo algunos ejemplos más. Tel Aviv recién llegará en su partido número 138 en la selección. Se demoró el encuentro. Una diferencia con Diego Maradona, que hasta tres veces estuvo en Israel..., y en las antesalas de las Copas del Mundo. Como funcionó meses antes de México '86, se convirtió en una cábala para la AFA y la Argentina repitió las visitas en 1990 y 1994. Siempre ganó. Hasta que volvió en 1998, pero a Jerusalén y ya sin Maradona, y la selección que dirigía Daniel Passarella perdió. Messi, entonces, apenas andaba por los 10 años. Algo más de dos décadas después, regresa la Argentina con su otro emblema generacional. Para volver sobre los pasos del anterior dueño de la selección. Y de alguna manera, para saldar el vacío de mayo de 2018, cuando dijo: "Yo a Israel no voy", se asustó y se plantó. Cuidó las formas y cuidó su imagen. Entonces, se despegó de un partido que, además de peligro, también podía acarrearle otros daños frente a la multitudinaria audiencia del mundo musulmán.

México, esa escala pendiente

Las comparaciones con Maradona saltan obligadas. Si bien el Diez gobernó la selección entre 1977 y 1994, el mundo era otro. A Messi, que debutó en 2005, menos años le han sobrado para jugar mucho más. Creció la industria y la rentabilidad del producto va de la mano con distribuirlo por todos los rincones del planeta. Por todos los mercados del planeta. Por eso Maradona, en sus 90 partidos, no pisó con la selección Qatar, India, Japón, China, Rusia, Arabia Saudita o Hong Kong, lugares que se arrodillaron ante Messi. ¿Por dónde anduvo Maradona y Messi no? Mientras hoy saldará la cuenta con Tel Aviv, el rosarino todavía no se presentó en Zurich, Glasgow, Los Ángeles, Sydney, Zagreb, Sevilla o París, por ejemplo. Pero especialmente hay un país, inmortal en el curriculum maradoneano, en el que jamás de posó el crack de Barcelona: México. Vaya curiosidad. Y también Italia es otra rareza, porque mientras el Diez distribuyó nueve encuentros por la península, la Pulga apenas registra 27 minutos en un choque con Angola, en Salerno, camino a la Copa del Mundo de Alemania 2006.

A ambos se les podría anotar un cotejo más en sus bitácoras albicelestes..., pero no fueron oficiales. Maradona contra 'Resto del Mundo', en junio del '79, en el Monumental, y Messi frente al combinado de Catalunya, en mayo de 2008, en el Camp Nou, algo así como el patio de su casa.

Pero, ¿quién jugó y recorrió más la Argentina? Messi, por poco, 34 encuentros contra 31. Comparten sedes como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Rosario, mientras que Messi ha estado en San Juan, La Plata y Santa Fe, y solo Maradona visitó Mar del Plata y Salta. Cada uno en su época consiguió que el mundo se detuviera. Desde hoy, Israel se volverá otro punto de contacto entre ellos. En la era de la globalización, la territorialidad de Lionel Messi seguirá derribando fronteras. Para él, el mundo ya entra en una pelota.

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