La fuerte historia del deportista inglés que sufrió bullying, encontró su lugar en un equipo de rugby gay y lo retrató en una película

LA NACION
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La historia del Eammon Ashton-Atkinson es realmente conmovedora. Inspirado en el testimonio del rugbier australiano Dan Palmer, quien contó sobre su sufrimiento al ocultar su homosexualidad y acerca de su refugio en pastillas analgésicas, el inglés escribió una columna en el periódico The Guardian, donde relató parte de su historia que lo llevó a hacer una película sobre el tema.

"Cuando leí la columna de Dan Palmer sobre su valiente y honesta declaración en el Sydney Morning Herald la semana pasada, de repente volví a un lugar oscuro hace siete años, cuando casi me quito la vida", comenzó Ashton-Atkinson en su columna. El inglés contó que, en 2013, mientras trabajaba como reportero en un canal de televisión, de repente sintió la necesidad de "tener un accidente".

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Pero, después de hacer mucha fuerza y de hablar con un amigo, sacó turno con el médico, que le recetó antidepresivos. Contó además que fue víctima de bullying, sobre todo cuando un supuesto amigo, con quien tuvo su primera experiencia sexual, lo grabó y el video recorrió todo el colegio.

"Recuerdo que esquivaba casi todas las clases de deportes, a pesar de que cuando era niño jugaba al rugby lo disfrutaba, porque en esos vestuarios y en ese ambiente masculino, ahí es donde más lo sufría", añadió.

Ashton-Atkinson se expresó acerca de lo sorprendido que se sintió al encontrar un equipo de rugby que lo acoja y le permita ser quien era. Además, no se trataba de cualquier club, sino del primer club de rugby gay, los Kings Cross Steelers, de Londres.

Allí llegó por su compañero de departamento, quien le recomendó unirse al equipo. "Cuando corrí con la ovalada en la primera sesión de entrenamiento, fuera de forma y con sobrepeso, estaba una vuelta atrasado en relación a los demás. No quería avergonzarme rindiéndome y, cuando terminé, quedando muy atrás, todos en el club se pusieron a aplaudirme. Fue un sentimiento que nunca olvidaré", describió.

Una nueva etapa luminosa

Fue en el primer partido cuando volvió a ser quien era. "Marqué en la mayoría de los tries. La gente me daba palmaditas en la espalda y quería conocerme después en el pub. Finalmente, había encontrado un lugar al que pertenecía. Y, como beneficio adicional, conocí y me casé con uno de mis compañeros de equipo, John, la persona más divertida y amable que conozco (sin mencionar que es un gran jugador de rugby)".

La historia de Eammon conmueve, no solo por su superación a nivel deportiva, sino porque pudo transformar todo ese odio que había recibido en una actitud positiva, que lo llevó a conocer hasta al amor de su vida.

Dado que trabajaba como corresponsal en un canal de televisión europeo, el rugbier contaba con su propia cámara, la que usó para retratar varios momentos de los Steelers, un club que, según señaló, les cambió la vida a casi todos sus deportistas, y que se convirtió en el punto de partida para que nazcan otros 80 clubes de rugby gays e inclusivos alrededor del mundo.

"Hubo alguna que otra respuesta homofóbica, pero con el tiempo los Steelers se ganaron el respeto de estos hombres británicos heterosexuales y fornidos porque no solo fueron vencidos en ocasiones, sino que se les demostró que todos somos más o menos iguales", contó acerca de los primeros encuentros con otros clubes.

Con el material que grabó, realizó una película que se proyectó en decenas de festivales en ocho países. "Cuando se estrenó en el festival internacional de cine de Nueva Zelanda (después de que los All Blacks tuitearon el tráiler) un adolescente me envió un mensaje diciendo que estaba luchando y que lo intimidaban en la escuela, pero mi película le dio la esperanza de que las cosas mejoraran", relató Eammon y dijo, irónicamente, que tuvo que agradecerle en parte a los comentarios homofóbicos del rugbier australiano Israel Folau.

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"Para mí, todo esto hizo que todo lo que había pasado valiera la pena. El acoso escolar. La duda de uno mismo y el desprecio por uno mismo. Supongo que la lección que aprendí es que debes seguir buscando la felicidad, porque es posible que la encuentres donde menos esperas. En mi caso, fue la cancha de rugby", concluyó.