Isco y Vinícius: dos problemas gordos (y distintos) para el Real Madrid

Raúl Rioja
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Era un día que olía a tragedia para el Real Madrid, y bueno, no lo fue tanto. Con numerosas e importantes bajas, Zidane puso lo que tenía, ni un pero a su gestión del partido ante el Villarreal. Eso sí, lo que deja claro es qué carencias hay en el equipo y que jugadores ahora mismo sobran o no están para un rol principal, con Isco y Vinícius como principales señalados tras la derrota.

Quiere irse Isco, y cada minuto que juega le devalúa un poco más. Su aspecto de futbolista que se cuida poco y su escaso acierto no convertirá su salida en algo sencillo, pero sus minutos ante el Villarreal dejan claro que cada minuto que juega es un lastre para este Real Madrid. Como las comparaciones con Odegaard son odiosas, ver los minutos del noruego, ilusionantes, y los del malagueño, deprimentes, dejan en bastante mal lugar a Isco. No es casualidad que su entrada, junto a Vinícius, convirtiera el partido en un chorreo de ocasiones en contra de los blancos.

Vinícius e Isco en un entrenamiento (REUTERS/Sergio Perez)
Vinícius e Isco en un entrenamiento (REUTERS/Sergio Perez)

Y precisamente VInícius es el otro que sale muy tocado del choque, un día más. Parecía al principio de la temporada que esta iba a ser la suya, que lo iba a reventar, que estaba más maduro en la definición. Pero no, un espejismo. En La Cerámica, el gol del empate llegó tras un mal pase suyo en la transición ofensiva. ¿Fue culpa suya el resultado? No, ni mucho menos. Pero la suerte no le acompaña ni en eso.

El brasileño lo intentó de mil y una maneras en la media hora que estuvo en el campo. Se fue varias veces de sus rivales, creo un buen puñado de ocasiones, y todas ellas con el mismo resultado: un mal pase, un centro que no encuentra rematador, un regate para el lado contrario. Vinícius no es que decida siempre mal, como se dice, es que ejecuta mal, que no es lo mismo. Su precisión penaliza al Madrid y el ejemplo está en ese mal pase que originó el contragolpe del Villarreal y el empate posterior.

No es una tragedia empatar en La Cerámica, más cuando Atlético y Barça se enfrentan después, así que tranquilidad. El partido dejó buenas noticias, como la buena actuación de Odegaard o el gol y la aportación de Mariano. También dar la cara en un campo duro pese a las infinidad de bajas. El problema de Isco y Vinícius es algo solucionable: adiós al primero, minutos controlados para el segundo.

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