La historia de Lucy Bronze, la mejor futbolista del mundo: trabajaba en un bar para pagarse los estudios

LA NACION
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En los últimos premios The Best que entregó la FIFA en 2020 se dio un hecho sin precedentes tanto en el fútbol femenino como masculino. Es que el galardón a mejor Jugadora del Mundo lo ganó por primera vez una defensora. Su nombre es Lucy Bronze y su historia es una de esas de puro esfuerzo y dedicación.

Actualmente se desempeña, con 29 años, en la defensa del Manchester City y pasó por otros clubes como el Everton, Liverpool y el Olympique de Lyon. Pero fue ella misma quien se allanó un camino para nada fácil hasta llegar a donde está ahora.

Nació un 28 de octubre de 1991 en Berwick-upon-Tweed, en Reino Unido, y su gusto por el fútbol lo heredó de su padre. Fue él, con quien veía los partidos, el que le compró a sus 10 años la indumentaria de la selección de Portugal, de donde era oriundo, para que comience a entrenar.

Y su amor por el deporte empezó a crecer cada vez más. Lucy se unía a los partidos de su hermano mayor, Jorge, y sus amigos, hasta que una piedra se interpuso en su camino, cuando la Federación Inglesa dio de baja los equipos mixtos a partir de los 12 años para evitar riesgos de lesiones en las niñas.

Para ese entonces Bronze ya destacaba entre las y los de su edad y se inspiraba con la película "Quiero ser como Beckham", una figura más que popular en su país. Por eso es que no se iba a rendir y estaba dispuesta a hacer lo posible para perseguir su sueño de jugar al fútbol.

Aunque era una de las únicas chicas de sus pagos en practicar tal deporte, su mamá Diane y su tía Julie se decidieron a ayudarla. Como en Estados Unidos el fútbol femenino profesional existía, se fueron las tres de vacaciones a Carolina del Norte para probar suerte. En una entrevista con la FIFA, Lucy manifestó: "Ella convirtió nuestras vacaciones de verano familiares en llevarme a ver cómo se trabajaba en estos clubes".

A los 18 años consiguió una oportunidad en la Universidad de Carolina del Norte. Allí, entrenaba todos los días y tenía partido dos veces a la semana.

El siguiente paso en su carrera fue el Everton, aunque todavía debía poner un poco más de esfuerzo del que uno imagina al pensar en el éxito de los futbolistas. Mientras jugaba en el club de la Premier femenina, Bronze tenía que combinar el fútbol con un trabajo sirviendo en un bar, dado que debía conseguir dinero para pagarse sus estudios en Ciencias del Deporte.

Ahora, el nombre de Lucy Bronze resuena en el fútbol inglés, no solo en la selección nacional sino también en el torneo más importante del país. A su vez, ostenta el premio The Best a mejor jugadora de la FIFA y fue designada por la UEFA como la número uno de Europa. Como destacada futbolista que es cuenta además con tres Champions League en su palmarés, las que consiguió con su club anterior, el Olympique de Lyon.