La historia de Gianluigi Donnarumma, el mejor de la Eurocopa: superó burlas, le arrojaron billetes falsos y todavía no tiene club

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Gianluigi Donnarumma ataja el disparo de Jadon Sancho en la tanda de penales durante la final de la Eurocopa entre Italia e Inglaterra, en el estadio de Wembley; el arquero (22) tiene un futuro extraordinario
AFP

Tiene 22 años. Cuando un joven concurre a la facultad, o se introduce en los primeros años del mundo laboral, Gianluigi Donnarumma se consagra como un auténtico número 1. Vuela, como un pájaro, de aquí para allá, atrapa dos penales y celebra la Eurocopa a lo grande. El seleccionado de Italia lo cobija. Soportó burlas, desprecio, fue acusado de “traición”.

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Era un niño cuando se presentó en la primera división. Con la camiseta número 99, sostuvo a Milan con sus salvadas en retazos de grandeza. Ya lo extrañan. No lo olvidan. No tiene club, todavía. Va a firmar con PSG, es cierto, pero por ahora es un lobo solitario.

La gran definición, con sus manos

Esta es la historia de un chico enorme (mide 1,96), que tiene sangre caliente, que festeja cada salvada como si se tratara de un gol y que reparte besos -cómo olvidar el gesto con Leonardo Spinazzola, cuando salvó la caída del arco en la línea frente a Bélgica- y abrazos en tiempos de pandemia. Giorgio Chiellini le lleva 14 años, Leonardo Bonucci, 12. Los mariscales del área, lo contienen, le aconsejan. “Yo jugué con Buffon y ahora me doy vuelta y lo tengo a Gigi, no lo puedo creer... La sensación de seguridad es la misma”, asegura Chiellini. Lo llaman Gigi, lógicamente, por Gianluigi Buffon, el ídolo, de 43 años.

El beso de la salvación

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“Actualmente nadie tiene las cualidades físicas, las habilidades técnicas y la fuerza mental que tiene este chico”, advierte la leyenda del arco. La historia es conocida: la Argentina fue gigante en el Maracaná en la misma sintonía que Italia enmudeció a Wembley. Italia derrotó en los penales a Inglaterra y gritó campeón de la Eurocopa tras 53 años. Gianluigi fue el héroe de la “Azzurra” al detener los disparos de Jadon Sancho y Bukayo Saka, mientras que Marcus Rashford estrelló su tiro el poste. La definición fue por 3 a 2 ante el conjunto británico, luego del empate 1-1 en los 120 minutos. El arquero es de los buenos: no solo acierta en los penales.

Por arriba y por abajo, Donnarumma; debe mejorar con los pies para ser más completo
JUSTIN TALLIS


Por arriba y por abajo, Donnarumma; debe mejorar con los pies para ser más completo (JUSTIN TALLIS/)

“Para nosotros tenerlo es una suerte, estaba seguro de que iba a parar un par de penales, es el mejor del mundo y estoy contento de que sea nuestro. Es un chico maravilloso y un arquero increíble”, cuenta Roberto Mancini. El hombre de las manos mágicas advierte, ahora: “Tenemos un grupo excepcional, nos queremos unos a otros, sabemos de dónde venimos. Nadie creía en nosotros, pero aquí estamos hoy” . Cualquier parecido con el seleccionado argentino -y el Dibu Martínez- es pura coincidencia.

Gianluigi Donnarumma está a centímetros de la copa, feliz como si fuera un niño
AFP


Gianluigi Donnarumma está a centímetros de la copa, feliz como si fuera un niño (AFP/)

Días antes de cumplir 16 , fue por primera vez al banco de suplentes, en un partido contra Cesena. Aunque no fue titular, Milan tuvo que pedir una autorización laboral para citarlo. Ya medía 1,90, pesaba casi 90. Y asombraba por su agilidad. Su presentación fue casi 9 meses más tarde, en un triunfo sobre Sassuolo por 2 a 1. Diego López era el arquero: “Te sacó el puesto un nene de 16 años”, le decían. Ya se lo comparaba con Paolo Maldini, que debutó con 16 años y 6 meses. La Serie A hablaba de un niño con guantes de hombre.

Nació en Castellammare di Stabia, un municipio de Nápoles. Pasaba las tardes en el club Napoli Castellammare. Antonio, su hermano, iba al arco y el pequeño ya volaba con su imaginación. Era su espejo: creó una carrera sustentable, pero el pequeño era aún más grande. Del pueblo al gigante pasaron algunos años: Milan lo encontró, lo fichó y lo formó. Como persona, como arquero. La selección fue el paso siguiente. Los datos asombran.

Es el futbolista más joven en debutar en la selección Sub 21 de Italia con 17 años y 28 días. Es, además, el más pequeño en ser convocado por la selección mayor, con 17 años, 6 meses y 2 días. Su debut fue el 1° de septiembre de 2016, cuando ingresó por Buffon con 17 años, 6 meses y 7 días en una derrota por 3 a 1 frente a Francia.

Los errores (sobre todo, con los pies)

Cuando se supo que no iba a renovar el vínculo con Milan, los hinchas -pasionales al límite-, arrojaron al campo de juego billetes falsos, a modo de protesta. Ya había superado las críticas, las burlas -sobre todo, en las redes sociales-, cuando se equivocaba de vez en cuando. Era inexperto. El peor fue en un 1-1 con Pescara, cuando intentó frenar la pelota, luego de un pase de Gabriel Paletta, pero se le escurrió por debajo de la suela. El Calcio lo maltrataba, lo trataba como si fuera un niño. El niño creció, nunca bajó la mirada. Y hoy ataja hasta en las nubes.

“Hicimos algo extraordinario. Estamos contentos, no hemos cedido ni un milímetro. Todos saben de dónde partimos. Somos un equipo fantástico. El gol que nos convirtieron nada más empezar podría habernos perjudicado, pero no somos un equipo que se rinda”, confiesa. Es parte de su esencia. Filippo Inzaghi no le podía hacer un gol. “Era buenísimo en los entrenamientos, ya se le veía la pasta de campeón”, admitía.

Una falla, en complicidad con Paletta

Silvio Berlusconi decía que Milan iba a tener arquero por las próximas dos décadas. Fue un pronóstico fallido. Se consolidó tanto, que ya era el capitán. Milan empezó a recuperar el antiguo fuego sagrado, pero Donnarumma tenía otros planes. Volar a otros horizontes. Hasta Zlatan Ibrahimovic puso el grito en el cielo. “Creció en Milán, podría haber sido el arquero del equipo durante 20 años, o tal vez 20 no porque no es Zlatan... Pero es el mejor del mundo. Podría haberse convertido en Míster Milan, como Paolo Maldini… Yo le dije que se quedara”, contó, tiempo atrás.

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Se dice que está buscando departamento en París. Sergio Ramos, flamante refuerzo del PSG, sería su nuevo guardián en el área. En Italia le tiran besos. Todo el mundo, menos en la mitad de Milán, despechada porque pudo ser un amor para toda la vida.

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