La inviolabilidad ya no vale como escudo para Juan Carlos

Asier Martiarena
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El rey Juan Carlos I, en una corrida de toros de la Feria de San Isidro, en la madrileña plaza de Las Ventas, el 20 de mayo de 2015
El rey Juan Carlos I, en una corrida de toros de la Feria de San Isidro, en la madrileña plaza de Las Ventas, el 20 de mayo de 2015

¿Qué más tiene que hacer el rey emérito Juan Carlos para que empiece a ser tratado como un español más tal y como se ha jactado durante décadas en cada uno de sus discursos? O mejor dicho, ¿Qué más falta por saberse del padre del rey Felipe VI para que se siente de una vez en el banquillo?

A la ristra de supuestos delitos, desmanes, tratos de favor y deshonras se ha sumado en los últimos días la aparición de una cuenta corriente activa con cerca de 10 millones de euros -se cree que otros 5 millones ya se han evaporado hacia otro paraíso fiscal o hacia alguno de los excesos de la familia real como la yegua de Victoria Federica que pudo comprarse para blanquear dinero- y alojada en la isla de Jersey, un paraíso fiscal que se encuentra en la costa de Normandía, Francia, aunque es dependiente de la corona británica.

Entre las revelaciones adelantadas por El Confidencial y La Sexta no figura la fecha de apertura de la cuenta. No sabemos desde cuándo el rey Juan Carlos ha ido amasando esta parte de su inmensa fortuna -obscena incluso para alguien con su millonaria asignación pública-, pero sí se conoce que intentó echar mano de ella hace poco. Fue cuando Juan Carlos trató de mover ese dinero cuando saltaron las alertas del Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac) quien, a su vez, avisó a la Fiscalía Anticorrupción.

¿Cuántas cuentas más tiene repartidas por el mundo? ¿Cuántas hacen falta para que algo de todo el fango en el que el principal representante del país sea judicializado? ¿Cuándo van a dejar de protegerle las altas esferas? ¿Están esperando a que fallezca para decir que justo se estaba abriendo un procedimiento judicial para lavarse las manos?

Porque el bochornoso caso de las posibles comisiones procedentes del AVE a la Meca hizo mucho ruido pero, ojo, ya está a punto de ser archivado. Por lo que el contador parece que en breve volverá a estar a cero. Es como si a un portero le anularan todos los goles que recibe en base a privilegios y tejemanejes de las autoridades.

Y la sociedad ya empieza a estar un poco harta. Lo de la inviolabilidad ha servido durante años de excusa. Pero ahora es, directamente, una gran falacia. Porque nadie discute que el Rey, mientras lo es, es inviolable tanto en su actividad institucional, que siempre está refrendada por un miembro del Gobierno, como en la privada.

Pero don Juan Carlos ya no ejerce de Rey. De hecho, no se sabe de qué ejerce desde que se fugara del país con un plan de vuelo secreto que apuntaba a Sudamérica pero que le llevó a Dubai. ¿Tiene derecho a la inviolabilidad que la Constitución sí le otorga a su hijo?

Si Iñaki Urdangarín acabó en la cárcel y la infanta Cristina sentada en el banquillo de los acusados, ¿por qué Juan Carlos, ahora que no es Rey, se sigue librando?

Hasta la fecha el Tribunal Supremo ha argumentado que el aforamiento se mantenía siempre y cuando los hechos presuntamente delictivos cometidos en el terreno privado se perpetraron cuando sí era Jefe del Estado. Pero si el movimiento del dinero del paraíso fiscal es de hace pocos meses, ¿por qué no se actúa ya?

Porque don Juan Carlos, a quien las notas de prensa de Zarzuela se han hartado de publicitarlo como un español más durante años, ahora es una persona privada responsable de sus actos. Especialmente de los presentes y los futuros. Porque nadie apostaría en contra de que aún queda por salir a la superficie muchos trapos sucios ocultos bajo las alfombras del Palacio Real.

EN VÍDEO | Tribunal Supremo español investigará a rey emérito Juan Carlos en trama de comisiones

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