Irán como enemigo de su propio pueblo: veto a las vacunas de Occidente pese a su alta efectividad

Javier Taeño
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La llegada del 2021 no ha traído grandes cambios en la pandemia y el coronavirus persiste su expansión por todo el planeta, superando ya los 90 millones de infectados y acercándose rápidamente a las dos millones de muertes. En los últimos meses el virus ha demostrado su capacidad de mutar para poder seguir contagiando y buena prueba de ello son las variantes británica, sudafricana o japonesa, que preocupan a los expertos y muestran que no será sencillo acabar con la covid-19.

Paralelamente hay motivos de esperanza gracias a que ya hay varias vacunas disponibles. En Europa y en Estados Unidos ya han sido aprobadas las de Pfizer y Moderna, mientras que en Reino Unido también está disponible la de AstraZeneca. Además, China o Rusia también han hecho avances con las suyas y han empezada a distribuirlas.

El coronavirus ha tenido mucha incidencia en Irán. (Photo by Morteza Nikoubazl/NurPhoto via Getty Images)
El coronavirus ha tenido mucha incidencia en Irán. (Photo by Morteza Nikoubazl/NurPhoto via Getty Images)

Irán ha sido uno de los países más afectados por la pandemia en el continente asiático. Actualmente es el decimoquinto del mundo, con más de 1,29 millones de contagiados y 56.000 muertos. Aunque el principal pico de positivos fue a mediados de noviembre, en enero de 2021 todavía mantiene una importante tasa de contagios diaria (unos 6.000), circunstancia que ha hecho que no sea capaz de doblar la curva.

Lo lógico ante semejante situación es intentar vacunar lo antes posible a sus habitantes con las vacunas que estén disponibles, sin embargo, el líder supremo Ali Khamenei ha tomado una polémica decisión política que va a tener consecuencias sanitarias: la prohibición en el país de las vacunas producidas en Estados Unidos y Reino Unido.

Esto significa que los iraníes no podrán contar ni con Pfizer, ni con Moderna, ni con AstraZeneca, precisamente las tres empresas que abastecerán a la mayoría del mercado occidental.

La Media Luna Roja ya ha confirmado a la agencia Tasnim que no aceptará la donación de vacunas de Pfizer, que iban a llegar próximamente al país, tras escuchar los comentarios de Khamenei.

La vacuna de Pfizer ya está disponible en España. (Photo by Borja Abargues/NurPhoto via Getty Images)
La vacuna de Pfizer ya está disponible en España. (Photo by Borja Abargues/NurPhoto via Getty Images)

“Podemos confirmar que se han cancelado 150.000 dosis de la vacuna de Pfizer para el coronavirus de Estados Unidos”, confirmó el portavoz.

El líder supremo calificó las vacunas estadounidenses y británicas como “indignas de confianza”, al tiempo que afirmó la posibilidad de que ambos países “quieran contaminar a otras naciones”.

Un ataque que se ha extendido a Francia. Irán ha recordado el escándalo que se produjo en los 80 y los 90 con la sangre contaminada con el virus del VIH y que tanta polémica generó. “Tampoco son fiables”, han asegurado las autoridades iraníes.

Así pues sin los fabricantes de Estados Unidos y de Reino Unido, ni tampoco los franceses, ¿qué opciones le quedan a Irán? Las autoridades ya han señalado que se van a priorizar las vacunas de países aliados como China, India o Rusia y que por el momento se va a recibir un millón de dosis de uno de ellos.

También el país va a potenciar su propia vacuna, aunque todavía queda un largo camino por delante. En el mes de diciembre se empezaron los primeros ensayos con humanos a pesar de las sanciones estadounidenses para la importación de fármacos.

¿Serán suficientes estas vacunas? Parece claro que tanto Rusia como China tienen capacidad para producir suficientes dosis, pero lo que se ha puesto en duda son sus efectos. Por ejemplo, en el caso de la rusa se ha criticado la falta de transparencia del Gobierno ruso, así como la escasa fiabilidad de sus análisis.

Argentina, que fue uno de los primeros países en suministrar la Sputnik V, reportó 317 casos adversos tras la aplicación, de los cuales la mayoría fueron fiebre, cefalea o mialgias. Aunque por lo general se supone que la vacuna tiene más de un 90% de efectividad.

La Sputnik V, la vacuna rusa. (Photo by Serbian Interior Ministry / handout/Anadolu Agency via Getty Images)
La Sputnik V, la vacuna rusa. (Photo by Serbian Interior Ministry / handout/Anadolu Agency via Getty Images)

También ofrecen dudas las chinas. El pasado 30 de diciembre la farmacéutica estatal Sinopharm concluyó su fase 3 de ensayos y reportó una efectividad del 79%, una cifra muy inferior a la de Pfizer o Moderna (por encima del 90%). A pesar de las suspicacias, estas también parecen considerarse seguras.

Las relaciones entre Irán y Estados Unidos son de permanente tensión desde hace varias décadas. La firma del acuerdo nuclear en 2015 supuso un espejismo, ya que Donald Trump a su llegada a la Casa Blanca decidió eliminarlo, reactivando una posición beligerante hacia el país persa.

Con estos antecedentes parece lógico pensar que las autoridades renuncien a las vacunas estadounidenses, ya que se considera al país como un enemigo, pero también es la constatación de que pesan más los intereses geopolíticos que las necesidades de la población.

Y es que el rechazo de las 150.000 dosis de Pfizer (una vacuna que se ha demostrado que es segura y que ya se administra en todos los países europeos) es la prueba más tangible de que ni siquiera en una pandemia es posible la colaboración entre estos enemigos irreconciliables. Lógicamente Irán tiene la soberanía de elegir a quién le compra las vacunas para su población, pero dejar fuera a algunas de las más potentes contra la pandemia no juega a favor de los iraníes.

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