Hernán Crespo, del llanto porque extrañaba a sus hijas a la revolución de San Pablo: suma 8 triunfos seguidos y hasta lo comparan con Telé Santana

Ariel Ruya
·6  min de lectura
Hernán Crespo asumió hace menos de tres meses en San Pablo y ya marca un estilo
Sao Paulo FC

Hernán Crespo se ríe en el Morumbí, algo más que un estadio: es un mito. A los 45 años, parece un libro abierto en tres idiomas. Ahora, habla en portugués. “Trato de hablar al mismo tiempo el español con Dani Alves, italiano con Eder y portugués para todos. Lo voy a intentar, porque creo yo que es una cuestión de respeto. Para el país, para el club, San Pablo y para la gente. Además, porque culturalmente me gusta aprender. Es difícil, porque me confundo entre el italiano, el español y el portugués. Yo hablo con mi familia en italiano, con mis colaboradores en español y después debo ‘falar’ en portugués. Es una gran confusión, pero calma. Denme un poco de tiempo”. Y siempre, con una sonrisa.

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Eder es Citadin Martins, un delantero brasileño nacionalizado italiano, que paseó su clase por Inter, entre otros equipos de la Serie A. “Dani Alves es un crack, puede jugar en todas las posiciones”, avisa, en un proyecto de portugués, cuando se abre el debate si el viejo crack puede jugar de lateral, volante o de libre pensador. “Nadie es mago y nadie hace magia. Voy a respetar el fútbol que me gusta, que me apasiona, ser protagonistas, ir a buscar el arco rival, tener ocasiones de gol y que me pateen poco al arco”, asume. Lleva menos de tres meses en Brasil.

Se ganó el cariño de repente, el Tricolor era un gigante dormido. Y lo despertó: “San Pablo tiene que jugar, tiene que competir, intentar ganar los torneos, siempre jugando de una misma forma”. Le enseña a gambetear a Martín Benítez -el 10 que no soportaba la presión de la camiseta de Independiente-, cerca del área. No le sobra material (Miranda, el zaguero de 36 años que pasó por Atlético de Madrid e Inter, es una referencia), como a otros colosos de Brasil. Con lo puesto, deslumbra.

La táctica con Dani Alves

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Algunos atrevidos, ansiosos, ya lo comparan con Telé Santana. Hay un dato revelador: la victoria por 3 a 2 sobre Guaraní representó el tercer triunfo tricolor en tres partidos jugados durante un período de cinco días (del 10 al 14 de abril). El logro iguala la marca conquistada por el gran estratega hace 28 años. Suma 12 partidos: 10 triunfos, un empate (el del debut) y una caída. Líder del Grupo E de la Copa Libertadores, líder del Grupo B del Paulista. Suma 30 goles a favor y 6 en contra. Ocho arcos invictos. Ocho victorias en fila.

A Hernán le agrada que le endulcen los oídos… pero no tanto. “Trabajamos seriamente para poder garantizar una determinada secuencia de resultados. No siempre ocurre, pero está ocurriendo. Estamos muy contentos por ello, pero seguimos con los pies sobre la tierra, con mucha tranquilidad. Sabemos que vendrán momentos duros, pero estamos preparados para ello”, acepta, en un perfecto “portuñol”.

De 9 a 9: Crespo enseña los detalles del oficio en Brasil
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De 9 a 9: Crespo enseña los detalles del oficio en Brasil (Sao Paulo FC/)

En un par de días, está de regreso. El miércoles próximo jugará con Racing, en el Cilindro, a las 19, por la Libertadores. En el certamen paulista ya espía la etapa final. “Parece todo fácil, pero no lo es. Estoy muy contento aquí, muy contento con la disposición de los jugadores. Y todo se vuelve más fácil con esa predisposición. Trabajamos para conseguir este tipo de resultados. Cuando se dan, es muy gratificante para todos”.

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La apuesta por Crespo representa la continuidad de un proyecto, ya que su idea sigue la misma línea de Fernando Diniz, el entrenador despedido el 1° de febrero pasado tras una secuencia de seis fechas sin triunfos, que derivaron en un repetido fracaso en el Brasileirao. El Tricolor acabó cuarto, a cinco unidades de Flamengo, el campeón.

Crespo se refugia en su ayudante, Juan Branda y el profe Alejandro Kohan. Pero el equipo es amplio: el entrenador de arqueros es Gustavo Nepote, Gustavo Satto colabora con la preparación física y hasta tiene un “analista de desempeño”, Tobías Kohan, el hijo del profesor. Tecnología, videos. Disfrutan de otra realidad, si se la compara con la argentina: entre todos, tienen un ingreso mensual de un millón de reales (poco menos de 190.000 dólares).

Tricampeón de la Copa Libertadores, la última vez que el gigante mostró su chapa en las vitrinas internacionales fue con otro entrenador argentino, Edgardo Bauza. Alcanzó las semifinales de 2016 y cayó de pie contra Atlético Nacional, luego, el campeón. Había recuperado a Ganso, había encarrilado a Ricky Centurión. Aquel Tricolor era sudor; este, una inspiración.

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No espía a River, ni siquiera a la selección. Crespo aprende tácticas, idiomas, se hace querer. Semanas atrás, dirigía a Defensa y Justicia como cuando era un número de 9 de selección: de traje y corbata. Ahora, se pone la campera del gigante, habla poco, solo detalles. Conserva la misma elegancia: la que ensayaba en el área rival, con goles de colección en River, Inter, Chelsea, Milan y la selección.

En Córdoba, en enero, con Defensa y Justicia, luego de dirigir solo 86 partidos –Módena, Banfield, el Halcón-, consiguió un título de prestigio bajo el brazo. La Copa Sudamericana 2020. De Módena, su ópera, Ferrari y Lamborghini... pasando por Florencio Varela y ahora instalado en una ciudad colapsada por el Covid-19. Era dueño de un haras, caminó por las calles aledañas al pintoresco Norberto Tomaghello y hoy se pasea por el barrio Morumbí.

Con el barbijo de San Pablo, en una noche de copa
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Con el barbijo de San Pablo, en una noche de copa (Sao Paulo FC/)

Cuando aplaude a su equipo, no se olvida de Nicole, Sofía y Martina, que viven en Italia. Decía tiempo atrás: “Lo peor de todo es no saber cuándo voy a volver a ver a mis hijas. Uno tiene que convivir con las propias cicatrices por lo que eligió”. Contaba casi, casi, un año atrás: “Para mí es durísimo, tengo a mis hijas y a su mamá allá, en Parma. Tengo la tranquilidad de hablar todos los días con ellas, de hacer videollamadas”. Se refería a la pandemia, a la distancia.

Hernán Crespo con sus hijas
Hernán Crespo con sus hijas


Hernán Crespo, con sus hijas, con la emoción de la copa (Sudamericana) y por el reencuentro familiar

Volvió a reencontrarse con sus afectos, en el verano, días antes del histórico 3-0 sobre Lanús. “Esto me genera muchísimo. Es hermoso por mis hijas, hacía un año que no las veía. En la vida hay que hacer sacrificios. Había motivos por esa elección personal”, contaba. La distancia la toma como un desafío, como un aprendizaje.

El último sacrificio tiene un premio mayúsculo. Una frase con su sello fue decorada en la entrada de los vestuarios del Morumbí: “Donde no llegan las piernas va a llegar el corazón”. Un Crespo auténtico.