La increíble historia de Matthaus con "los botines mágicos" de Maradona que se rompieron en la final de Italia 90

LA NACION
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Lothar Matthäus saluda a Diego Maradona tras la final de Italia 90; el respeto del capitán alemán ante las lágrimas del Diez
Fuente: Archivo

Lunes 23 de mayo de 1988. Nancy-Lorraine, Francia. Alrededor de 35 mil personas dicen presente en el Stade Marcel Picot para asistir al partido despedida de la leyenda Michel Platini. Francia se enfrenta contra Resto del Mundo. Pelé da el puntapié inicial y en la cancha se deslizan figuras como Zico, Enzo Francescoli, Hugo Sánchez y Mario Kempes. Pero hay dos personalidades que se destacan entre el resto por su vínculo especial: Lothar Matthäus y Diego Armando Maradona. En aquella oportunidad, se forjó una historia que hasta el día de hoy sigue teniendo revelaciones: los famosos "botines mágicos" del 10.

El encuentro de exhibición terminó 2-2 pero en la previa ocurrió un hecho particular: Maradona no se llevó botines a Francia y debió pedir prestado un calzado para poder jugar. ¿Quién lo ayudó? Matthäus, con quien Diego forjó un vínculo de respeto y cariño. En una reciente entrevista con el periódico Süddeutsche Zeitung, el exfutbolista alemán recordó aquella situación que luego derivó en un hecho increíble.

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"Jugué ese partido por equipos con Maradona, en la selección mundial de Platini, contra Francia. Era la primera vez que Maradona y yo realmente pasábamos tiempo juntos, durante dos días enteros, coincidimos mucho. En el almuerzo, antes del partido, Maradona me dice: 'Me olvidé mis botines'. Tenía un contrato con Puma y en la selección siempre tenía que jugar con Adidas. Y como ya iba a entrenar, también llevaba zapatillas Adidas. Entonces le digo: 'Diego, ¿cuánto calzás?' Me dice 6½ o 7, no recuerdo exactamente. Y le digo: 'Mirá, sé que también tenes contrato con Puma. Pero tengo un par de Adidas conmigo'. Otro no los hubiera usado, pero eso no molestó a Maradona. Después del partido, me los devolvió. ¡Pero los había atado de manera diferente!", recordó el exatacante que jugó cinco Mundiales con Alemania.

"No los ató en diagonal, sino en diagonal saltando un agujero y luego de nuevo en diagonal, saltándose otro agujero. Yo pensé: 'si Maradona puede jugar con un cordón así, yo también puedo hacerlo'. Y los dejé atados así, pero solo los usé en la selección y nunca en los entrenamientos, ni en ningún partido de la Bundesliga ni en ningún partido de la Champions League, así que duraron más", agregó Matthäus sobre la historia.

Ahora bien. Los famosos zapatos de Diego volvieron a escena en la final del Mundial Italia 1990. En la revancha entre la Argentina y Alemania tras la conquista nacional en México 1986, hubo una particularidad que Matthäus contó hace unos meses en LA NACION: le cedió a Andreas Brehme el penal decisivo del 1-0 porque se le habían roto los botines y debió colocarse unos nuevos que le molestaban. Y sí, esos botines rotos eran los de Maradona.

"En la final, ya estaba un poco roto. A menudo jugaba con agujeros, algo así es difícil de imaginar hoy. Pero en el minuto 35 de la final, la suela se rompe, cede. Mientras tanto, tuve que cambiarme los botines, incluido mi modelo. Me puse un modelo que no conocía. Por eso no marqué el penal en la final, sino Brehme", comentó el capitán de aquel equipo alemán, que todavía conserva la reliquia. "El encaje de Maradona estaba más suelto en el empeine. Era más cómodo de llevar. todavía tengo esos zapatos en casa. Y también tengo dos camisetas del Mundial de Maradona".

¿Que recuerdo le quedó a Matthäus de Maradona tras su sorpresiva y dolorosa muerte? "No quiero decir que fuéramos amigos. Pero éramos muy buenos amigos del fútbol. Cada vez que nos veíamos o jugamos uno contra el otro, nos abrazábamos, sin importar lo lejos que fuéramos. Hubo un gran respeto mutuo. Teníamos la misma edad. Vivía como quería y creo que le gustó mucho. Necesitaba amor. Pero también lo recibió de muchas personas que se aprovecharon de su debilidad. Lo que me entristeció mucho fue la Copa del Mundo 2018, cuando estaba haciendo gimnasia en las tribunas y claramente estaba loco. Me decepcionó que lo permitieran. ¡Estaba realmente enojado! Me pregunté: '¿por qué nadie lo cuida?' Me dolió. No era el Diego que conocía", comentó la leyenda alemana.

"Diego fue de los jugadores más rápidos del mundo. Más rápido que Lionel Messi, y más explosivo, diría yo, pero igual de fuerte en el regate. A menudo, el balón es el mayor enemigo de un futbolista. Y Maradona siempre ha obedecido al balón. Le dio mucho al fútbol. No había nadie mejor que él en la década de 1980. Cristiano Ronaldo y Messi están en un nivel similar. Pero ni Messi ni Cristiano Ronaldo se han convertido en campeones del mundo. Y eso marca una gran diferencia para mí", cerró.