Inter vs. Inter es la rivalidad en el fútbol que fascina a los abogados especializados en marcas registradas

Leander Schaerlaeckens
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Durante más de cuatro años y medio, la franquicia de la Major League Soccer (MLS) en Miami, propiedad de David Beckham, no tuvo nombre.

Mientras se planeaba cómo llamarla y, con regularidad, se volvían a replantear esos planes, el equipo llegó a conocerse como Miami Beckham United, una condensación que parecía representar los principales puntos de interés: la ciudad, el dueño, el fútbol. No fue sino hasta el otoño de 2018 que el equipo de Beckham fue bautizado de manera oficial: Club Internacional de Fútbol Miami, o Inter de Miami para abreviar.

La decisión de intercambiar un nombre común de club de fútbol, United, por otro, Inter, no tuvo nada de innovador. Los equipos de fútbol de Norteamérica a menudo copian los nombres de los clubes históricos de Europa en un esfuerzo por proyectar credibilidad en la cultura del deporte. Por ejemplo, en la MLS —una liga que literalmente tiene la palabra “soccer” en el nombre—, hay catorce Football Club. También hay un Club de Foot (en Montreal), un Sporting (en Kansas City), un Real (en Salt Lake City) y tres United.

No obstante, el nombre que eligió Beckham de inmediato llamó la atención de una entidad con un interés particularmente marcado: la potencia italiana del Internazionale Milano, o Inter de Milán para abreviar. En 2014, el equipo italiano había reclamado el derecho sobre “Inter” en un documento presentado ante la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos.

Casi de inmediato, comenzó la pelea por el nombre.

En unos meses, la Major League Soccer, la cual posee y controla al Inter de Miami como una sola entidad, presentó un escrito de oposición al registro de marca del Inter de Milán, el cual todavía no había sido otorgado, ante la Junta de Apelación y Juicio de Marcas Comerciales del gobierno. En este momento, las partes están en una batalla legal en torno a quién puede usar solo la palabra “Inter” en Estados Unidos.

A fines del año pasado, un panel de tres jueces rechazó —por tercera y última vez— el reclamo de la MLS que aseguraba que la marca registrada del Inter de Milán iba a ser confusa para el consumidor.

Aunque no hay peligro de que la disputa obligue al Inter de Milán a cambiar de nombre, una victoria del equipo italiano complicaría la marca, la mercadotecnia y la comercialización del club de Florida en los años futuros. Por ejemplo, si el club alguna vez usó la palabra “Inter” como un nombre separado, podría ser demandado por infracción de marca registrada.

En cambio, si triunfa la MLS, las ambiciones del Inter de Milán de monetizar el mercado norteamericano —un conjunto de consumidores cada vez más atractivo para las ligas y los clubes más importantes de Europa— también se podrían frustrar.

En un comunicado, el Inter de Miami señaló que “Inter” era un “término de uso común” y que el club “no corría peligro de cambiar sus marcas o el nombre aprobado de su marca registrada”.

El Inter de Milán tenía la esperanza de mantener a raya el litigio mediante conversaciones con la MLS para encontrar una solución a la disputa, según una persona familiarizada con la parte del equipo en el caso. Esas conversaciones han continuado y podrían llegar a una resolución; una opción podría ser una sociedad comercial conjunta en Estados Unidos o incluso una regalía. Una vocera del Inter de Milán se rehusó a comentar sobre el caso.

Más allá de las polémicas particulares, la pelea por el uso de la palabra “Inter” en Estados Unidos presenta una dificultad para la práctica común de importación de nombres de equipos. Si las escuadras estadounidenses no tienen garantizados los derechos comerciales de sus propios nombres, podría afectar su negocio y crecimiento. La rápida globalización del fútbol, la cual ahora incluye arrasadoras giras anuales, oficinas en el extranjero e incluso intentos de las ligas europeas por llevar las competencias nacionales más allá de sus fronteras, no solo ha aumentado el riesgo, sino también la posibilidad de que haya confusiones.

“El panorama más amplio es esta sensación de que el uso de la marca registrada Inter en Estados Unidos es una especie de siguiente paso evolutivo para las marcas globales de los clubes de fútbol y la invasión real de Estados Unidos”, opinó Steven Bank, un profesor especializado en derecho deportivo en la Universidad de California, campus Los Ángeles. “Si el Inter puede reclamar el término ‘Inter’ y es lo único que ha pedido, entonces el Real Madrid podría reclamar ‘Real’ y el Manchester United, en teoría, podría reclamar ‘United’”.

Todo esto se pudo evitar con la invención de nuevos nombres, por supuesto. Y eso hizo la MLS cuando saltó por primera vez al campo en la década de 1990 con convenciones más tradicionales al estilo estadounidense en torno a los sobrenombres de las ciudades. Sin embargo, conforme evolucionó la liga, casi todos los equipos optaron por usar una etiqueta al estilo europeo: Atlanta United, FC Cincinnati, Los Ángeles FC. En enero, el Impact de Montreal se renombro CF Montreal.

No obstante, el resultado de un fallo en el caso de Inter vs. Inter podría provocar un desorden.

Apenas el próximo mes, Football Club Internazionale Milano, el nombre oficial del equipo italiano, planea renombrarse Inter Milano en busca de una nueva marca global y nuevas oportunidades mercadotécnicas. Un intento aparente de modernización del nombre y aspecto del club —para seguir el ejemplo de su rival de la liga italiana, la Juventus— es un proyecto caro y uno que tiene pocas probabilidades de ser aceptado por los aficionados tradicionales. Sin embargo, sirve para explicar por qué el club insiste en defender con tal vigor su existente reclamo sobre la marca registrada.

La MLS argumenta que el término “Inter” es simplemente descriptivo y que esa marca registrada crea la posibilidad de una confusión. Después de todo, hay decenas de clubes de fútbol a nivel mundial con el nombre Inter, muchos de los cuales en las ligas profesionales y al menos otros dos en Estados Unidos; un equipo de una liga menor en Nashville y un club de juveniles en Atlanta. Es probable que el nombre de la mayoría de esos Inter haya sido un homenaje al Inter de Milán, un tricampeón europeo, pero, según la MLS, eso no le otorga necesariamente el derecho sobre el nombre al club italiano.

Hasta ahora, tan solo se ha dado un fallo en torno a la posibilidad de una confusión. A la MLS, la cual no tiene un reclamo previo sobre “Inter”, pero arguye que otras entidades con sede en Estados Unidos usaron la palabra antes de que el Inter de Milán intentara hacerla marca registrada, se le ha negado tres veces su queja.

Lo más pronto que podría haber un juicio, el cual dependerá tan solo de si el término “Inter” es descriptivo y por lo tanto no se puede considerar marca registrada, sería en 2022. “Creo que la MLS tiene una muy buena base para aseverar que la marca es descriptiva, al menos en relación con los servicios de fútbol”, opinó Laura Franco, una abogada especializada en marcas registradas.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company