Gana partidos: Esteban Andrada, un arquero que se destaca en Boca más allá de los estilos de juego

Franco Tossi
lanacion.com

Los hinchas de Boca tienen la imagen de Esteban Andrada ahí, entre velas, por si acaso un día el trámite no viene tan favorable y el fuego de la fe necesita ser encendido para rezarle a sus manos. Su trabajo se redujo en cantidad de intervenciones, pero su importancia se mantuvo. En el pasado reciente, los encuentros requirieron de su activa participación con salvadas impresionantes, esas que lo hicieron llegar hasta la selección argentina, pero por estos días el equipo no necesitó que se destaque, aunque él se hizo presente con atajadas que igualmente influyeron para que sean campeones de la Superliga.

Pese a que los sistemas y estilos cambiaron en medio de un campeonato, Andrada fue el mismo. Es uno de los grandes responsables de que el xeneize haya levantado el trofeo doméstico que disputó nada menos que con River sobre el sprint final de siete jornadas en 2020. Especialmente por lo hecho en la primera parte del torneo, dirigido por un Gustavo Alfaro que ostentó un estilo defensivo y, por momentos, demasiado conservador.

Eso le permitió ser la gran figura de 2019 ante el pobre funcionamiento de un equipo que -igualmente- obtuvo buenos resultados sin conseguir agradar a la gente desde el juego y pese al bajo nivel de muchos futbolistas que dependían más de sus capacidades individuales que de lo colectivo.

De la mano de Miguel Ángel Russo y su libreto mucho más ofensivo, la imaginación llevaba a pensar que el arco de Boca sería agobiado una y otra vez ante la propuesta arriesgada de dejar muchos espacios y tener a la última línea unos metros más adelantada, lo que podía significar un arduo trabajo para Sabandija, como lo apodan.

Sin embargo, el plan parece haber sido elaborado a la perfección por el entrenador y entendido y llevado a cabo rápidamente por los futbolistas. Así, el arquero mendocino bien pudo haber sentido el cambio, pero para bien: sus apariciones fundamentales ya no fueron tan constantes y sí fue más regular su sobriedad ante cada pelota.

Sin embargo, no se olvida su papel fundamental en Santiago del Estero, en la goleada (4-0) a Central Córdoba, en la que tapó un remate difícil de Gervasio Núñez cuando el partido -todavía- no era tan favorable: de hecho, ese fue su retorno al equipo tras el esguince de ligamento lateral interno de su rodilla derecha que lo dejó fuera de las canchas en los primeros tres encuentros oficiales de este año, en los que Marcos Díaz estuvo a la altura de la suplencia. Ni las lesiones alteran su jerarquía.

Aunque, sin dudas, la atajada de la consagración fue la del último partido, ante Gimnasia. Transcurrían dos minutos del segundo tiempo y Boca todavía no estaba en ventaja cuando Nicolás Contín sacó un fuerte derechazo: ahí apareció la enorme respuesta del N°1, que inclinó su volada hacia atrás y estiró su mano derecha para cachetear la pelota al córner.

"Sí, la verdad que fue impresionante. Sirvió para el campeonato, ja. Pude achicar el arco ante el remate potente que ya intuía que se venía. Si me hubiese quedado atrás, quizás era más difícil", relató con felicidad el ex hombre de Lanús sobre la tapada que dejó incrédulo a Diego Maradona, técnico del Lobo: "¡Qué pelota sacó!", le dijo a sus colaboradores mientras se lamentaba pegándole levemente al cartel publicitario.

En esos cuatro partidos que disputó sobre el cierre de la Superliga ningún equipo (Central Córdoba, Godoy Cruz, Colón y Gimnasia) pudo vulnerar su valla, una estadística que se hizo constante. Desde el comienzo del ciclo de Alfaro (enero del año pasado) hasta la última goleada al Tomba (4-1), por la primera fecha de la Copa Superliga jugada antes del receso por la pandemia del coronavirus, Andrada atajó en 54 compromisos (47 con Alfaro y 7 con Russo), de los cuales en 33 terminó invicto.

En esos encuentros, Boca sólo perdió siete veces. Y, además, apenas cinco equipos pudieron hacerle más de un gol: Athletico Paranaense (3) y Deportes Tolima (2) en la zona de grupos de la Copa Libertadores 2019, Tigre (2) en la final de la Copa Superliga 2019, River (2) en la primera semifinal de la pasada edición continental y Lanús (2) en la Superliga, todos en encuentros dirigidos por Alfaro. Si se cuentan los partidos que atajó con Guillermo Barros Schelotto (11), Andrada mantuvo el cero en 42 de los 65 cotejos que atajó en Boca.

En noviembre, su representante, Luciano Nicotra, había asegurado que, si bien primero había que hablar con el club para irse por la puerta grande, "Andrada vería con buenos ojos un desafío europeo", una frase que alertó al Mundo Boca. LA NACION consultó en las últimas horas con una persona cercana al arquero para conocer sus intenciones actuales. "Está muy conforme con la institución, no piensa en irse. Está feliz, muy mentalizado en el equipo, quería ganar este campeonato como fuera", confiaron.

Con contrato hasta junio de 2023 y -hasta el momento- sin ofertas, ahora tiene la ambición de ganar la Libertadores que se le negó dos veces en la final: en 2017, con Lanús ante Gremio, y en 2018, en Madrid. Sus manos están preparadas, más allá de que cambien los estilos de los entrenadores.

Qué leer a continuación