La gira de Francia que marcó al rugby argentino

·3  min de lectura
Barry Holmes, jugando por Inglaterra en el Cinco Naciones de 1949, frente a Irlanda; ese año actuó por la Argentina contra Francia en la gira del equipo azul por el país.
Barry Holmes, jugando por Inglaterra en el Cinco Naciones de 1949, frente a Irlanda; ese año actuó por la Argentina contra Francia en la gira del equipo azul por el país.

La ausencia de test-matches en el país a raíz de la pandemia nos permite jugar con el tiempo y retroceder hasta 1949, cuando el rugby argentino recibió a Francia, en lo que se convirtió en la primera gira por estas tierras de un seleccionado de nivel internacional. Hasta ahí, el seleccionado argentino sólo había disputado 13 encuentros ante Combinados Británicos, Oxford-Cambridge, Junior Springboks y Chile. Con este último fue la primera vez que jugó de visitante, tras dos partidos en Valparaíso, en 1936. Aquel episodio de hace 72 años implicó, entonces, el punto de partida para la larga y rica historia que vino luego.

Francia llegó en ocasión del 50º aniversario de la Unión de Rugby del Río de la Plata, hoy Unión Argentina (UAR). La gira pudo concretarse por diversos motivos: gestiones que realizaron dirigentes argentinos en París; un amplio apoyo de la comunidad francesa en el país (compró la mitad de los abonos por adelantado); el aporte económico del Gobierno para actos y agasajos; facilidades de pagos acordadas por el Banco de Londres y América del Sud; la hotelería y campo de entrenamiento que brindó Hindú Club en su complejo de Don Torcuato y la disposición de Gimnasia y Esgrima para que su cancha de Maldonado sea sede de 8 de los 9 encuentros.

Gerónimo Rulli, el héroe de Villarreal en la conquista de la Europa League: convirtió su penal y atajó el de De Gea

El emprendimiento resultó un éxito total. Los argentinos mostraron un nivel de juego que sorprendió a los franceses, la cancha desbordó de gente en todos los partidos y a la Unión le dejó un rédito de 72.308.69 pesos moneda nacional. Algunos números de la época: entre abonos y entradas se vendieron $ 294.256; los gastos de pasaje y hospedaje de la delegación europea, compuesta por 25 jugadores y dos dirigentes, ascendieron a $ 168.840,55.

Los franceses ganaron los 9 partidos: dos al seleccionado (5-0 y 12-3) y uno a Provincia, Capital, Combinado CASI-SIC, Clubes Fundadores, Ciudad de La Plata, Pucará y Estudiantes de Paraná, este último en esa ciudad. El seleccionado argentino dio pelea en ambos encuentros y su capitán, Ricardo Giles, diría años después: “Me sentí orgulloso por jugarles con suma dignidad”. El apertura de Pucará remarcaba también algo que permite saber de dónde viene ese fuego sagrado de los Pumas: “En el primer encuentro perdimos por un try, cuidando la leyenda de la defensa argentina, porque cada uno dejó la vida en la cancha”.

En ese 1949, Francia recién empezaba a reconstruirse, ya que la Segunda Guerra Mundial había concluido apenas cuatro años antes. Todavía sobrevolaban las imágenes de junio de 1940, con Hitler desfilando por el centro de París. En la Argentina, en tanto, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón se aprobaba la Reforma Constitucional que contemplaba derechos laborales, sociales, de la mujer, la niñez y la vejez, más la elección directa del presidente y su reelección, pero que en 1955 fue derogada tras el Golpe de Estado.

Cumbre en la Casa Rosada: el Gobierno nacional y la Conmebol se reúnen por la Copa América

Los franceses venían de salir terceros en el 5 Naciones, ganado por Irlanda. En el encuentro que perdieron 8-3 con Inglaterra en Twickenham, el fullback de su rival fue Barry Holmes, a quien se lo volvieron a encontrar meses después, pero jugando para la Argentina. La historia de Holmes es cinematográfica. Nació en la Argentina, jugó en Old Georgian y a los 18 años viajó a Inglaterra para estudiar en Cambridge. En 1948 volvió al país representando a Oxford-Cambridge y se enfrentó con quienes luego serían sus compañeros. Al regresar a Inglaterra, lo convocaron para La Rosa. Y tras ese 5N, retornó a su país porque quería casarse y radicarse en Salta para trabajar de agrimensor. Ahí fue cuando jugó para la Argentina los dos tests con Francia. A fin de ese 1949, contrajo fiebre tifoidea en el Norte argentino y murió a los 21 años.

En la Argentina el rugby crecía en juego y en interés. Había conciencia de que el seleccionado necesitaba de ese tipo de competencia para progresar. La gira de Francia en 1949 resultó decisiva.