Florida sucumbe ante el discurso anticomunista

Julio Túpac Cabello
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Donald Trump logra volver a posicionarse en la población blanca rural del estado, que sale de nuevo a votar, y la ventaja enorme que tenía el partido demócrata en las ciudades, se erosiona fatalmente para la candidatura de Biden

Rafael Fagundo rings a bell as he and other supporters of President Donald Trump chant and wave flags outside the Versailles Cuban restaurant during a celebration on election night, Tuesday, Nov. 3, 2020, in the Little Havana neighborhood of Miami. (AP Photo/Wilfredo Lee)
Rafael Fagundo celebra la victoria del presidente Donald Trump en un restaurante de Litttle Habana en Miami. (AP Photo/Wilfredo Lee)

Aunque los "estados batalla" se ampliaron a 9 -y eran muchas la combinaciones con las que uno u otro candidato se hacía de la victoria o la derrota en este 2020-, el gran emblema de los estados péndulo, Florida, volvió a quedar en manos republicanas.

Fue un estado que en 2016 sorprendió a tirios y troyanos, puesto que Clinton arrasó en las grandes ciudades, pero salieron a votar blancos mayores rurales que por décadas no habían votado o quizás no habían votado nunca, y le dieron la victoria y los 29 votos electorales a Donald Trump.

En esta ocasión, Trump se había debilitado enormemente en las encuestas, puesto que su promesa de devolver la prosperidad en esas poblaciones del interior del estado escasamente se habían visto y, para colmo, la llegada de la pandemia les hizo sentir no sólo vulnerables ante tanta mortandad, sino muy poco importantes para el discurso presidencial.

Así que Biden empezó a liderar entre ellos.

Sin embargo, Trump hizo un esfuerzo significativo por re-ganar ese electorado y le dedicó muchas vistas estratégicas durante las últimas semanas, pero, sobre todo, utilizó la narrativa del anticomunismo en el sur del estado y dio al traste con las poblaciones cubana, venezolana y centroamericanas de Miami Dade, Tampa y Orlando, donde igualmente perdió, pero en la que la ventaja enorme que Trump resentía en 2016, quedó muy erosionada.

En Miami Dade, la ventaja aproximada de 20% que Clinton sacó sobre Trump en 2016, esta vez se redujo a 10%, la mitad de los votos, y eso tuvo un peso significativo en el resultado general del estado.

Trump terminó sacándoles 3 puntos porcentuales a Biden en el estado de Florida, 51-48, unos 400 mil votos, mucho más que los menos de 100 mil que obtuvo frente a Clinton. Una gran derrota para los demócratas, que reaccionaron lento y débiles frente a la ofensiva del discurso anticomunista que Trump ensayó con éxito entre los hispanos de este estado.

Por otra parte, también se desvirtúa el mito de que quien gana Florida, gana el país: en realidad Florida vota en la mayoría de las elecciones junto a la tendencia general.

A diferencia de elecciones anteriores, el estado de Florida ha perfeccionado sus procedimientos electorales, y se ha convertido en uno de los más confiables y rápidos del país, incluso con la participación récord y mayoritariamente temprana de estos comicios.