En guardia y con alta presión: cómo es el mundo Guardiola, después de Messi

Ariel Ruya
lanacion.com

Octubre de 2019. Discusión con un periodista, Joe Jackson, de The Guardian.

-. se ha invertido mucho dinero, cada año dices lo mismo, y parece un poco extraño que no creas que el City está preparado (para ganar la Champions).

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-¿Cuántas veces respondí esta pregunta desde el primer año? No puedo responder otra vez, ya saben mi opinión al respecto. Respondí en mi primera rueda de prensa aquí, hace cuatro años. Lo vamos a intentar, lo vamos a intentar, pero no sé quién va a ganar. Si ganamos, estaremos contentos. Si no lo hacemos, lo intentaremos la temporada que viene. Eso es todo.

Más tarde, siguió caminando por la vereda de la sombra. "Yo acepto lo que sea, amigo mío. Lo que sea. Normalmente, fracaso todos los años. Desde que gané el sextete con el Barcelona en mi primer año, siempre he fracasado, así que lo acepto. No hay problema".

Febrero de 2019. Arma una buena defensa, frente al ataque de ciertos medios en una rueda de prensa. Se posa la palabra "fortuna" sobre la mesa de las consultas.

"Estoy completamente de acuerdo con los que dicen eso. No discutiría ni un segundo porque cuando estuve allí (en Barcelona) dije que tenía jugadores increíbles. Lo hice bien con el Bayern Munich y con el Manchester City, pero en Barcelona tuve suerte, lo siento, tuve suerte. Estoy de acuerdo con ellos".

Un par de semanas atrás, en una entrevista en Sky Sports, una cadena de televisión británica.

"¿Cuál es el mejor entrenador? Nunca me sentí el mejor, dame un equipo que no sea como el Manchester City y no voy a ganar. Mejoraría a mis jugadores, pero no ganaría. Y si no lo conseguimos (eliminar al Madrid y ganar la Champions), el dueño puede que llame a mi puerta y me despida. O a lo mejor no, a lo mejor viene y me dice que está bien y que hay que mejorar. Cuando eres un determinado entrenador parece que tienes que ganarlo todo. Es imposible. No puedo asegurar ganar. Me encantaría, pero no soy suficientemente bueno para hacerlo".

Pep Guardiola es, tal vez, el mejor entrenador del mundo. Porque reinventó el juego -en el concepto de la belleza, en el módulo de la táctica y en el factor resultados- y mantiene el aura que atrapó al mundo del fútbol en Barcelona, con Leo Messi, Andrés Iniesta, Xavi y una sinfónica detrás. Consiguió en 2009 la Liga, la Copa del Rey, la Champions League, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, el renombrado "sextete".

Después de conseguir esos seis títulos, Guardiola logró en el club catalán dos Ligas (2009/10 y 2010/11), una Copa del Rey (2010/11), dos Supercopas de España (2010 y 2011), la Champions (2010/11), la Supercopa de Europa (2011) y el Mundial de Clubes (2011).

Es el más ganador: suma 27 títulos entre Barcelona (14), Bayern Munich (7) y Manchester City (6). Sólo es superado en cantidad de trofeos por colegas ya retirados: Alex Ferguson (49), Mircea Lucescu (32), Valery Lobanowski (30) y Ottmar Hitzfeld (28). Sin embargo, a Guardiola se le resistió la Champions, competencia que únicamente obtuvo cuando dirigió a Lionel Messi (2009 y 2011). Pasó casi, casi, una década. Con el gigante alemán, alcanzó las semifinales en 2014, 2015 y 2016. En el City, octavos en 2017 y 2018, cuartos en 2019.

En la antesala del choque de planetas -esta tarde a las 17, en el Bernabeu, frente a Real Madrid-, reflexiona del mismo modo. En guardia, presionado. Lanza puñales cuando se siente juzgado. Le ocurrió en Bayern Munich, le sucede en Manchester City.

La comparación es odiosa: ni en Alemania ni en Inglaterra se sintió en la cúspide, como en aquellos años con Leo. Ahora, en la casa del enemigo íntimo, vuelve a bajarse del pedestal. "No hay nadie mejor que ellos", suscribe. Zinedine Zidane -ganador de tres grandes-, asegura que Pep es el mejor. Guardiola vuelve a irse al mazo: "Lo agradezco, pero no lo soy, no voy a pecar de otra cosa, porque nunca he pretendido ser el mejor, los artistas en este caso son los futbolistas. El entrenador que gana tiene muchas posibilidades de ser el mejor, pero yo nunca voy a intentar ser el mejor entrenador del mundo".

¿Será falsa modestia? Según el sitio especializado Transmarket, el City es el equipo con el plantel más caro del mundo, con 1300 millones de euros. Lo siguen Liverpool (1190 millones), Barcelona (1080 millones), Real Madrid (1070 millones) y PSG (1010). Sabe que no hay vuelta atrás: el City está suspendido de la competencia más importante por los próximos dos años. En la Premier, Liverpool le lleva 22 puntos de ventaja.

Del mediocampo hacia adelante, tiene estrellas que no se consiguen en otros clubes de excelencia. Como Kevin De Bruyne (150 millones), Raheem Sterling (160), Bernardo Silva (100), Kun Agüero, Gabriel Jesús, David Silva. Mantiene el esquema 4-3-3, se basa en salir jugando desde el fondo con el arquero Ederson, tiene un promedio del 68 por ciento de posesión y una media de 18 disparos al arco. Le falta. magia. La bravura de la nostalgia. Tal vez, sea eso: que aquel Barcelona fue el mejor equipo de todos los tiempos. Y que ya no volverá.

Contaba Xavi, en agosto de 2016: "El primer año de Pep comenzó una revolución en el fútbol, hicimos historia. No sólo por los triunfos, sino por la forma en que jugábamos. En pocos años ya nadie jugaba con balones largos (pelotazos). Cambió el fútbol mundial, no sólo el Barça. Pienso que es una de las pocas personas que puede cambiar el fútbol inglés". Le dio prestigio. El mismo que le imprimieron Klopp o Mourinho, por ejemplo.

Diciembre de 2019. "Real Madrid es el rey de esta competición", advierte. Diciembre de 2017. "¿Si nosotros somos favoritos? ¿Dónde juega Leo Messi? Pues ese equipo es el favorito para ganar la Champions". El crack sólo la conquistó una vez más. Fue en junio de 2015, cuando Barcelona superó por 3 a 1 a Juventus en Berlín y se consagró en la obsesión de ese lado del mundo, como aquí es la Libertadores. Luis Enrique era el entrenador.

Fue una sociedad perfecta, maravillosa. La vida de Pep luego de Barcelona -luego de Messi-, resultó buena. No fue maravillosa.ß

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