Isco ya no puede esconderse

Isco / Goal.com

El Real Madrid se levantó tras el Clásico y Zidane fue fiel a su palabra: iban a seguir como hasta ahora. Eso quería decir que las rotaciones masivas en el equipo iban a continuar y tras el descalabro a última hora en manos de Leo Messi. Zidane cambió a nueve jugadores para dar refresco a los titulares y una nueva oportunidad a los menos titulares.

Isco volvió a tener campo tras no disputar ni un sólo minuto en el Clásico, y una vez más dio una lección de fútbol sobre el césped. Riazor, estadio ingrato para los madridistas, despidió al malagueño con una sonora ovación al dejar el terreno de juego en la segunda parte. Para ese entonces ya había marcado un gol y generado por los menos otros cuatro de los seis con que despachó el Real Madrid al Deportivo de La Coruña.

Y es que lo de Isco ya no puede esconderse, es imposible de ocultarlo. Isco merece jugar en el Real Madrid siempre y sea en la posición que sea. Ahora mismo, para los blancos, que el de Arroyo de la Miel esté sobre el campo puede ser más importante que la presencia de Keylor Navas o Kiko Casilla. Suena a exageración, pero creanme que no lo es.

Isco es lo que hace y lo que genera. No es casual que el equipo a su alrededor juegue mejor, más rápido, más suelto, que cuando él no está. El malagueño es uno de esos jugadores con chispa y carácter. Pide la pelota cuando otros huirían — y eso es impagable. Con Isco a los mandos, el Real Madrid hizo el mejor fútbol de la temporada, aunque el malagueño estuvo bien secundado por Asensio, Lucas, Kovacic y James, formando un mediocampo letal y más que completo tácticamente. Arriba, Morata volvió a demostrar que tiene más gol que Benzema, que está en mejor forma que Benzema, que da más juego que Benzema, que ayuda más que Benzema y que presiona mejor que Benzema. Apuesten a quien será el titular ante el Valencia el sábado.

Zinedine Zidane aseguró tras el partido que la actuación de Isco fue inconmensurable, y el propio jugador andaluz confirmó que puede estar en el mejor momento de su carrera. De él se ha dicho que es un jugador tremendamente intermitente, y podría ser cierto, pero como solía ocurrir con Guti –otro jugador de altos y bajos muy pronunciados– lo mejor sería aprovechar ese momento de lucidez al máximo.

Ahora el técnico francés se queda sin excusas. Este es el equipo del futuro, sin duda, pero Isco es ya presente. Con 24 años y dos Champions Leagues a sus espaldas, ha llegado el momento de que el ex del Málaga se instale en el mediocampo del Real Madrid para siempre. Con tardes como la de Riazor pocos se acordarán del jugador a quien le quite el sitio de titular.

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