Independiente, luego del mazazo frente a Racing y una crisis que tiene responsables en todos los frentes

Alejandro Casar González
lanacion.com

Leandro Fernández, Cecilio Domínguez y Silvio Romero, las caras de la desazón de San Lorenzo tras perder con Racing.

Independiente será el Diablo, pero el infierno no está precisamente encantador. Los Rojos perdieron el domingo un clásico que quedará en la historia y la crisis deportiva e institucional que se intuía se profundizó. Un grupo de hinchas hostigó al plantel cuando llegó al hotel de la concentración, en lo que puede entenderse como un aperitivo de lo que será el partido del jueves contra Fortaleza por la Copa Sudamericana. El Libertadores de América se transformará en un cabildo abierto sobre la gestión deportiva e institucional de los Moyano. Algunos futbolistas, sobre todo los refuerzos que costaron millones de dólares y nunca estuvieron a la altura de sus antecedentes, también estarán en el centro de las críticas de los hinchas, que explotaron el domingo en las redes sociales contra el equipo.

Lucas Pusineri, el entrenador, se mantiene al margen de la tempestad. Después de todo, simpatizantes y socios del club de Avellaneda saben que el DT heredó un plantel plagado de futbolistas con mejor recibo de sueldo que actualidad futbolística. Las caras que ve Pusineri en Villa Domínico son las mismas que tuvo a disposición Fernando Berón, quien luego de encadenar malos partidos a fines de 2019 volvió a su puesto en el fútbol amateur. Apenas un mes antes, el propio Hugo Moyano se había reunido con él para que se transformara en el técnico permanente de la primera división. Los resultados conspiran contra cualquier proyecto.

Con una derrota pesante sobre su espalda, a Pusineri le quedan dos días de trabajo para cambiarles la cabeza a sus dirigidos. La única manera de que la pésima imagen dejada en el Cilindro empiece a quedar atrás es con una goleada frente al equipo brasileño. Una nueva derrota, esta vez frente a sus propios hinchas y en un torneo internacional, precipitaría el desencanto con un grupo de jugadores que hace rato no responde.

Párrafo aparte para la gestión de los escritorios. Hugo Moyano, el presidente, anticipó en los medios la salida de Pablo Pérez, uno de los referentes. Sin embargo, el club lo había inscripto en la lista de buena fe de la Copa Sudamericana. Pusineri lo tenía en cuenta. Más allá de sus arranques, ¿cuántos equipos pueden darse el lujo de prescindir de la jerarquía del -ahora ex- número 8? Más aún, en un plantel que no se caracteriza por el criterio a la hora de jugar la pelota y elegir el mejor destinatario para un pase. Pablo Pérez, con sus problemas de temperamento, era el mejor "pasador" que tenía Independiente. Los Moyano eligieron no contar más con él. Y que volviera con su fútbol a Rosario.

El gol del chileno Díaz dejó KO a Independiente en el clásico

El club, además, debía hacer un buen mercado de pases para equilibrar sus cuentas. Apenas vendió a Nicolás Figal a la MLS. Martín Campaña, Alan Franco, Gastón Silva y Martín Benítez, entre otros, permanecen en el equipo. Lo mismo Cecilio Domínguez, el paraguayo que estaba llamado a ser la gran estrella de Independiente luego de su pase desde América de México y que hasta ahora insinuó mucho más de lo que concretó. Su expulsión contra Racing no lo ayuda de cara al futuro.

La falta de liquidez, sumada a la devaluación del peso y a los problemas de la Argentina (que los Moyano le achacaron a la administración de Mauricio Macri) le generaron a Independiente reclamos en la FIFA. Uno de ellos, por el pase del uruguayo Carlos Benavídez (Defensor Sporting). Tendrá que pagar US$ 1,5 millones. Todas malas noticias.

Qué leer a continuación