Gimnasia: la historia detrás de la renuncia del presidente Pellegrino y la incógnita por el futuro de Maradona

Máximo Randrup
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Gabriel Pellegrino, presidente de Gimnasia, presentó formalmente su renuncia. Primero se lo comunicó a los otros dirigentes y luego dejó un escrito con sus razones en la sede social. Durante la tarde del mates algunos integrantes de la comisión directiva intentaron convencerlo de que reviera su determinación, pero hasta ahora no hay caso. Su decisión, tal lo afirmó el propio Pellegrino, es irrevocable.

En diálogo con el diario El Día, de La Plata, el ahora presidente saliente de Gimnasia dio sus argumentos para dejar el cargo: "Pensando en el club es lo mejor, un club no puede tener un presidente que no logre unir a la comisión directiva, si ponemos el club por delante es la mejor decisión".

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Es imposible señalar un único motivo para explicar la salida de Pellegrino del cargo. Las causas son varias y la suma produjo este desenlace. La noticia sorprendió por lo intempestiva (no había rumores), aunque en realidad no debería llamar la atención. El ahora expresidente está sin ganas desde fines del año pasado.

De hecho, Pellegrino había decidido no ir por la reelección y tuvo que modificar su postura original para retener a Diego Maradona como entrenador del primer equipo. El club se movió para mantener al ídolo sentado en el banco de suplentes. Se suspendieron las elecciones. Se dejó transcender que se había logrado la unidad. Luego se informó que dicha unidad era imposible. El corazón dominó a la razón y las consecuencias se podían pagar en cualquier momento.

La coordinación de inferiores, a cargo de Marcelo Ramos, fue el detonante. Hubo una discusión entre Pellegrino y algunos de sus pares porque su intención era sacarlo del cargo y para varios directivos no era el momento de generar semejante movimiento. "Bastante con lo de Maradona", pensaban esos dirigentes.

Pero esto no fue lo único que pasó. Claro que no. Pellegrino ya venía cansado y a ese desgaste se le sumaron varios puntos. Para empezar, la imposibilidad de lograr una unión dentro de la propia CD. Muchos apoyaban a Pellegrino, que representaba también sostener a Maradona; mientras que otros lo acusaban de ser demasiado personalista. La división se potenció y se transformó en grieta. Inexorable. Incompatible.

Otro factor de trascendencia fue que, desde hace un tiempo, Pellegrino no era el dirigente más cercano al entrenador. En un principio lo fue, pero ahora el que más llegada tiene es Alejandro Ferrer (secretario general).

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Y hay más. Este lunes la Subcomisión de Género se despegó de la decisión de que Johan Carbonero, el delantero denunciado por acoso, jugara contra Vélez. Un acierto deportivo, un evidente error institucional. El colombiano metió un gol. El club quedó expuesto.

Pellegrino se quiso ir a fines de 2019 y no pudo. La presión de la gente y su deseo de retener a Maradona lo hicieron ir en contra de su voluntad. Esta vez dijo basta. "En el último mes estuve reunido por separado con distintos grupos de personas, y con personas en forma individual, todos integrantes de Comisión Directiva, para escuchar y tratar de generar esa unión que se nota mucho que no existe. Hoy, con mucho pesar, debo decir que no lo logré", dice Pellegrino en su carta de renuncia, difundida por el sitio CieloSports.

El problema, para Gimnasia, es que este "basta para Pellegrino" puede significar también un basta para el DT. "Solo sigo si gana el presi", martilló Maradona en diciembre de 2019. Qué pasará con el entrenador, todavía internado, es una incógnita. La dirigencia, todavía atónita, no se quiere apurar y algunos se animan a decir que -al menos- pretenden retener a Sebastián Méndez.