La idea contracultural de Zidane: el doble 9 de Real Madrid

El doble 9 de Cristiano y de Benzema contra Atlético Madrid rompió con la tradición táctica de los últimos diez años.

Cuando a los 35 minutos del partido contra Barcelona Gareth Bale se palpó el sóleo con los dedos, Zinedine Zidane supo que sería un dolor de cabeza para la Champions League. La ida en el Santiago Bernabeu contra Atlético de Madrid suponía un desafío intelectual: encontrar la manera de romper con una defensa hiperentrenada en no dejar huecos. Hacerlo sin el galés era perder la posibilidad de tener dos extremos de la mejor categoría posible. Lucas Vázquez, Asenjo y James Rodríguez parecían variantes que se imponían porque la lógica indica que la mejor manera de lastimar una defensa cerrada es plantearle un ataque abierto. Contracultural, el francés fue por otra cosa. Karim Benzema y Cristiano Ronaldo como doble centrodelanteros -o doble ariete, como escriben los españoles- fue la apuesta y fue mejor imposible.

Hubo partidos en la era Carlo Ancelotti en que Real Madrid optó por jugar con cuatro mediocampistas. Sobre todo, cuando Bale o Ronaldo aparecían lesionados y, entonces, incorporaba a James a la mitad de la cancha y los merengues hacían culto de la posesión de la mano de Modric, Kroos, el colombiano e Isco. Zidane había sido poco partidario de eso. Cuando tuvo lesionado al galés, al francés y al portugués, optó por los delanteros suplentes, con Álvaro Morata como opción. Fue la peor parte de Real Madrid en la temporada en que había llegado a los 40 invictos: perdió contra Sevilla y contra Celta.


Zidane aprendió la lección y optó por lo contractultural desde lo táctico. La última época de la pelota, marcada por los estilos de Pep Guardiola y de Mourinho, educaron desde la existencia de extremos o de mediapuntas vueltos extremos. El 4-3-3 y el 4-2-3-1 se volvieron modas. El último campeón de la Champions League que no jugó con esta disposición fue el Manchester United de Alex Ferguson en 2007/2008 (Cristiano era un mediocampista por izquierda, Tevez y Rooney doble centrodelanteros). Desde el Chelsea de Roberto Di Matteo (Kalou, Drogba, Mata), pasando por los Barcelona (Pedro, Villa, Suárez, Neymar y siempre Messi), yendo por los Real Madrid (Ronaldo, Bale, Benzema), por el Bayern Munich (Mandžukić, Robben y Ribery) o por el Inter de Mourinho (Eto'o, Milito y Pandev) todos usaron la misma formulación de ataque.

La imagen que quedará para siempre será la de Benzemá pivoteándole a Diego Godín (un especialista en marcar en el área) y dándole juego a Ronaldo para que peleara y definiera el segundo de los gritos. CR7, esa marca que el escritor mexicano Juan Villoro definió como de un cyborg, pasa los años y pierde físico y gana poder goleador y se va transformando en CR9. Por algo, con 104 gritos en en 142 partidos, es el máximo artillero de la historia de esta competición. Lejos de optar por disputar desde los extremos (algo que, de todas maneras, hizo alternando con dos grandes laterales como Marcelo y Carvajal -más allá de que éste jugó sólo un tiempo-), le puso el fuego en la parrilla y optó a lo que salió: ir, ir e ir y aprovechar los detalles donde sus delanteros pudieran sacarle diferencia a los defensores rivales.