Imparable: Bayern Munich le ganó a Al Ahly y es finalista del Mundial de Clubes

LA NACION
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Ni siquiera haber pasado siete horas dentro de un avión que no tenía autorización para despegar desde la pista de Berlín hacia Qatar, contratiempo que el sábado hizo estallar de furia al dirigente Karl-Heinz Rummenigge, desenfocó a Bayern Munich de su condición de favorito para clasificarse a la final del Mundial de Clubes. Con el 2-0 sobre Al Ahly (Egipto), en el Ahmad Bin Ali Stadium, de Al Rayyan, el equipo alemán enfrentará por el título a Tigres de Monterrey, el jueves.

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Bayern, que también asimiló la diferencia de 25 grados de temperatura entre los -6 de Alemania y los 18 de Doha, llegó al Mundial de Clubes como el campeón que arrasó en la Champions League, con un pleno de 11 triunfos. Su tránsito como conjunto que marca una época está cerca de igualar un célebre registro del Barcelona de Pep Guardiola, que en su primera temporada (2008/09) logró el sextete de títulos. Al equipo de Hans Dieter Flick le falta el Mundial de Clubes para añadirlo a la Bundesliga, Copa de Alemania, Champions League y las Supercopas de Europa y Alemania.

Como en tantos otros éxitos, el 2-0 llevó el sello de Robert Lewandowski, autor de los dos tantos. El polaco, premio The Best de la FIFA en 2020, apareció puntual para definir asistencias de Gnabry y Sané.

El resumen del partido

Para Lewandowski tampoco hay jet-lag ni tardanzas que le afecten el olfato goleador y su sentido de ubicación para finalizar las jugadas. En la temporada suma 29 tantos en 27 partidos, distribuidos de esta manera: 24 en la Bundesliga, tres en la Champions y dos en el Mundial. La final también puede constituirse en un duelo entre goleadores, ya que el francés André-Pierre Gignac suma 17 en 23 cotejos en este curso con Tigres, que cuenta con los argentinos Nahuel Guzmán y Guido Pizzaro, titulares en el 1-0 sobre Palmeiras por las semifinales.

"Hicimos un buen partido y estamos preparados para la final. Esto es un Mundial, algo siempre especial", expresó Lewandowski, elegido el jugador del partido. En las tribunas se permitió el ingreso de 12.000 espectadores, todos con tapabocas y distribuidos en distintos sectores. El entrenador Flick se sintió algo extraño en este parcial regreso a la antigua normalidad: "En Alemania jugamos en estadios vacíos. Hacerlo con público es algo diferente para nosotros. Volví a notar que mis indicaciones se oyen menos con el griterío del público".