La final de la Champions League, la influencia de Pep Guardiola y el “alma libre” del Kun Agüero

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Sergio Agüero y Pep Guardiola, una relación muy particular
DAVE THOMPSON

Por un lado, la belleza. No hablo del supuesto “lirismo” del que volverán a burlarse algunos si este sábado Pep Guardiola y Manchester City pierden la final de la Champions contra Chelsea. En rigor, hay pocos técnicos tan “resultadistas” como Guardiola (31 trofeos en apenas 13 años y en tres Ligas diferentes). “¿Adaptas tu táctica según el rival?”, le preguntaron una vez a Pep. “Por supuesto que sí. ¿Contra quién jugamos? ¿Contra el vacío?”, respondió el DT. No hay lirismo ni “tiki taka”. La belleza de los equipos de Guardiola es la obra colectiva que somete al rival. A veces, es cierto, tanta superioridad enfría la batalla emocional. Cuando dirigía a Barcelona, Pep confrontaba al menos contra la “central lechera” (Real Madrid) y el “puto amo” (José Mourinho). Hay menos épica, en cambio, cuando el Estado autocrático de Abu Dhabi, dueño de Manchester City, gasta en plena crisis de pandemia casi 120 millones de euros por dos zagueros.

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Desde 2008, la monarquía del Golfo Pérsico lleva invertidos casi 3000 millones de euros en Manchester City. Está ahora a las puertas de su objetivo máximo, la Champions, de la que había sido originalmente expulsado por la UEFA por violar las reglas de Fair Play Financiero. El City amenazó entonces con contratar a los “cincuenta mejores abogados del mundo” para librar “una pelea épica” que podía “destruir al fútbol tal como lo conocemos”. El TAS revirtió la sanción, pero los balances inflados del club siguen bajo investigación de la Premier League y la causa se trasladó inclusive a los tribunales civiles de Inglaterra. Periodistas que buscaron investigar las finanzas del City vieron sus direcciones publicadas en la web. Uno de ellos le contó al periodista Nick Cohen que jamás había sufrido antes tanto abuso en las redes. A otro le arrojaron ladrillos en la ventana de su casa. El City de Guardiola, escribió Cohen, “es el equipo de fútbol más hermoso de Inglaterra y probablemente del mundo”, pero cuando alguien quiere investigar sus cuentas “se desata el infierno”.

Manchester City campeón y Sergio Agüero con una camiseta especial: el "93:20" es la hora de su gol que le valió a los Citizens el histórico título de la Premier League 2011/12
Getty


Manchester City campeón y Sergio Agüero con una camiseta especial: el "93:20" es la hora de su gol que le valió a los Citizens el histórico título de la Premier League 2011/12 (Getty/)

El sello de una obra eterna

¿Cómo celebrar un fútbol tan bello sin decir que detrás del éxito está el dinero de un Estado que prohíbe oponentes políticos, encarcela disidentes y esclaviza su sistema laboral?, se pregunta Cohen. Como sea, y aun con toda una carrera por delante (recién tiene 50 años), Guardiola, su sello de autor, amaga una obra que será eterna. El fútbol no olvidará jamás a su primer Barcelona. Pep emigró para seguir aprendiendo. Su Bayern Munich dictó clase en la Bundesliga. Ahora, con el City, lleva ganadas tres de las cuatro últimas Premier League. La billetera, es cierto, acompañó siempre y Pep lo sabe. Pero no fue sólo eso. “El fútbol es evolución”, le dijo Guardiola a Martí Perarnau, autor de los mejores libros sobre el DT catalán. Según el economista Xavier Sala i Martin, amigo del entrenador, “Pep es innovación constante”. ¿Qué cambió esta temporada cuando seis meses atrás sufría con el City su peor inicio de campeonato?

El Jeque Mansour charla con Khaldoon Al Mubarak y Pep Guardiola
Victoria Haydn


El Jeque Mansour charla con Khaldoon Al Mubarak y Pep Guardiola (Victoria Haydn/)

A fines de 2020, el ciclo de Pep parecía terminado. El City iba décimo y se filtró una supuesta rebeldía en un vestuario agotado por tanta intensidad. Fue sorpresivo el anuncio de que, aún así, Pep renovaba su contrato con el club. Algunos especialistas dicen hoy que Guardiola, siempre adelantado, descubrió antes que nadie “la era del fútbol pandémico” y achicó ritmo y presión para llegar entero a la recta final. Se hizo más fuerte en defensa con el fichaje del portugués Ruben Dias y ordenó el ataque sin un nueve clásico. Jamás un campeón de la Premier tuvo un máximo goleador tan escaso (Ilkay Gundogan con 12). Cuentan que tras un empate de diciembre ante West Brom, con el City corriendo mucho pero jugando poco, Pep dijo que “tenemos que recuperar nuestra esencia”. El equipo se hizo imparable, favorecido más por la irrupción de Phil Foden que por el astrofísico contratado para ayudar al análisis de datos. Hubo exhibiciones en Anfield y en Stamford Bridge. “Vemos menos videos y Pep no habla tanto”, confesó el atacante brasileño Gabriel Jesús. La Premier, dijo The Times en una estadística, redujo a casi la mitad sus pelotazos y aumentó su número de pases. ¿Influencia de Guardiola?

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Año pandémico, el City anunció pérdidas de unos 150 millones de euros en el último ejercicio. Es una minucia para el jeque Mansour bin Zayed al-Nahyan y su fortuna estimada de 25.000 millones de euros, que reinventó al City y además ayudó con obras a la ciudad de Manchester. Sus hinchas, agradecidos, ni siquiera protestaron (como sí lo hicieron los de Chelsea) cuando el club, temeroso de quedar afuera, se sumó al proyecto fallido de Superliga europea. Fue el primero en abandonarlo. La familia real de Abu Dhabi no precisa más dinero. Precisa visibilidad. Por eso respeta tradiciones y el último domingo homenajeó con gran estilo al Kun, pese a que la relación de Agüero con Guardiola nunca fue fácil. “El Kun, me dicen desde Manchester, es un alma libre, difícil de congeniar” a veces con el orden colectivo que impone Pep. En la final del sábado, el Chelsea de Thomas Tuchel buscará cerrar todos los espacios. Y en el City no descartan un último aporte de Agüero desde el banco. “Porque el Kun –me dicen– no tiene métrica, pero tiene potrero”.

Sergio Agüero es despedido por sus compañeros del Manchester City
PETER POWELL


Sergio Agüero es despedido por sus compañeros del Manchester City (PETER POWELL/)