Gabriel Milito en Estudiantes: las decisiones que lo sacaron del cargo y quién lo sucederá

Máximo Randrup
lanacion.com

LA PLATA.- Tanto cambió el Pincha, obsesionado en los adversarios, que jamás se conoció a sí mismo. El ciclo de Gabriel Milito finalizó, eso está claro: el DT renunció tras quedar eliminado de la Copa Argentina, contra Laferrere, un equipo de primera C. Lo que aún resta dilucidar es a qué jugaba su Estudiantes: el director técnico no pudo afianzar una alineación ni un sistema táctico, y eso atentó contra su deseo de consolidar una matriz de juego.

Puertas adentro, no quedan dudas de que Milito trabajó bien durante la semana. Mariano Andújar y Gastón Fernández, dos de los referentes albirrojos, largaron la misma frase (idéntica, letra por letra) con tres meses de diferencia: "Milito es uno de los mejores entrenadores que tuve en mi vida", expresaron ambos, el arquero en octubre pasado y el atacante en enero. Incluso, el propio Andújar profundizó la idea en una entrevista con LA NACION: "Para él no basta con tirar palabras al aire; para cada situación, Gaby tiene una explicación y tiene un video para mostrarte por qué te lo dice. Además, nunca repite un ejercicio".

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El inconveniente fue que el técnico tampoco repetía la formación. Esa mutación permanente lo condenó. El Pincha, que a veces defendía con línea de tres, en ocasiones con cuatro y hasta con cinco, ni siquiera logró construir su columna vertebral. Lo único que pudo establecer (y sostener) fue la ficha del arco: Andújar. Javier Mascherano se desempeñó de líbero, de volante central y en un encuentro cumplió la doble función. Gastón Fernández alternó entre conductor y suplente. El Nº 9 titular todavía es una incógnita: ¿Martín Cauteruccio, Mateo Retegui o Federico González?

Si bien Milito no pudo hallar once nombres que saliesen de memoria o que se modificaran por excepciones, hubo un período en el que sí encontró los resultados: entre fines de 2019 y comienzos de 2020 sumó 19 puntos de 30 en juego. La debacle de esa fructífera cosecha empezó con un penal desperdiciado (la Gata Fernández la picó ante Defensa y Justicia cuando el partido estaba 0-0, se lo atajaron y luego Estudiantes perdió) y el proceso se acabó con otro (Mascherano le pegó muy alto y el Pincha se despidió de la Copa Argentina tras igualar contra un conjunto de la Primera C).

Más allá de esas dos acciones, que dependieron exclusivamente de los futbolistas, el entrenador dispuso de materia prima como para conformar un buen equipo y no lo consiguió. "Con futbolistas de recorrido y de calidad las posibilidades de que nos vaya bien son mayores. Yo estoy ilusionado. Vinieron refuerzos, hicimos una buena pretemporada y tengo la esperanza de que nos va a ir bien", expresaba Milito hace menos de un mes y medio, y se animaba a confesar con qué soñaba por aquellos días de enero: "Con estar a la altura de un club tan importante como Estudiantes". Tampoco lo logró. El Pincha, con un símbolo en la cancha como Mascherano, no supo doblegar a un oponente de la cuarta categoría del fútbol argentino.

Los hinchas siempre lo miraron de reojo. No obtuvo aceptación total ni cuando ganó cuatro encuentros en fila, racha que incluyó un triunfo en el clásico platense y en condición de visitante. Y cuando la seguidilla se esfumó regresaron los desacoples defensivos, la falta de rebeldía en el mediocampo y la escasez de peso en ataque. La segunda etapa de Milito en el Pincha se prolongó por un año y el DT dirigió 34 cotejos: 12 triunfos, 12 empates y 10 derrotas. Una efectividad del 47 por ciento, que solo bastó para alejar a Estudiantes de los puestos de descenso.

El nuevo estadio que le hizo recuperar su localía histórica y las incorporaciones de renombre no fueron suficientes. Milito, un técnico estudioso y de enorme futuro, se ocupó tanto de los rivales que se olvidó de lo más importante: edificar su propio equipo.

Ahora será el turno de Leandro Desábato, quien viene de hacer una gran campaña en reserva y tendrá su primera oportunidad en primera división. No se trataría de un interinato y el presidente Juan Sebastián Verón lo anunciaría como entrenador principal en las próximas horas. La Brujita buscará, con el Chavo, tildar el ítem que le falta a su presidencia: un proyecto futbolístico sólido y a largo plazo.

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