¿Fue un error brutal o brutalidad policiaca la muerte de un joven a manos de una oficial en Minnesota?

Jesús Del Toro
·6  min de lectura

Un terrible accidente, que también podría entenderse como una letal negligencia o incluso un acto criminal, habría sido la causa de la muerte del joven afroamericano Duante Wright, de 20 años, a manos de una policía de una localidad cercana a Minneápolis, Minnesota.

Esa es, al menos, la versión oficial.

El joven Daunte Wright con su pequeño hijo. (Captura de video / ABC News)
El joven Daunte Wright con su pequeño hijo. (Captura de video / ABC News)

Pero se trata de una explicación que, en sí, se queda terriblemente corta y deja una catarata de preguntas sin responder. Todo ello en una comunidad, la de Minneápolis y su entorno, que ha sido rudamente golpeada por la muerte de George Floyd a manos de otro policía de esa ciudad, un caso cataclísmico que está actualmente en la etapa de juicio y con el oficial responsable acusado de asesinato.

En ese contexto, la muerte de Wright es doblemente dolorosa: por el hecho en sí, que deberá ser investigado, esclarecido y resuelto con clara justicia, y porque plantea que las lacras de brutalidad y negligencia policiaca podrían estar tan enraizadas que incluso tras la sacudida institucional del caso de Floyd hay policías que continúan incurriendo en violencia injustificada y letal inclusive en la misma área metropolitana de Minneápolis.

Un incidente letal, una falta menor

El pasado domingo, informó CNN, Wright conducía su auto, acompañado de su novia, cuando la policía lo detuvo, al parecer porque el auto tenía una pegatina de registro expirada.

Luego, los oficiales consultaron su base de datos e identificaron que Wright tenía una orden de arresto vigente, al parecer por un delito menor. Según familiares de Wright, el joven no sabía que tenía esa orden en su contra.

Cuando tuvo que detener su auto por orden policial, Wright llamó a su madre por teléfono para decirle que lo habían parado y esa llamada permaneció activa durante buena parte del incidente.

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Luego, los policías le ordenaron bajar de su automóvil. Wright obedeció pero por alguna razón subió de nuevo al vehículo, en lo que algunos consideran fue un intento de escapar del lugar. Entonces, mientras se escuchaban gritos de “táser, táser”, en alusión al inminente uso del arma de choque eléctrico, una oficial sacó su arma y la descargó contra Wright.

“Santa mierda… Le disparé”, se le oyó decir a la oficial.

En lugar de usar la táser para someter a Wright, la policía usó su arma de fuego. Ese momento fue captado por las cámaras de video corporal de los oficiales presentes.

Herido de muerte, Wright condujo todavía su automóvil por algunas cuadras hasta que chocó con otro vehículo. El joven falleció allí poco después.

¿Error, negligencia, ataque intencional?

Tim Gannon, jefe de policía de Brooklyn Center, el suburbio al norte de Minneápolis donde sucedieron los hechos, dijo de acuerdo a The New York Times que cree “que la oficial tuvo la intención de usar su táser, pero en lugar de eso disparó al señor Wright con una sola bala… Esto me parece, por lo que he visto y por la reacción y la angustia del oficial inmediatamente después que fue una descarga accidental que resultó en la trágica muerte del señor Wright”.

Es decir, la versión oficial es que todo habría sido un accidente, una confusión terrible en un momento tenso.

Pero esa explicación ha dejado mucha inquietud y dudas. Primero, muchos se han preguntado cómo es posible que una oficial confunda una táser con una pistola, incluso en una situación de grave tensión. El entrenamiento que reciben los policías los prepara, o debería hacerlo, para poder reaccionar en situaciones de fuerte confrontación y, se afirma, en ese sentido discernir entre un arma de fuego y una táser sería una cuestión básica. Y aunque ciertamente es difícil dimensionar desde fuera la magnitud de la tensión que se dio en ese instante, la noción de que oficiales entrenados puedan tener ese tipo de “errores” resulta perturbador.

Sobre todo porque, de acuerdo a ABC News, la oficial que disparó contra el joven era una veterana con 25 años de experiencia y que incluso era ella misma proprocionaba entrenamiento a otros oficiales.

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Otros se preguntan si más que un terrible accidente, la muerte de Wright fue en realidad una gravísima negligencia o incluso un crimen. Esa punzante pregunta se la hizo, incluso, el propio presidente Joe Biden.

De acuerdo al Times Biden dijo, luego de ver el video del incidente, que “la pregunta es ¿fue un accidente, fue intencional? Eso está por ser determinado por una amplia investigación”. Que el propio presidente se haga esa pregunta revela la magnitud de la perturbación y las dudas que la trágica muerte de Wright ha provocado.

Muchos claman por justicia y manifestaciones en repudio a la muerte de Wright se han dado en el área de Minneápolis. En paralelo a protestas pacíficas también se registraron disturbios la pasada noche, y se teme que puedan darse de nuevo.

Al respecto, Biden dijo que mientras se dilucida si el caso fue un accidente o un delito “no hay absolutamente ninguna justificación, ninguna, para los saqueos y para la violencia”. En el verano de 2020, cabe recordar, en el contexto de las manifestaciones pacíficas en repudio a la muerte de George Floyd se dieron también graves actos vandálicos de personas que, se afirma, aprovecharon las protestas para realizar actos delictivos.

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Desasosiego y exigencia de justicia

Es de esperar que la investigación llegue a fondo y se haga justicia. Y en un primer paso al respecto, forenses han determinado que la muerte de Wright fue un homicidio. Eso no implica necesariamente que la oficial que le disparó haya cometido un crimen (la versión oficial de la policía es la de accidente) pero ese dictamen dará paso a nuevas indagaciones y posibles demandas.

En todo caso, la grave interrogante, y que tiene una fuerte carga de desolación e impotencia, es por qué tras tantos incidentes de violencia innecesaria, y en muchos casos de brutalidad pura, protagonizados por policías en contra de personas que no representaban realmente un peligro, tras tanto clamor e indignación social, tras tantas llamadas a la reforma policial, a la capacitación de los oficiales para desescalar situaciones y solo ejercer violencia proporcional y justificada y tras tantas exigencias para erradicar prejuicios entre los oficiales, siguen en Estados Unidos dándose casos en que personas mueren al interactuar con policías en situaciones que nunca debieron llegar a ser letales, ni por error ni por intención.

El desasosiego que por ello existe va en paralelo a la exigencia de justicia.