Arambarri-Eriksen, batalla de estilos

Agencia EFE
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Getafe (Madrid), 10 mar (EFE).- El Inter-Getafe no sólo estará marcado por el coronavirus, que influirá en una eliminatoria histórica para el conjunto de José Bordalás. También existe el plano futbolístico, olvidado en las últimas fechas por el Covid-19, incapaz de tapar una batalla de estilos entre dos jugadores vitales para ambos equipos.

La zona media del césped del estadio de San Siro, escenario del encuentro si no hay cambios de última hora, será el lugar en el que chocarán las habilidades de dos jugadores absolutamente diferentes: el uruguayo del Getafe Mauro Arambarri y el danés del Inter Christian Eriksen.

El Getafe basa su éxito en muchas armas. Intensidad, presión, solidez, fuerza y fe en su entrenador, José Bordalás, son los argumentos con los que ha conseguido alcanzar los octavos de final de la Liga Europa y mantenerse en la cuarta plaza de la Liga cuando falta el último tramo del campeonato por disputar.

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Dentro de esa colección de calificativos, hay individualidades que destacan por encima del resto y que componen el hormigón del bloque. David Soria en la portería, el togolés Djené Dakonam en defensa, Jaime Mata en ataque y Arambarri en el centro del campo.

El jugador charrúa, junto a su clon Nemanja Maksimovic, cose las líneas de su equipo a base de kilómetros, presión, coberturas en defensa inagotables y mucha cabezonería para disputar cualquier pelota. Es un moscón para cualquier rival, un martillo pilón que nadie quiere tener enfrente.

Su estilo tiene una razón de ser, un gen que nació en las calles de Salto, localidad que dio muchas figuras al fútbol uruguayo. De allí salieron Pedro Rocha, único charrúa que jugó cuatro mundiales; o José Andrade, capitán del equipo campeón del mundo en 1930; o Edinson Cavani y Luis Suárez, figuras de primer nivel mundial en la actualidad.

Arambarri jugó desde pequeño en la calle. Vivía en las afueras de una ciudad de algo más de 100.000 habitantes y en un colegio pequeño, con pocos alumnos, forjó su carácter guerrero en el patio. No tardó en marcharse. A los 15 años se fue a Montevideo y a los 20 a Francia para no jugar demasiado en el Girondins.

Fue en el Getafe donde encontró su acomodo. Cayó en el sitio justo con el entrenador perfecto para sus características. Con Bordalás se ha hecho un nombre a base de fe, trabajo y pelea para llegar al cielo de la selección uruguaya. Justo una semana antes del duelo ante el Inter, su seleccionador, Óscar Tabárez, llamó a Arambarri por primera vez.

El centrocampista charrúa llega en su mejor momento al partido más importante de la temporada. Acumula 2.590 minutos en todas las competiciones pero es incansable. Lo tendrá que sufrir Eriksen, un hombre con unas cualidades distintas que presentará batalla para dirigir al Inter hacia la victoria.

El jugador danés, aunque se faja bien en la pelea, tiene un fútbol diferente basado en la finura, la exquisitez, las asistencias, su habilidad con la pelota, su llegada y su buen tino para lanzar faltas. Es más un constructor que un destructor.

Tardó menos en triunfar que Arambarri. Desde pequeño, llamó la atención de algunos clubes de Europa y con 17 años ya jugaba en el primer equipo del Ajax. Con uno más, participó en el Mundial de Sudáfrica. Y con 21, firmó un contrato millonario con el Tottenham.

En el mercado de invierno, por veinte millones de euros, cinco menos del valor de mercado que da Transfermarkt a Arambarri, Eriksen se fue a exhibir su fútbol al Inter, donde trata de adaptarse después de tres meses en el club italiano.

Tardó cinco encuentros en hacerse con la titularidad, logró un sitio en los duelos frente al Ludogorets de dieciseisavos de Liga Europa y volvió al banquillo contra el Juventus el pasado fin de semana. Conte aún no le ha dado la llave para manejar el juego del Inter. En su 3-5-2, Brozovic y Barella parecen fijos. En Liga, con Sensi lesionado, se decantó por el uruguayo Matías Vecino, menos creativo.

"No podemos esperar que un solo jugador cambie el destino del equipo. Hemos llegado hasta aquí sin Eriksen", dijo Conte al ser preguntado por su suplencia. Sin embargo, ante el Getafe, el técnico italiano, como hizo frente al Ludogorets, podría colocar en el once al jugador danés. En ese caso, el choque de estilos con Arambarri, será descomunal.

Juan José Lahuerta

(c) Agencia EFE

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