El Zendal se abre hueco en el fuego cruzado entre derecha e izquierda

Asier Martiarena
·3  min de lectura
Enfermos en el Hospital Enfermera Isabel Zendal en Madrid, el pasado 30 de diciembre. EFE
Enfermos en el Hospital Enfermera Isabel Zendal en Madrid, el pasado 30 de diciembre. EFE

A poco que se lea la prensa o se asome uno a las redes sociales, ya está enterado de lo que ocurre en el hospital Isabel Zendal. Tanto de lo malo, que inunda twitter y recogen muchos medios de corte de izquierdas. Como de lo bueno, que publicita el gobierno de la Comunidad de Madrid al decir que el centro de pandemias iba a asombrar al mundo al no haber nada igual -efectivamente, ningún país ha estimado necesario hacer jamás un hospital de pandemias- y que los medios de la derecha amplifican como disciplinados miembros del entramado.

La guerra por imponer la visión se ha recrudecido en los últimos 4 días, en los que al menos tres medios de sesgo conservador han realizado una cobertura que se parece mucho a un publirreportaje de pago.

El caso es que, si atendemos a los unos y a los otros, el Zendal es, a la vez:

-Un centro especializado en una única enfermedad, pero en el que no hay agua caliente.

-Un hospital a la cabeza de la Sanidad mundial, pero no tiene quirófanos.

-Un centro médico con las mejores camas UCI, pero en el que no hay médicos especializados sino voluntarios en formación.

-El hospital con un equipo técnico tachado de Ferrari, pero en el que se va la luz y la calefacción a las primeras de cambio.

-Un núcleo sanitario cuyas pocas habitaciones están selladas como para tratar el ébola, pero que sirve comida con moho.

Y así hasta el infinito. Porque lo que se ha escrito sobre el Zendal ocuparía casi tantos estantes como metros cuadrados tiene uno de sus pabellones. Más aún con la cantidad de retuits que los políticos de uno y otro bando están realizando sin parar en un espectáculo sonrojante.

Pero en medio del fuego cruzado entre la izquierda y la derecha, el Zendal se va haciendo hueco. Desde principios de año es el hospital de la Comunidad de Madrid con más ingresos por Covid-19. Desde el ingreso de la primera paciente en este hospital de pandemias el pasado 13 de diciembre, se ha atendido a un total de 1.113 personas. En buena parte por el buen hacer del equipo médico, que con un denuedo impecable está logrando superar todas las dificultades existentes.

Sin embargo, lo que está pasando desapercibido entre tanta manipulación y propaganda es el agujero que el Zendal está dejando en la sanidad madrileña. Las vacantes de los traslados forzosos no se están cubriendo en los centros de origen,

Por eso se ha reducido el dispositivo de guardia del Ramón y Cajal, por eso muchos médicos han visto cómo se incrementan sus ratios de pacientes al tener que asumir los que se han quedado sin especialista.

Ese es el verdadero problema al que se enfrentan los madrileños que temen caer enfermos. Porque nadie les atiende como se merecen. Porque se ha creado un hospital muy grande, muy nuevo, y muy moderno, pero sin médicos propios. Por lo que cada vez que oigan que se amplían las camas y los pabellones en el Zendal, que sepan que se están reduciendo los servicios médicos a los pacientes del resto de la Comunidad mientras muchos políticos se enzarzan en el fuego cruzado de la anécdota.

Porque los políticos andan a otra cosa que no es la salud. Priorizando una campaña electoral en Cataluña cuando el país está atravesando el peor momento de la pandemia con los contagios disparados, o repartiéndose entre amiguetes las vacunas destinadas a los más vulnerables.

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