Qué es la "fibra de coco", el novedoso material de la cancha que puede complicar a Boca ante Paranaense en la Copa Libertadores

LA NACION
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Esta noche Boca tendrá una empresa compleja en su visita a la casa de Athletico Paranaense, por los octavos de la Copa Libertadores. No sólo porque el rival es un equipo con un poder colectivo muy importante, sino porque el escenario es diferente a cualquiera del fútbol argentino. La cancha del equipo brasileño de Curitiba, Arena da Baixada, es de césped sintético y si bien el conjunto xeneize ya jugó allí en la fase de grupos del torneo y disputó encuentros en esa superficie en algunos amistosos, la particularidad de esta terreno es que posee un material que está desparramado en todo el campo y que modifica la velocidad del balón: fibra de coco.

"Cuando juega de local, trata de sacar diferencias porque juega en un terreno en el que está habituado. Juega con una dinámica diferente a muchos de los equipos brasileños". La frase de Marcelo Gallardo, que visitó a Paranaense por la Recopa Sudamericana, permite comprender de qué se trata esta campo de juego, que no tiene caucho, como la mayoría de las canchas de césped sintético, sino que tiene esta especie de semilla que está aprobada por la FIFA.

La fibra de coco es un relleno orgánico que requiere mayor cuidado (riego continuo) y que debe ser controlado una vez por año por la FIFA para determinar si está condiciones la cancha de mantenerse para la disputa de partidos de máxima categoría. Juventus tiene varias cancha con este material en su predio de entrenamiento y también el estadio Novara, de Italia, se mantiene con fibras de coco.

Los antecedentes no ayudan a Boca en ese estadio, ya que en su única visita, por la instancia de grupo fue goleado por 3-0. Sin bien nadie se quejó del campo de juego, en la intimidad los futbolistas reconocieron que la velocidad en los traslados en completamente diferente al que suelen tener en una cancha con pasto natural. Incluso, también se quejaron varios integrantes del plantel xeneize tras la derrota con Xolos de Tijuana (1-0), ya que también jugaron en una cancha con césped artificial: "Es otro deporte jugar en esa superficie".

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El estadio Arena da Baixada cambió su campo de juego en febrero del 2016 y pasó a tener pasto artificial por las irregularidades del campo de juego, el paso subterráneo de un río y la poca luz solar que recibía durante el día.

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