Independiente - Bahía: al Rojo le cambió la suerte, ganó con un gol en contra y está a un paso de la clasificación en la Copa Sudamericana

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Julio Falcioni señala al cielo; al Rojo le cambió la suerte y está a un paso de los octavos de final
JUAN MABROMATA

A Independiente le cambió la suerte. Si antes todo le salía torcido, ahora el viento le sopla a favor. Un insólito gol en contra convertido con la mano por Anderson tras chocar con su arquero Douglas a nueve minutos del final le dio un triunfo vital. Un sufrido 1-0 frente a Bahía que lo deja con más de un pie y medio en la siguiente fase de la Copa Sudamericana.

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Claro que a la suerte también hay que ayudarla. Es innegable la evolución positiva que partido a partido va ofreciendo el juego del Rojo. Atrás parece haber quedado la defensa con mucha gente cerca de su área y el recurso exclusivo de la salida directa para inquietar del otro lado.

Ahora, con cuatro en el fondo y un mediocampo más nutrido que incluye el adelantamiento de los laterales, el equipo de Falcioni ha mejorado su relación con la pelota y se ve más compacto. Los ataques son elaborados; la recuperación, más rápida, y dominar el juego, aunque sea por tramos, dejó de ser una utopía. Desde ya, no es un funcionamiento perfecto. La falta imaginación en la penúltima puntada, pero el aspecto general ha cambiado.

Basado en esas armas y una confianza creciente, Independiente fue encerrando en su campo al buen equipo que es Bahía a partir de los 15 de la primera mitad. Previamente, la velocidad de Nino Paraiba y la inteligencia de Rossi por derecha le había creado algunos sustos. Después, los anticipos de Barreto e Insaurralde en el fondo y los cortes de Romero en el medio anularon la salida visitante, y la subida permanente de Bustos por derecha aseguró el control del escenario.

Sergio Barreto y Adrián Arregui festejan el gol en contra de Thonny Anderson
JUAN MABROMATA


Sergio Barreto y Adrián Arregui festejan el gol en contra de Thonny Anderson (JUAN MABROMATA/)

El pecado fue generar poco peligro. Apenas un remate de Palacios que se le escurrió al arquero Douglas y una sucesión de centros sin rematador fue el bagaje ofensivo del Rojo que explicaba el 0-0 al descanso.

En la reanudación, la salida de Lucas González (molestia muscular) modificó el panorama. El balón cambió de dueño y durante un buen rato pasó a ser propiedad de Thaciano, Daniel, Patrick y Rossi. Lo tuvo dos veces Juninho de cabeza, pero en ambas le erró al arco.

El gol del Rojo: Sergio Barreto, Juan Insaurralde y Adrián Arregui empiezan el festejo; en la imagen no aparecen Anderson y Douglas, los "autores" del gol en contra
JUAN MABROMATA


El gol del Rojo: Sergio Barreto, Juan Insaurralde y Adrián Arregui empiezan el festejo; en la imagen no aparecen Anderson y Douglas, los "autores" del gol en contra (JUAN MABROMATA/)

Hasta ahí llegó Bahía. Independiente recuperó la compostura a partir de los 70. Resurgió Blanco, Menéndez aportó velocidad y Velasco, remate. Hasta que a los 81, con el partido en el aire, apareció uno de esos imponderables que hacen único a este juego.

Independiente dio vuelta la fortuna. De pronto, se le puso de cara y sonríe como hace mucho que no sucedía.

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