Por qué hay un árbitro argentino pitando partidos decisivos en la Eurocopa

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El árbitro Fernando Rapallini gesticulando durante un partido
Fernando Andrés Rapallini, argentino, arbitrando en la Eurocopa. Foto: Denis Doyle - UEFA via Getty Images.

En otras cosas quizás no, pero si hay algo en lo que la Eurocopa es clara y sencilla, sin dar lugar a dudas, es en su nombre. Se trata de una copa de fútbol en la que participan selecciones de Europa (o más bien afiliadas a la UEFA, porque Turquía ha competido, y gente como Israel, Chipre o Kazajistán podrían haber llegado a clasificarse, pero no nos metamos en tecnicismos de geógrafos) y en la que, por tanto, todos los implicados tienen nacionalidad de algún país europeo. Como concepto no parece muy difícil de entender.

Sin embargo, siempre hay formas de complicarnos la vida. Lo pudimos comprobar en uno de los dos partidazos del pasado lunes. No en la victoria de España, sino en el otro: el Francia-Suiza que acabó con empate a 3 y se resolvió en la tanda de penaltis con triunfo helvético. Entre los protagonistas en el estadio de Bucarest había nativos de los Alpes como Xhaka, Shaqiri, Sommer o Seferovic, u originarios de la república al otro lado de los Pirineos como Griezmann, Mbappé, Benzema o Pogba. Pero también estaba alguien que venía de mucho más lejos.

Y era, quizás, el más importante: todos los demás tienen sustitutos en las plantillas de sus correspondientes selecciones, pero sin árbitro no se habría podido disputar el encuentro. De mantener el orden se encargó Fernando Andrés Rapallini. Es un hombre de 43 años, con diez de experiencia en la élite del balompié, muy bien considerado por las autoridades del fútbol internacional... y nacido en La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires, en Argentina.

¿Un sudamericano dirigiendo todo un encuentro de octavos de final de la Eurocopa? ¿Qué sentido tiene irse a buscar a alguien tan lejos con la cantidad de profesionales del silbato y las tarjetas que hay por aquí? ¿Los indignados habituales pueden temerse una invasión de foráneos que vengan a quitarle el trabajo a los locales?

No hace falta escandalizarse. Se trata simplemente de un proyecto piloto como parte de un acuerdo de cooperación que han firmado la UEFA y la CONMEBOL, su equivalente sudamericana, tal como anunció esta última entidad en un comunicado publicado el pasado mes de abril. El objetivo es "optimizar el arbitraje de ambas confederaciones" y así "lograr un arbitraje cada vez más profesional, capacitado y abierto a la utilización de herramientas tecnológicas". De hecho, esto es solo el principio: a más largo plazo se busca plantear más programas de colaboración para "el desarrollo del fútbol femenino y de las categorías juveniles y formativas, así como la seguridad y la promoción de principios éticos y de buena gobernanza".

El árbitro Gil Manzano da indicaciones ante jugadores de Bolivia y Chile.
El árbitro español Gil Manzano (izquierda) durante el partido entre Bolivia (verde) y Chile de la presente Copa América. Foto: Douglas Magno/AFP via Getty Images.

Por eso está Rapallini aquí, y por eso también, aunque para nosotros haya pasado más desapercibido, uno de los nuestros ha viajado para dirigir varios choques de la Copa América, que se está disputando en paralelo. Por razones obvias de facilidad lingüística, el elegido ha sido un español. Concretamente, el extremeño Jesús Gil Manzano, que, acompañado por los asistentes Diego Barbero Sevilla y Ángel Nevado Rodríguez ya se ha encargado de dos choques de la fase de grupos: el 1-0 con el que Chile derrotó a Bolivia y el empate a 2 entre Ecuador y Perú. Otros dos colegiados nacionales, De Burgos Bengoetxea y Munuera Montero, también han acudido para encargarse del VAR.

Rapallini, ayudado en las bandas por sus compatriotas Juan Pablo Belatti y Diego Bonfá (para el VAR no ha venido nadie de parte de la CONMEBOL), ya se ha encargado de tres partidos: el citado cruce de octavos, el Ucrania 2 - Macedonia del Norte 1 del grupo C y el Croacia 3 - Escocia 1 del grupo D. Se puede decir que en ninguno de ellos su actuación ha sido determinante, que es el mejor elogio posible para un árbitro. Incluso ha sido aplaudido por sus decisiones correctas, como no tragarse el intento de engaño del centrocampista ucraniano Shaparenko que intentó fingir un penalti.

Como árbitro, en su Argentina natal tiene fama de interpretar muy bien el juego gracias a haber sido delantero en equipos aficionados e hincha del club Estudiantes de su ciudad de origen: al conocer el fútbol desde el punto de vista de los jugadores y los aficionados, tiende a ser más tolerante con el nerviosismo que puede llevar a los futbolistas a cometer excesos verbales. Cuenta además con bastante experiencia internacional, al haber pitado en un Mundial sub-19, eliminatorias importantes de la Copa Libertadores, la Copa América de 2019 o el que hasta ahora es su mayor hito: la final de la Recopa Sudamericana de 2020 que el Flamengo brasileño le ganó a Independiente del Valle, de Ecuador.

Por prohibición expresa de la UEFA, el pionero Fernando no ha concedido entrevistas para valorar una experiencia que de momento está siendo muy positiva. Aunque tres encuentros ya son muchos en un torneo corto como la Eurocopa, no sería extraño que, en vista de su buen hacer, le concedieran alguno más en las rondas definitivas que faltan por disputarse. Y tampoco nos deberá extrañar si, a partir de ahora, vemos más jueces sudamericanos en torneos europeos, y viceversa. 

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