Goles y victorias: dos grandes deudas de la Colombia de Queiroz

Ante Perú en Miami, la 'Tricolor' volvió a evidenciar falencias frente al arco, que han derivado en la ausencia de victorias recientes.
Ante Perú en Miami, la 'Tricolor' volvió a evidenciar falencias frente al arco, que han derivado en la ausencia de victorias recientes.

De poco ha servido tener al goleador del Rangers, al suplente de lujo del Atalanta o una de las figuras del América de México. Colombia sigue siendo un equipo flaco en ataque, lo que ha llevado a una seguidilla de resultados ídem o muy poco convincentes como el logrado en Miami ante Perú.

Los reemplazos para los capos Falcao y Zapata, o bien no han contado con suerte de cara al arco, o no han tenido respaldo en sus compañeros del medio para llegar con mayor frecuencia y eficacia a la red contraria. El 1-0 ante los 'Incas' llegó in extremis, casi producto de la casualidad o el afán con el que la selección terminó jugando, impotente de ver el arco cerrado.

El 1-0 no puede tapar lo evidente: ausencia de gol y victorias. Dos grandes deudas de esta Colombia que sigue armando Carlos Queiroz, con varias ausencias sensibles, pero también con material para reconstruir y que ha pasado por duras pruebas: Argelia, campeón de África; Chile, verdugo reciente; Venezuela, una constante piedra en el zapato y Brasil, campeón de América.

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El resultado tampoco puede ocultar los más de 410 minutos sin gol que tuvo la selección, situación crítica que derivó en cinco partidos sin victoria, que, por segundos, pudieron convertirse en seis. La confianza y optimismo que predicó el portugués antes del partido, respecto a que la responsabilidad de anotar era de todos y que los delanteros estarían de mejor manera para abrir el arco definitivamente, se diluyó con los minutos.

¿Cómo saldar las deudas? Primero, exigiendo mayor responsabilidad y compromiso a los convocados. En líneas generales, los niveles de los jugadores distan bastante cuando tienen las camisetas de sus clubes respecto a la camiseta amarilla. Queiroz ha trabajado, no se puede negar, como tampoco se puede negar que después de la eliminación ante Chile en la Copa América, algo internamente cambió y el equipo no volvió a ser el mismo de los primeros partidos de la nueva era. Va en un degradé hacia el negro profundo que está a tiempo de rescatarse.

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Segundo, elaborando mejor la idea de juego. Probar otros esquemas no cae mal. Probar jugar con un volante neto de creación, tampoco sobra y opciones hay muchas: el propio James, Cardona, Jarlan. El fútbol, como ben dijo el entrenador, ha evolucionado y en la modernidad, las funciones del 10 se han transformado. Esa transformación puede ir de la mano de ciertos detalles de la tradición, siendo el tener a un jugador de características distintas, uno de los más importantes a lo largo de la historia nacional.

Colombia ganó (por fin) pero no gustó. Dejó un mal sabor de boca, que no es nuevo, y que está en manos del técnico y plantel convertirlo nuevamente en el sabor dulce que permita soñar con la Copa y la clasificación al Mundial. Ecuador, primer paso para ir hacia ese objetivo.

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