Gabriel Deck: la sensación del debut en la NBA, lo que le pide el DT, lo que debe mejorar y el deseo a largo plazo

Xavier Prieto Astigarraga
·6  min de lectura
A Gabriel Deck le tocó una misión difícil en lo defensivo en su primer partido de NBA: marcar al gran Zion Williamson; más allá de buenas y malas jugadas, disfrutó lo que tanto había anhelado: habitar la cúspide del básquetbol.
AFP

Gabriel Deck es santiagueño fuera de la cancha. Habla despacio, come asados y toma mate, vive mencionando a su Colonia Dora natal y exalta a la abuela Teresa. Gabriel Deck es argentino en la cancha. Jugador de equipo, entrega a fondo, talento, profesionalismo. Ese muchacho de 26 años y dos caras está en la NBA, lo que tanto anheló. Debutó este jueves en Oklahoma City Thunder y 12 horas después del partido, tras el entrenamiento, habló con medios latinoamericanos en videoconferencia.

“Siempre lo ansiaba. Y no he tenido ninguna duda de tomar la decisión de venir y vivir esta experiencia, que todo jugador, seguramente, cuando es pequeño, quiere. Yo miraba la televisión y quería estar ahí”, contó sentado a una mesa, con un nombre en inglés –idioma que aún no domina– en su camiseta y delante de un banner lleno de publicidad, a 8000 kilómetros de ese volante de tractor que hacía de aro en el fondo de su casa cuando él era un chico.

La primera conferencia de prensa de Gabriel Deck como basquetbolista de NBA, 13 años después de que tuviera que dejar su casa en Colonia Dora, Santiago del Estero.
Captura


La primera conferencia de prensa de Gabriel Deck como basquetbolista de NBA, 13 años después de que tuviera que dejar su casa en Colonia Dora, Santiago del Estero. (Captura/)

“Es un orgullo para mí formar parte de esto, llegar a esta liga. Estoy disfrutando a full y tratando de aprender día por día”, comentó quien vuelve a tener cerca a alguien que hasta hace cuatro meses y medio era compañero en Real Madrid, Facundo Campazzo. “Asados vamos a poder hacer aquí también, cuando nos encontremos. Son una costumbre nuestra que nunca se pierde, como los mates”, se esperanzó Deck. No están tan cerca, pero tampoco tan lejos: en la enormidad de Estados Unidos y con buenos medios de transporte, los 813 kilómetros que separan a Denver y Oklahoma City no son tantos.

Debutó Gabriel Deck, jugó Facundo Campazzo y después de tres años volvió a haber dos argentinos en la NBA

El cordobés, que debutó en la NBA en diciembre y al que está yéndole muy bien en un ascendente Nuggets, es uno de los amigos que lo saludaron antes de que Tortuga hiciera su presentación absoluta. “Facundo me ha escrito antes del partido para desearme la mejor de las suertes y decirme que disfrutara. Siempre hablo con él y con otros chicos de la selección”, detalló Deck, que recibió aliento, felicitaciones y afecto a borbotones. Por supuesto, sus familiares vivieron con gran expectativa a la distancia su estreno en la elite del básquetbol.

Pensativo, poco antes de jugar por primera vez en la NBA

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En Twitter, la franquicia (@okcthunder) mostró al número 6 en el calentamiento previo al encuentro con New Orleans Pelicans. Por entonces, imágenes del pasado cruzaban la mente de Gabriel. No se notaba. “No muestro tanto, pero tenía muchísima felicidad de estar ahí. Antes de entrar a la cancha tenía muchísimos recuerdos de mis amigos, de mi familia, de cuando jugaba atrás de mi casa y los chicos en el club. Y de todos los clubes por los que he pasado. Se suman todas esas cosas al combo de recuerdos. Pero cuando entro a la cancha trato de estar tranquilo, de ser yo mismo, de hacer las cosas bien. Por eso quizás no se ha notado mucho el –digámoslo así– nerviosismo”, mencionó.

Su lujo en la noche de presentación

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Nervioso nunca se lo ve, por cierto, por más que en el parquet es uno de los intensos jugadores del seleccionado argentino y buen defensor. En su primera noche de acción le tocó una difícil: marcar a Zion Williamson, la estrella de New Orleans. Ganó y perdió, en sus 14 minutos de juego. Contra él consiguió sus primeros dos puntos en la liga. Lo desairó con un pase de faja cuando el robusto Zion se aprestaba a bloquearle un tiro; él mismo le obstruyó uno más tarde. También soportó conversiones de la figura de Pelicans. Y sobre todo, una derrota pesada, por 109-95, como las que viene padeciendo OKC. Es un equipo atestado de jóvenes, malos resultados y, en principio, un futuro positivo.

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“Lo que he tratado con el entrenador ha sido dar el máximo día por día, en defensa, en rebotes, en correr el campo [contraatacar]. Como se caracteriza mi juego. Me ha pedido que no cambie nada, que sea yo mismo. Eso me permite estar cómodo y así me sentí anoche, en la cancha, a pesar de que ha sido el primer partido y de que no tenía conocimiento de algunas cosas”, reveló Deck sobre sus charlas con Mark Daigneault. Más allá de lo que éste le dice, el argentino tiene objetivos propios.

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Uno es de corto plazo. “Primero tengo que ponerme bien físicamente, para estar al máximo, como venía estándolo. Desde hacía 20 días no hacía más que entrenamientos individuales, que no son lo mismo que un cinco contra cinco”, dijo. No se lo vio fuera de línea, en absoluto, pero la excelencia de la NBA exige estar al 100% del potencial. El otro propósito es menos coyuntural, de más vieja data. “Después, tengo que mejorar el tiro de tres puntos, algo que siempre recalco. Aquí es un poco más largo [que en el básquetbol de FIBA], pero creo que con trabajo voy a estar bien”, confió. En su debut erró los tres que intentó. Tarea para el hogar, en efecto.

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Así como Santiago del Estero y Córdoba son limítrofes, Deck y Campazzo son amigos. Fueron compañeros en un Real Madrid que, a su pesar, viene exportando figuras a la NBA (ambos y el esloveno Luka Doncic, de Dallas Mavericks), y Gabriel viene siguiendo el camino de Facundo. El base manifestó pocos días después de estrenarse en la NBA que quería quedarse por largo tiempo. Ahora, apenas medio día luego de su anhelado debut, el alero expresó algo parecido: “Ojalá esté muchos años más aquí”. Por lo pronto, posee la tranquilidad de tener firmado un contrato de cuatro temporadas, aunque en la NBA nada es seguro en ese aspecto. Este sábado, frente a Indiana Pacers y desde las 21 de Buenos Aires, Deck tendrá otra dosis de realidad como para ir dejando atrás lo onírico y seguir poniendo pilotes en la carrera que tanto desea en el olimpo de su deporte.