El discreto dueño de Nutella que hizo una fortuna de 32,000 millones de dólares con Tic Tacs y chocolates

El italiano Giovanni Ferrero sabe lo que hace pues el olor a chocolate le viene desde la cuna. Justo en 1964, el año de su nacimiento, su padre inventó la Nutella y echó a andar uno de los imperios de confitería más grandes del planeta.

Giovanni Ferrero durante la apertura del pabellón Kinder + Sport de la Universal Exhibition 2015 (World Exposition 2015), en Milán, el 4 de mayo de 2015. Foto: GIUSEPPE CACACE / AFP via Getty Images.
Giovanni Ferrero durante la apertura del pabellón Kinder + Sport de la Universal Exhibition 2015 (World Exposition 2015), en Milán, el 4 de mayo de 2015. Foto: GIUSEPPE CACACE / AFP via Getty Images.

Pero antes estuvo Pietro Ferrero, el abuelo, quien había abierto una tienda de chocolate en Alba, Italia, en 1946, dedicada a la Supercrema, una variedad de avellanas que nació de la escasez de chocolate en tiempos de guerra.

Así que cuando su hijo Michele inventó la Nutella, se lo debía todo al viejo Pietro.

Desde entonces, tanto los bombones que llevan el apellido de la familia, como las mentas Tic Tac, o las barras de chocolate Kinder y Butterfinger convirtieron a este negocio meramente familiar en una empresa que genera grandes dividendos.

Sin embargo, aunque sus productos son comercializados en todas partes del mundo, este hombre mantiene un perfil muy bajo, una escasa exposición a los medios de prensa y sobre todo medidas de seguridad sobre el negocio y la familia que emulan con las de la NASA.

De acuerdo con un reporte de Business Insider, Giovanni Ferrero, ahora de 55 años, es el hijo menor del célebre Michele Ferrero.

Giovanni asistió a la European School, un internado belga de alta categoría, según la National Italian American Foundation, y seguidamente hizo estudios de marketing en el Lebanon Valley College, enclavado en la localidad de Annville, Pensilvania.

Giovanni Ferrero, CEO de Ferrero International, al recibir el "Winning Italy Award" en Villa Madama, Roma, el 5 de julio de 2010. Foto: ANDREAS SOLARO / AFP via Getty Images.
Giovanni Ferrero, CEO de Ferrero International, al recibir el "Winning Italy Award" en Villa Madama, Roma, el 5 de julio de 2010. Foto: ANDREAS SOLARO / AFP via Getty Images.

Apenas se hubo graduado, el joven Ferrero se unió a su padre y a su hermano en el negocio familiar y comenzó a trabajar para la marca Tic Tac desde su sede comercial en Bélgica.

Poco después, en 1997, Giovanni y su hermano Pietro se convirtieron en codirectores ejecutivos de la compañía Grupo Ferrero, que ocupa el segundo lugar mundial en el sector de la confitería más grande.

Según Bloomberg, en el año fiscal que concluyó en agosto de 2018 la empresa vendió golosinas por un valor de 11,900 millones de dólares.

Esto se debe en gran medida a la expansión de sus negocios y a la adquisición de productos como los chocolates Kinder y las barras de caramelo Baby Ruth, Butterfinger y Crunch, así como las galletas Keebler, Famous Amos y Little Brownie Bakers.

Todo ello además de la famosa Nutella y la variada gama de bombones Ferrero Rocher.

Sin embargo, la vida de Giovanni, el “más introvertido” de los hermanos Ferrero, según The Wall Street Journal, cambió cuando su hermano Pietro falleció de un ataque al corazón en 2011, durante un viaje a Sudáfrica. A partir de entonces, el único heredero del negocio se convirtió en el CEO del Grupo Ferrero, mientras que su padre se mantenía como presidente ejecutivo.

Pero el anciano Michele murió en 2015 y Giovanni se quedó completamente solo. No fue hasta 2017 cuando Ferrero rompió la tradición familiar y contrató a Lapo Civiletti para asumir el cargo de CEO de la compañía.

Giovanni Ferrero junto a su madre y su esposa Paola, en los funerales de su padre, el 18 de febrero de 2015, en Alba, Italia. Foto: Mauro Ujetto / NurPhoto via Getty Images.
Giovanni Ferrero junto a su madre y su esposa Paola, en los funerales de su padre, el 18 de febrero de 2015, en Alba, Italia. Foto: Mauro Ujetto / NurPhoto via Getty Images.

A mediados de 2018, Noah Kirsch, de la revista Forbes, describió al último de los Ferrero como un hombre “delgado, bien vestido y con una risita desarmadora”, que tiene “más el aire de un presentador de un programa de juegos que el del dueño de una fábrica multimillonaria”.

Según Bloomberg, Ferrero posee en la actualidad una fortuna valorada en 32,000 millones de dólares, un 43.1% más que a principios de 2019, gracias a su política de expansión y a la compra del chocolatero británico Thorntons (170 millones de dólares en 2015), de las estadounidenses Butterfinger y BabyRuth Nestlé (2,800 millones en 2018), y de las galletas Kellogg's en 2019.

Esto lo ha colocado en el número 27 de las personas más ricas en la actualidad, con una fortuna superior a las de Elon Musk y Michael Dell, de acuerdo con el Índice de multimillonarios de Bloomberg.

Tan solo en 2019, este italiano agregó 9,630 millones de dólares a su patrimonio.

Sin embargo, no todo se queda en los negocios, pues Giovanni es también un escritor que tiene a su haber nada menos que ocho novelas, varias de ellas ambientadas en África. La más reciente, "Il cacciatore di luce" (2016), recrea la vida de un pintor africano al que se le diagnostica leucemia.

Casado con Paola Rossi, quien funge como funcionaria de la Comisión Europea, Giovanni Ferrero tiene dos hijos, según Forbes y Reuters, aunque Bloomberg dice que la pareja anclada en Bruselas no tiene descendencia.

Giovanni Ferrero es besado por su esposa Paola durante los funerales del patriarca de la familia, Michele Ferrero, el 18 de febrero de 2015, en Alba, Italia. Foto: MARCO BERTORELLO / AFP via Getty Images.
Giovanni Ferrero es besado por su esposa Paola durante los funerales del patriarca de la familia, Michele Ferrero, el 18 de febrero de 2015, en Alba, Italia. Foto: MARCO BERTORELLO / AFP via Getty Images.

El Grupo Ferrero es “una de las empresas más secretas del mundo”, comentó John Hooper para The Guardian en 2010. Tanto es el rigor de su tratamiento a los medios de prensa, que no fue hasta 2011, 65 años después de la creación de la empresa, que un grupo de periodistas pudo visitar la planta ubicada en la ciudad de Alba.

Para colmo, su presidente hizo su primera entrevista con un medio de comunicación estadounidense en 2018.

Detrás de todo este aparataje se encuentra el temor al espionaje industrial, ya que la fórmula de la célebre Nutella sigue siendo secreta.

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