La indecisión de Guillermo en el lateral izquierdo: ¿Fabra o Silva?

De vacaciones en Colombia, el lateral se refirió a su continuidad en el Xeneize y se mostró contento por la posible llegada de Edwin Cardona.

Para Guillermo Barros Schelotto, el estilo es innegociable. Él mismo lo dijo en diferentes ocasiones: "Salimos a jugar en todas las canchas igual". Boca ataca. Siempre y durante los 90 minutos. Es su mejor cualidad, a pesar de que hay partidos en que lo hace mejor y otros en que no le resulta tan fácil. Pero como contrapunto, y tal vez como consecuencia, sufre en defensa no solo por quedar expuesto, sino también por algunos distintos errores conceptuales.

El empate ante Patronato -que se sintió como derrota puertas para adentro- fue un baldazo de agua fría para el Mellizo, que pasó de querer repetir el once que le ganó al Fortín en Liniers -no lo hizo por la lesión de Centurión- a volver a evaluar diferentes modificaciones en el esquema inicial. Y el primero que pagaría los platos rotos es Frank Fabra , el mismo que lo ha hecho durante esta etapa del entrenador en el club.

El colombiano volvería a dejarle su lugar en el sector izquierdo a Jonathan Silva, en lo que ha sido una competencia constante dentro del plantel porque el DT nunca terminó de elegir entre ambos. Es que la decisión siempre estuvo vinculada directamente al rival de turno: si quería un equipo más sólido en defensa, jugaría el ex-Estudiantes, pero si lo que buscaba era poner más gente en la ofensiva, lo haría el defensor cafetero.

Para el Melli, Silva puede aportarle algo más de balance en la última línea para no tener tanto desequilibrio en las dos bandas. La imagen de Gino Peruzzi tirando un centro desde la derecha y de Fabra recibiendo la pelota por la izquierda es una que se repite en cada encuentro en el que juegan los dos. Jony, en cambio, es más adaptado en el retroceso, una faceta del juego en la que el Xeneize ha sufrido a lo largo de todo el campeonato y que el técnico pretende corregir con urgencia. 

Boca visitará el domingo a Atlético de Rafaela, que está en descenso directo y viene de dos empates y una derrota. Guillermo, sin embargo, no quiere arriesgarse más: si quiere ser campeón, no puede dejar esos puntos en el camino por equivocaciones producto de desconcentraciones.