Por qué soltar globos de helio al aire es un peligro para la fauna

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Globos inflados con helio, bonitos pero muy contaminantes. (Imagen creative commons crédito imagen Pexels).
Globos inflados con helio, bonitos pero muy contaminantes. (Imagen creative commons crédito imagen Pexels).

Fiestas populares, cumpleaños, bodas, despedidas de soltero. ¿Quién no ha inflado globos para decorar una ocasión tan feliz? Las populares, coloridas y multiformes bolsas inflables de goma, látex, nylon (e incluso de aluminio) a las que llamamos globos, forman parte de nuestra forma de entender las celebraciones. Si además se hinchan con helio, los globos se convierten en viajeros multicolor que recorren nuestros cielos… para seguramente acabar en el mar incrementando el nivel de basura plástica con la que “obsequiamos” a las criaturas que habitan el océano. ¿No ha llegado el momento de acabar con la costumbre de liberar al aire nuestros globos inflados con helio?

¿No os habéis preguntado nunca a donde van a parar esos globos cuando se deshinchan? Si consultáis con las asociaciones dedicadas a proteger la vida salvaje su respuesta hará que abráis los ojos, ya que simplemente son una amenaza muy seria para la fauna salvaje.

Sus vivos y brillantes colores confunden a muchos animales marinos, que los toman por comida. Si los ingieren o simplemente se acercan demasiado ellos, pueden quedar atrapados, dificultarles la movilidad, o lo que es peor asfixiarles. Todos hemos recibido información sobre los peligros de tirar a los océanos bolsas de plástico, o las anillas que mantienen unidas las latas en los packs de refrescos. Estamos cada vez más concienciados del mal que nuestra basura hace a nuestros mares y a sus habitantes. Sin embargo por alguna razón que se me escapa, encontramos adorable liberar globos de helio al aire y ver como se alejan hacia quién sabe dónde.

Globos de latex arrastrados hasta una zona pantanosa. Restos de una fiesta que amenazan la naturaleza. (Crédito imagen Encenter.org).
Globos de latex arrastrados hasta una zona pantanosa. Restos de una fiesta que amenazan la naturaleza. (Crédito imagen Encenter.org).

Recientemente un grupo de investigadores australiano analizó los efectos que los plásticos blandos causan en las aves marinas. Lo que descubrieron fue que suponen un riesgo mucho mayor que los plásticos duros a la hora de provocar obstrucciones del tracto gastrointestinal. De las aves analizadas en las necropsias durante este trabajo, una de cada cinco había fallecido como resultado de haber ingerido globos enteros o sus partes. Está claro que si queremos evitar la desaparición de las aves marinas necesitamos eliminar estos peligrosos residuos de su hábitat.

Por lo que puedo leer, en Estados Unidos existe cada vez mayor conciencia del peligro que suponen nuestros “festivos” globos. Varios estados, como California, Connecticut, Florida, Tennessee y Virginia los han prohibido, mientras otros varios están analizando la posibilidad de legislar de un modo similar.

Más allá del problema de desechar un recurso escaso y valioso (nos estamos quedando sin helio), en Europa nos encontramos con situaciones absurdas en lo relativo a los globos. Por ejemplo, existe legislación encaminada a prohibir la venta de productos de plástico de usar y tirar. Esta directiva, aprobada hace ahora un año entrará en acción a partir de 2021 y afectará a “los palitos de globo” a los que los suelen atar los feriantes, sin embargo los propios globos quedan al margen.

Existen iniciativas, como la aprobada por el gobierno de Gibraltar para acabar con la tradicional suelta de globos (hasta 30.000 se liberaban sobre el peñón) que se producía cada año durante la fiesta nacional, pero como digo (aparte de alguna normativa municipal solitaria, como la del Condado de Kent en Reino Unido) la legislación europea es escasa, o inexistente. Todo lo más, recomendar no liberarlos cerca de los aeropuertos para evitar incidentes con el tráfico aéreo.   

Molinillos de viento coloridos vistos en un mercado en Mexico, donde se les llama rehiletes. (Imagen creative commons vista en piqsels).
Molinillos de viento coloridos vistos en un mercado en Mexico, donde se les llama rehiletes. (Imagen creative commons vista en piqsels).

En un mundo al borde de la emergencia medioambiental ¿No ha llegado el momento de plantearnos acabar con esta costumbre? Existen alternativas igual de vistosas para nuestros hijos, como los coloridos molinillos (rehiletes en México) que además pueden servir para concienciarlos sobre la importancia de las energías renovables.

Ah, si crees que a ti no te afecta porque usas globos de látex biodegradables, es mejor que sepas que tardan hasta seis meses en deshacerse del todo si caen al agua. Eso sin contar las cintas que suelen llevar atadas. Lo dicho, si los chinos prohibieron el lanzamiento de sus icónicos farolillos de papel al aire, por los incendios que podían provocar, ¿no creeéis que ya es tiempo de que Europa se tome en serio el problema de los globos?

Me enteré leyendo Mnn.com

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