El temor a no poder regresar a casa pinchó la última burbuja

Agencia EFE
EFE

Madrid, 26 mar (EFE).- El temor a no poder regresar a casa por la interrupción del tráfico aéreo con destino a otros países en Rusia pudo más que el propio coronavirus: el Torneo de Candidatos al título mundial de ajedrez, la única competición internacional que sobrevivía en medio de la pandemia universal, ha sido interrumpido a mitad de trayecto por la Federación Internacional (FIDE).

Ha sido una suspensión precedida de información in crescendo, que se veía venir casi desde el comienzo del torneo, como cuando un médico comunica poco a poco a los familiares la muerte de un ser querido, preparándolos psicológicamente para el golpe.

El torneo de Ekaterimburgo, del que saldrá, cuando termine en fecha aún desconocida, el retador del campeón del mundo, el noruego Magnus Carlsen, se inauguró el pasado 16 de mazo envuelto en la polémica, cuando arreciaba la pandemia y las competiciones internacionales iban cayendo una tras otra como las fichas de un dominó.

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Antes de empezar, el azerbaiyano Teimour Radjábov, uno de los ocho clasificados, renunció a competir porque consideraba inadecuado mantener el torneo en estas circunstancias. Gracias a su renuncia entró el primer reserva, el francés Maxime Vachier-Lagrave, que curiosamente es el líder en el momento de la interrupción, después de la primera mitad (siete rondas).

Los dos contendientes chinos, Dirg Liren y Wang Hao, y el estadounidense Fabiano Caruana, favorito sobre el papel, sufrieron diversas vicisitudes para llegar a Ekaterimburgo.

Ding tuvo que someterse a una cuarentena, ya en Rusia, acompañado de su cohorte de familiares y preparadores. Wang se libró porque llegaba desde Japón, aunque también se declaró contrario a que se disputara el torneo, y Caruana tuvo que improvisar enlaces para zafarse de las restricciones al tráfico aéreo decretadas por el Gobierno de los Estados Unidos por la pandemia.

El torneo se puso en marcha, pero pronto el ruso Alexander Grischuk se alistó en el bando contrario. El domingo pasado reclamó públicamente la suspensión. En la rueda de prensa posterior a su partida de la quinta ronda, en la que hizo tablas con Ding Liren, se expresó con rotundidad: "El ambiente es muy hostil. Para mí es muy difícil, no quiero jugar, no quiero estar aquí".

Para Grischuk era muy raro "que todo lo demás se haya parado y que el único evento importante que se esté disputando sea éste".

Aunque no figurase entre los ocho participantes, también el ruso Vladimir Kramnik, excampeón mundial, renunció a ejercer de comentarista del torneo por considerar que no se debía disputar en las circunstancias actuales.

Cuando la mejor baza rusa en el torneo, Ian Nepomniachtchi, afirmó, justamente después de liquidar a Ding Liren en la sexta ronda, que no se encontraba bien de salud, los rumores sobre una posible suspensión se dispararon.

Nepo, que tosía a menudo durante la rueda de prensa posterior a la partida, reconoció que no estaba en su mejor momento. "No me siento OK. En realidad hoy buscaba unas tablas rápidas. He pasado dos test (de coronavirus) y los dos han dado negativo, pero el ambiente en su conjunto no invita a sentirse saludable", comentó.

De hecho, su rendimiento, impecable hasta ese día, descendió bruscamente este miércoles en su partida contra Vachier-Lagrave, al que aventajaba en un punto. Nepo fue derrotado de forma inapelable y cedió al galo el liderato, si bien con los mismos puntos.

La FIDE, ahora sí, ha decidido la suspensión, tras la decisión del Gobierno ruso de interrumpir indefinidamente el tráfico aéreo internacional.

"La FIDE no puede mantener el torneo sin garantías de que jugadores y oficiales puedan regresar a tiempo y de forma segura a sus casas. En esta situación, y en base a la cláusula 1.5 del reglamento del torneo, el presidente de la FIDE resuelve parar la competición", explica su titular, el ruso Arkady Dvorkovich.

Caruana y el holandés Anish Giri habían manifestado su preocupación ante la eventualidad de no poder abandonar territorio ruso cuando terminara el torneo, el 3 de abril, y ese ha sido el asidero argumental utilizado por la FIDE para poner fin a la única competición internacional superviviente.

La FIDE precisa que, como contemplan las reglas especiales acordadas con los jugadores antes del torneo, "los resultados de las siete rondas disputadas seguirán siendo válidos y el torneo se reanudará con la misma situación existente al comienzo de la octava ronda", que estaba prevista para hoy.

Al cumplirse la mitad del programa, el francés Maxime Vachier-Lagrave, que se había incorporado como reserva al torneo tras la renuncia del azerbaiyano Teimur Radjabov por temor al coronavirus, lidera la clasificación con los mismos 4,5 puntos que el ruso Ian Nepomniachtchi, al que derrotó este miércoles en la séptima ronda.

Por detrás de ellos, con 3,5 puntos, hay un cuádruple empate entre el estadounidense Fabiano Caruana, el holandés Anish Giri, el chino Wang Hao y el ruso Alexander Grischuk, y cierran la tabla, con 2,5 unidades, el chino Ding Liren y el ruso Kirill Alekseenko.

José Antonio Diego

(c) Agencia EFE

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