Equipo renovado y ratificado: Gallardo repite esquema y nombres por tercer partido consecutivo

Goal.com Latam
Al igual que en cada encuentro del 2020, River jugará con su táctica flexible y, sin bajas ni regresos, podrá utilizar de nuevo a los mismos once.
Al igual que en cada encuentro del 2020, River jugará con su táctica flexible y, sin bajas ni regresos, podrá utilizar de nuevo a los mismos once.

Desde el día en que Bayer Leverkusen anunció la incorporación de Exequiel Palacios, en River se debatía quién reemplazaría al todoterreno que ocupaba varios espacios dentro del centro de la cancha: podía ser volante tapón, ofensivo y hasta cumplir con el concepto moderno de 'box to box'. Pasó la breve pretemporada en San Martín de Los Andes y, lo que a priori parecía un experimento, terminó como una nueva mutación táctica  que Marcelo Gallardo transformó rápidamente en exitosa, para ser el único líder de la Superliga con tres puntos de ventaja sobre Boca a tres fechas del final, con pleno de victorias en las cinco jornadas que disputó en el 2020.

¿Qué hizo el Muñeco? Movió piezas y transformó lo que a priori parecía defensivo en un equipo que hace del vértigo y la agresión una nueva bandera. Técnicamente, quien entró por el 'Pala' ante Independiente, el primer encuentro del año, fue Paulo Díaz. O el Sicario Rojas. O ambos, como ocurrió en Mendoza con la sorpresiva salida de Javier Pinola, que después volvió por la expulsión del chileno contra Central Córdoba. Pero la variante, por encima de los nombres propios en esa zaga de tres, fue el lugar de los dos laterales devenidos en carrileros, volantes y, por momentos, extremos.

Y de los ocupantes de las bandas, el futbolista a destacar es Milton Casco: partido a partido se asemeja más a aquel estereotipo de jugador brasileño que, pegado a la línea lateral, es opción de ataque permanente, ya sea con diagonales hacia afuera como hacia adentro para terminar como segundo delantero. Del otro lado, Gonzalo Montiel apoya pero se acerca más a Enzo Pérez para ser el primero en retroceder en los pocos momentos donde la pelota la tenía Godoy Cruz. Así, De La Cruz y Nacho Fernández juegan libres para abastecer a Suárez y Borré, mientras Juanfer Quintero espera por su momento para sumar desde el banco de suplentes, junto a otros nombres de enorme peso como Scocco, Pratto o Ponzio.

Los cinco partidos iniciaron de la misma manera. Claro está, no pudo ser permanente: ante los santiagueños, la temprana roja a Díaz obligó a retroceder a los laterales y ampararse en un 4-3-2. Y contra Unión, superado tácticamente por Madelón, decidió sacar a Martínez Quarta a la media hora y meter a Juanfer Quintero, en el único momento en que el dispositivo falló. Pero lejos de dar marcha atrás, ante Banfield le dio continuidad a su idea y a los mismos once, que repetirá el domingo ante Estudiantes, por tercer partido al hilo. Porque menos de un mes le llevó al Muñeco cambiar y convencer a sus dirigidos de romper con el tradicional 4-4-2 con el que alcanzó la gloria para volver a reinventarse y demostrar que aunque cada pieza es fundamental, ninguna es imprescindible.

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