Hideki Matsuyama resplandece en Augusta y en Japón

Agencia EFE
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Augusta (Georgia, EEUU), 11 abr (EFE).- El japonés Hideki Matsuyama ha metido el último putt para ganar el Masters de Augusta cuando se levantaba el sol en su Japón natal. Es el primer japonés que gana el Masters y un grande y, aunque le cuesta reconocerlo, el mejor golfista de la historia de Japón.

A sus 29 años, Matsuyama ha recordado emocionado cuando llegó a Augusta por primera vez diez años atrás y logró terminar como mejor amateur del torneo. Diez años después y tras varios momentos cerca del triunfo, Hideki ha recibido la chaqueta verde de manos del ganador de 2020, el estadounidense Dustin Johnson.

Han sido dos semanas de grande y grandes para el golf japonés en la histórica sede del Masters, donde el sábado anterior a la competición masculina, se vivió la victoria de la japonesa de 17 años Tsubasa Kajitani en la segunda edición del Campeonato Femenino de Augusta National.

Kajitani recibió el trofeo de campeona abrumada y con un discurso tímido. Y Matsuyama han tenido que hacer un esfuerzo para superar su reticencia a los medios y someterse a las entrevistas y las ruedas de prensa del galardonado con la chaqueta verde.

Frente a esa resistencia a los focos están los millones de seguidores del golf femenino y masculino en Japón, donde las victorias de Kajitani y especialmente de Matsuyama resonarán más allá de los Juegos Olímpicos de julio.

Matsuyama jugó la última ronda junto con el estadounidense, de madre japonesa y padre alemán, Xander Schauffele, que intentó darle caza y finalmente terminó felicitándole en su idioma en el green del 18.

La primera reacción de Hideki fue de alegría porque era la primera victoria de su caddie, Shota Hayafuji, que le abrazó, sacó la bandera de la asta para llevársela como recuerdo e hizo una reverencia de respeto al recorrido de Augusta National.

Momentos después, de entrevista en entrevista en compañía de su traductor y amigo desde la época universitaria, Bob Turner, Matsuyama fue dándose cuenta de la enormidad de su hazaña para la historia del Masters y del golf japonés.

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