Irlanda, de ser el país más exitoso a tocar fondo en Eurovisión

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Londres, 17 may (EFE).- Siete victorias convierten a Irlanda en el país más exitoso en el Festival de Eurovisión, pero su época dorada quedó atrás hace tiempo, pues abandonó el olimpo del certamen hace 25 años, con su último triunfo hasta la fecha, y continuó en decadencia hasta obtener en 2019 el peor resultado de su historia.

Tras el icónico empate a cuatro en el Teatro Real de Madrid en Eurovisión 1969, Países Bajos albergó el festival al año siguiente. Era la quinta participación de Irlanda, que envió a Amsterdam a la joven Dana Scallon, y consiguió la primera victoria para la isla esmeralda con "All Kinds Of Everything".

Dublín se consagró en 1971 como la capital de Eurovisión por excelencia, título que conserva incluso medio siglo después. El Gaiety Theatre vivió el debut del certamen en la capital irlandesa, en una edición en la que España consiguió la plata con Karina y "En un mundo nuevo".

JOHNNY LOGAN: MISTER EUROVISIÓN

Una década más tarde, la leyenda de "Eirevisión" tuvo nombre propio: el de Johnny Logan, conocido popularmente como "Mister Eurovisión" por ser la única persona del mundo que ha conseguido ganar el certamen dos veces (1980, 1987) como representante, y una como compositor (1992).

Como si se tratase de una premonición, Logan ganó con "What´s Another Year" (¿Qué es otro año?), y siete más tarde, volvió a enamorar al público europeo con "Hold Me Now".

Cuando Logan venció en Eurovisión 1980, la cantante irlandesa Niamh Kavanagh tenía 12 años y recuerda en una entrevista con Efe como "excepcional" el momento del triunfo del irlandés en el festival, aunque no imaginaba que seguiría sus pasos años más tarde.

El pabellón Simmoncourt de la Royal Dublin Society fue el hogar irlandés de Eurovisión tras las dos victorias de Logan en los 80. En él se vivió la victoria de Celine Dion por Suiza en 1988 con "Ne Partez Pas Sans Moi", la última canción en francés en ganar el festival europeo hasta la fecha.

LA EDAD DORADA IRLANDESA

Un lustro después, Linda Martin ganó en 1992 con "Why Me?", y comenzó la edad dorada de Irlanda en Eurovisión. Un año más tarde, el festival se celebró por primera y única vez fuera de Dublín: en Millstreet, un pueblo de 1.500 habitantes en el suroeste de Irlanda.

Fue gracias al empresario Noel C. Duggan, que movió cielo y tierra, literalmente, para conseguir que su recinto ecuestre, el Gleen Glens Arena, acogiese Eurovisión. Esa noche ganaron Niamh Kavanagh e Irlanda por segundo año consecutivo y con el último voto, gracias a “In Your Eyes”.

Desde entonces, el festival se ha convertido en algo "personal" para Kavanagh, que admite que, una vez participas en él, es "imposible abandonarlo".

"Eurovisión significa muchas cosas, pero básicamente es como la familia para mí: no vivo con ellos, pero me encanta visitarlos", añade.

Su canción favorita en Eurovisión es, precisamente, su sucesora: "Rock N´Roll Kids", que obtuvo un tercer triunfo consecutivo en 1994 en el Point Theatre, ahora renombrado como '3Arena', que repitió como sede dos ocasiones más.

Los noruegos Secret Garden rompieron con "Nocturne" la racha y se llevaron el festival hasta Oslo en 1996. Pero los irlandeses se tomaron la revancha, y con Eimear Quinn y "The Voice", obtuvieron allí su séptima y última victoria.

DEL OLIMPO, AL INFIERNO EUROVISIVO

A la capital noruega volvió también Kavanagh como representante en 2010, y aunque "no brilló en la final" con "It´s For You", asegura que fue "muy bonito regresar como antigua ganadora" y cruzarse con los eurofans.

En la última década, el mejor palmarés de Irlanda es el octavo lugar en la final de Jedward y su extravagante "Lipstick". Sus posiciones han empeorado con los años, hasta el punto de acabar últimos en su semifinal en 2019, el peor resultado en su historia eurovisiva.

De acuerdo con Kavanagh, Irlanda va "a rebufo" del resto, y ha olvidado su gran baza: su fuerte tradición musical.

"Tenemos que dejar de pensar en qué es lo que va a ganar, y centrarnos en qué es lo que queremos enviar", asevera "avergonzada" por candidaturas como la del pavo Dustin en 2008, la misma edición en la que España mandó a Rodolfo Chikiliquatre.

Eurovisión ha evolucionado hasta convertirse en un espectáculo estrambótico, pero la irlandesa sigue creyendo en "alguien que llega, y solo canta", así como en la visibilidad que otorga a los artistas cantar durante tres minutos frente a 300 millones de espectadores.

En 2021 vuelven a Países Bajos, la nación talismán en la que consiguieron su primer oro. En Róterdam buscarán la ocasión de volver a poner a Irlanda, con los "Mapas" de Lesley Roy, en el camino hacia el renacimiento de la isla esmeralda en Eurovisión, tras veinticinco años de infortunio.

Raúl Bobé

(c) Agencia EFE