El fútbol se detiene por el coronavirus: los motivos de la marcha atrás del Gobierno

Alejandro Casar González
lanacion.com

El Cilindro de Avellaneda, sin público por el coronavirus: hoy se anunciará la suspensión del fútbol en todo el país

El lunes comenzó con Bolivia sin fútbol. El mismo camino siguió Chile pasado el mediodía. Argentina era el único país de América del Sur con la pelota en movimiento. Esa certeza movilizó a jugadores y entrenadores, que expresaron en cadena nacional sus miedos al contagio de el coronavirus, que ya mató a miles de personas en todo el mundo. El problema era la decisión final, que ya está tomada, pero que recién será comunicada este martes, cumplida la primera fecha de la Copa Superliga.

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La AFA, la Superliga y el gremio de los futbolistas ya habían dejado sentada su postura desde el viernes pasado: acatar las medidas propuestas por las autoridades sanitarias y jugar a puertas cerradas. El Gobierno también quería jugar. E, incluso, había pedido que las imágenes de los partidos fueran liberadas para la televisión abierta. "Me encantaría que en este tiempo le den a los argentinos la posibilidad de ver los partidos no por sistema codificado, sino por la TV abierta. Ya que nos vamos a quedar en casa, para nosotros es un divertimento ver los partidos de fútbol", dijo el domingo pasado Alberto Fernández, el presidente de la Nación.

"Yo soy más peronista que Alberto. Pero, ¿qué somos los futbolistas? ¿Las marionetas del pueblo?", le reclamó un futbolista al presidente de su club, una entidad bonaerense. Ese concepto, con otras palabras, también se escuchó en los pocos entrenamientos que se realizaron ayer. La bronca de los jugadores, sumada a la soledad en la que había quedado el fútbol argentino por no parar como el resto de las ligas más trascendentes del planeta, fueron dos de los argumentos que escucharon en la Casa de Gobierno, en la Superliga y en el propio gremio de los futbolistas, que el mismo viernes había garantizado la continuidad de la Copa de la Superliga.

Falcioni, la neumonía, la quimioterapia y los grupos de riesgo

"Lo conveniente era no empezar la Copa. Pero si nosotros tomábamos una decisión como la de River, poníamos en peligro la realidad de Banfield. Hoy el club está cerrado, salvo el predio para que entrenen Primera y Reserva, como si no fuésemos personas. River marcó el camino que todos queríamos", dijo Julio Falcioni, DT de Banfield, en declaraciones a TyC Sports. Y añadió: "Soy un paciente de altísimo riesgo: tuve neumonía, tuve cáncer de laringe, hice quimioterapia. El médico me dice que no debería estar trabajando. Pero bueno, me toca trabajar".

En este escenario, ni la AFA ni la Superliga querían correr con el costo de paralizar el fútbol. Son los mismos dirigentes que habían militado la semana pasada el apego a los reglamentos y la necesidad de escuchar a los expertos sanitarios argentinos, que aseguraban que los partidos podían jugarse sin riesgo de contagio a puertas cerradas. No iban a ser ellos los que, apenas 48 horas después de convencer a los futbolistas de entrar en la cancha en Gimnasia-Banfield y Patronato-San Lorenzo, por ejemplo, pararan el fútbol por 15 días. La AFA ya había adelantado que no se desmarcaría y que haría lo que le dijera el Ejecutivo. En Balcarce 50 también sabían que ningún dirigente se inmolaría por la pelota, por voces oficiales que los llamaran para intentar convencerlos de seguir jugando.

"Cuando las voces son 5 o 10, la situación puede controlarse. Ahora, cuando salen 100 o 200 a decir que se sienten en riesgo, que no quieren jugar, que tienen problemas particulares atendibles, como enfermedades de base, todo cambia. Y es comprensible", dijo un dirigente que habló todo el día de ayer con funcionarios gubernamentales para llegar a una definición. La determinación la tomó el ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens: la suspensión del fútbol hasta el 31 de marzo quedará sellada en una resolución que se publicará hoy y llevará su firma.

El documento oficial es independiente de lo que puedan decir el gremio de futbolistas o los dirigentes de la AFA: la pelota está parada. Tanto, que Independiente no se concentró ayer para el partido de Copa Argentina con Villa Mitre, que se iba a jugar hoy a las 21.10, en el estadio de Lanús, y anoche mismo fue reprogramado por la AFA para el 1° de abril.

Habrá que ver cuál es la suerte del calendario de la Copa Superliga, que cumplió su primera fecha con dos asteriscos: Estudiantes de La Plata vs. Defensa y Justicia y River vs. Atlético Tucumán. En relación a este último partido, que no se jugó porque el club millonario cerró sus instalaciones y decidió no presentarse, ayer hubo un encuentro entre Rodolfo D'Onofrio (presidente de River) y Marcelo Tinelli (presidente de San Lorenzo y máxima autoridad de la Superliga). La intención es limar las asperezas que quedaron luego de la decisión inconsulta del club de Núñez y avanzar hacia una posible fecha de disputa del partido entre River y los tucumanos.

Pero, por otro lado, hoy está previsto que se reúna el Tribunal de Disciplina de la AFA para comenzar a tratar el expediente del fallido partido del sábado. El club millonario tendrá cinco días para efectuar su descargo: el fallo tardará al menos 10 días en salir, siempre que las actividades del tribunal no se vean afectada por la pandemia. Después habrá otra discusión: hay entre los dirigentes de primera quienes piensan que la Copa Superliga ya no debería jugarse. Y que los descensos (sean dos o sean tres) tendrían que anularse. Como la Primera Nacional ya tiene garantizados dos ascensos, desde julio habría 26 equipos en la máxima categoría. Los dueños de los derechos de TV ya avisaron que su número mágico es 24 equipos. Ni uno más, ni uno menos. Cuando pase el virus, los dirigentes tendrán mucho trabajo.

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