Independiente - City Torque, por la Copa Sudamericana: el Rojo remontó el resultado y ganó como local

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Jonathan Herrera marcó el segundo gol de Independiente, que le ganó a Montevideo City Torque por la Copa Sudamericana.
Jonathan Herrera marcó el segundo gol de Independiente, que le ganó a Montevideo City Torque por la Copa Sudamericana.

Un cambio, la entrada de un delantero por un defensor, le permitió a Independiente dar vuelta un partido que se le había puesto cuesta arriba ante Montevideo City Torque. Ingresó el goleador Herrera y lo que era derrota se transformó en un triunfo por 3-1 que le permite liderar su grupo de la Copa Sudamericana.

Si algo no se le podía negar hasta anoche a Falcioni era la firmeza en las convicciones. Creyó desde el primer momento en una línea de tres centrales como modo de reforzar la seguridad defensiva y ni las críticas por el juego del equipo ni las bajas –la venta de Alan Franco, el Covid de Insaurralde– le habían modificado la idea, sin importarle que el rival fuese Boca, el modestísimo Guabirá boliviano o el inexperto City Torque.

El 1 a 0 de City Torque

Pero como suele ocurrir con estas cuestiones, todo cambia según las circunstancias. Bastó que Allende descubriera un hueco a la espalda de la defensa y el argentino Gustavo Del Prete (que hizo inferiores en el Rojo) pusiera el 1 a 0 para los uruguayos, para que esa convicción “intocable” se derritiese como un helado.

Entró rápidamente Jonathan Herrera por Ayrton Costa y el Rojo cambió como de la noche al día. Si hasta ese momento había expuesto sus enormes limitaciones para progresar con criterio en el campo, déficit que se repite desde que arrancó la temporada, de pronto Independiente se plantó en campo rival, Roa empezó a encontrar socios para sus pases sin necesidad de abusar de la gambeta, y la tranquilidad de la que gozaba el conjunto oriental tocó a su fin.

La igualdad de Independiente

“Nuestra intención es que los hinchas rivales se lleven la impresión de que el equipo juega bien”, dijo el director deportivo Germán Brunati para LA NACION en lo previo. La camiseta celeste y la similitud en el escudo impulsan la comparación con el “equipo madre”, ese que dirige Pep Guardiola, y aunque la diferencia de categoría resulte notable es indudable que las líneas maestras están bien arraigadas, más allá de que se desdibujaran cuando el equipo quedó abajo en el marcador.

El segundo tanto de Independiente

Después del primer cuarto de hora, una vez que se acomodó en la cancha, el conjunto uruguayo comenzó a manejar mejor la pelota. Fue más homogénea la distribución de sus piezas en la cancha, se defendió sin agobios a la vez que sumaba seis o siete futbolistas en ataque siempre que podía. Que Allende y Santiago Rodríguez hayan disfrutado de las ocasiones más claras de esos 45 minutos fueron una consecuencia casi natural. Las manos de Sosa ahogaron sus intenciones en ambos casos.

Apenas iniciada la segunda parte, el tanto de Del Prete y el posterior ingreso de Herrera modificaron la estructura del Rey de Copas. Línea de cuatro atrás, libertad absoluta para Roa y dos delanteros de área.

El tanto que liquidó el partido

Un buen centro del colombiano tras una mala salida del arquero uruguayo le permitió a Silvio Romero empatar; un disparo de Lucas Rodríguez que rebotó y le quedó servido a Herrera valió para poner el 2-1 y prolongar la discusión sobre cómo debería jugar Independiente.

Para cuando una carambola afortunada estableció el 3-1, Falcioni ya había recuperado su zaga de tres centrales, aunque después de lo visto ya será más difícil sostener el discurso de la convicción.