De la frescura de los teenagers que todos quieren ver al debate por el sistema del torneo

Claudio Cerviño
lanacion.com

La Natividad campeón de la Copa República 2016: Lolo Castagnola levanta el trofeo con sus hijos Barto y Camilo, que debutarán en Palermo

Curiosamente (o no), este Abierto de Palermo conjuga la expectativa de siempre en la pelea entre La Dolfina contra sus dos principales amenazas (Ellerstina y Las Monjitas) y la intriga por lo nuevo. Que no es el after polo con DJ's, los renovados stands, el patio de comidas ni la tarjeta recargable para consumir comidas y bebidas en el predio. El gran revulsivo del máximo torneo polístico del planeta está hoy representado en dos teenagers con pedigrí, hijos de un heptacampeón del certamen y sobrinos de uno de los mejores jugadores de la historia y poseedor de 15 títulos en esta competencia.

Camilo (16 años), el Jeta, y Bartolomé Castagnola (h.) (18), Barto, son el futuro que se adelantó. Los herederos de una pasión familiar que ya dieron signos de que no serán participantes ordinarios, sino chicos que quieren construir su propia historia. Con el viento a favor que significa tener un padre (Lolo) que sabe de sobra lo que es el alto handicap y una madre (Camila Cambiaso) que acompaña, contiene y los baja a tierra ante la inevitable exposición mediática en ascenso.

Los hermanos Castagnola vienen de cumplir una destacada actuación en el exterior: fueron campeones de la Copa de Oro inglesa, uno de los torneos más tradicionales de Europa. Pero ya cuentan con varios títulos locales, incluida la prestigiosa Copa República Argentina. Dueños de una frescura y madurez llamativas dentro de la cancha para su edad; abanderados de lo que viene, mientras arriba los poderosos se siguen sacando chispas por la gloria. Quizá lo más complejo para estos chicos sea absorber esa presión que implican las miradas ajenas, la responsabilidad por estar a la altura de Palermo. En todo caso, será un aprendizaje por el que pasaron todos. Ya lo fue el filtro clasificatorio: lo atravesaron con éxito. Empieza otra historia, donde no sólo juegan los caballos y los rivales: también el manejo de las ansiedades y la respuesta anímica. Todo lo que conforma la identidad de un deportista de alto rendimiento.

Aun cuando la zona que les tocó (la B) es la más compleja porque dos de sus cuatro rivales serán nada menos que Ellerstina y Las Monjitas, cada partido tendrá un valor superlativo para los Castagnola. Que pueden ser vistos como la continuidad de lo que en su momento (no hace tanto) generó Cría Yatay y más recientemente, La Ensenada. Pero resulta insoslayable el detrás de escena y los lazos sanguíneos. Estaban por cumplir 9 y 7 años cuando vieron a su padre ganar por última vez el Abierto (2009) y seguramente en ese entonces ya soñaban con esta experiencia que van a vivir el domingo. De ponerse la camiseta (de La Natividad), de calzarse las botas y salir a jugar con el alma en Palermo. Nada más marketinero para una competencia que, como todas, precisa de impactos que muevan la aguja. Sin eclipsar otros aspectos de relieve.

Jugadores de los 10 equipos en el Movistar Arena, en la producción especial de LA NACION

El sistema de Palermo sigue en observación, si 10 equipos o no. O la forma de distribuirlos. Dividir Palermo (5 equipos en una categoría y 5 en otra) puede ser una variable interesante para que haya más partidos entre los principales participantes y los de menores recursos no sufran tanto el contraste.

También sería positivo profundizar en el calendario. Si lo más importante del mundo es Palermo y la Triple Corona, el programa debiera ajustarse a ello y revertir los déficits. Incorporar un torneo experimental (Xtreme Polo League) y producto comercial en una época del año habitualmente lluviosa es un riesgo excesivo y que afecta indirectamente al producto principal. Del mismo modo, la proscripción de referís más experimentados sigue siendo por lo menos cuestionable. Renovar es bueno y necesario. Pero en forma progresiva y sin generar susceptibilidades en una categoría de polo donde todos son profesionales.

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